dependencia.info

LA IA PUEDE TRANSFORMAR LA GESTIÓN DE CUIDADO PERO SOLO SI SE APOYA EN DATOS BIEN ESTRUCTURADOS

El "valor" del dato en las residencias: compartir información para reducir tareas administrativas y priorizar el cuidado

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Juan Pablo Correa, asesor de la estrategia digital de Inforesidencias; José Luis Monserrat, director de Residencial Palau; Marían García Prieto, CEO y fundadora de i4life i+d; y Anna Cebrián, directora general de Inforesidencias.
Ampliar
De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Juan Pablo Correa, asesor de la estrategia digital de Inforesidencias; José Luis Monserrat, director de Residencial Palau; Marían García Prieto, CEO y fundadora de i4life i+d; y Anna Cebrián, directora general de Inforesidencias. (Foto: Dependencia.info)
lunes 09 de febrero de 2026, 10:43h
Actualizado el: 12 de febrero de 2026, 03:04h

El sector residencial en España genera diariamente un volumen de información masivo que, paradójicamente, se convierte a menudo en una carga burocrática en lugar de en un activo estratégico. En un encuentro organizado por 'Inforesidencias', expertos y gestores han analizado la necesidad de implementar estándares de datos compartidos no solo como un avance tecnológico, sino como una herramienta de liberación profesional. La meta es clara: automatizar la gestión administrativa para devolver al personal el tiempo necesario para la atención directa y transformar el sector en una industria del cuidado basada en la evidencia y la calidad predictiva.

El webinario 'El futuro de los datos y la IA en residencias en España', celebrado el pasado jueves, partió de una premisa que Juan Pablo Correa, asesor de estrategia digital de Inforesidencias, destacó como fundamental: el dato en el entorno sociosanitario debe dejar de ser un registro estático y aislado para convertirse, gracias a la estandarización, en la base de un sistema de indicadores de calidad.

Durante la sesión, Correa comparó la situación del sector con la industria del automóvil para explicar la importancia de los estándares. Puso como ejemplo que, cuando compramos neumáticos, no nos preocupamos por si encajarán o si son seguros porque existe un estándar de fabricación que todos respetan. Según expuso, en las residencias ocurre lo contrario: la falta de un lenguaje común impide que el sector aprenda de sí mismo y que las organizaciones puedan comparar sus resultados de forma rigurosa.

Esta visión, compartida por los ponentes, subraya que la adopción de un estándar no es una cuestión meramente técnica, sino el cimiento necesario para que la información fluya y mejore la vida de los residentes. La apuesta por datos compartidos e interoperables tiene, por tanto, un trasfondo humano: eliminar la redundancia burocrática para priorizar la atención directa. Como se desgranó a lo largo del encuentro, un sistema estandarizado permitiría que la información no se pierda en carpetas, optimizando el trabajo diario.

Finalmente, se concluyó que solo mediante esta estructura común se podrá reducir el tiempo dedicado a rellenar formularios duplicados. Esto abriría una ventana inédita a la investigación clínica y al uso de herramientas predictivas, devolviendo al profesional el tiempo que la gestión administrativa le ha arrebatado.

El diagnóstico de 'Inforesidencias': de la promesa técnica a la realidad asistencial

La inteligencia artificial se presenta a menudo como una solución mágica capaz de resolver cualquier ineficiencia, pero la realidad en los centros residenciales muestra una brecha persistente entre esa promesa y su aplicación cotidiana. El obstáculo principal ha sido identificado con claridad en el encuentro organizado por 'Inforesidencias': la carencia de datos estructurados y de alta calidad.

Bajo la premisa de que "la inteligencia artificial es el destino, pero el dato es el punto de partida", la sesión ofreció una hoja de ruta para que los responsables de centros conviertan sus registros fragmentados en inteligencia accionable.

Anna Cebrián, directora general de 'Inforesidencias', abrió el análisis planteando una cuestión fundamental sobre la utilidad real de la información que se custodia en los centros. Cebrián instó a los gestores a reflexionar sobre si la información que recogen diariamente posee la solidez necesaria para alimentar modelos de inteligencia artificial o si, por el contrario, se trata de una acumulación de datos estáticos que no generan valor.

La propuesta es ambiciosa: transformar ese registro diario en el combustible que permita anticipar situaciones de riesgo, como derivaciones hospitalarias o deterioros cognitivos, mucho antes de que estos se manifiesten clínicamente.

La urgencia de un lenguaje común: el papel de 'InterRAI'

Juan Pablo Correa, gerotecnólogo y asesor de la estrategia digital de 'Inforesidencias', fue contundente al señalar que el sistema actual consume el tiempo de los equipos en tareas que solo sirven para satisfacer demandas administrativas externas. "El problema radica en que gran parte de la información que generamos no está diseñada para ayudarnos en nuestro trabajo diario, sino para cumplir con los requerimientos de la administración pública", lamentó Correa.

Como solución a este escenario de fragmentación, Correa presentó el estándar 'InterRAI' como la pieza maestra para la interoperabilidad. Este sistema, consolidado en países como Finlandia o Canadá, permite que todas las residencias hablen un mismo idioma técnico. Según Correa, este lenguaje común es lo que permite no solo optimizar los datos propios, sino participar en un conocimiento compartido con el resto de los actores del sector.

En su opinión, España mantiene una "deuda pendiente" en este ámbito, ya que la tendencia a "inventar la rueda" en cada comunidad autónoma impide que los centros nacionales se conecten con la innovación europea y participen en proyectos de investigación de alto nivel.

El sistema 'InterRAI' destaca por sus Protocolos de Evaluación Clínica (CAPs), que Correa comparó con los indicadores de un vehículo moderno: "Funcionan como las alertas de un cuadro de mandos, avisándonos de que falta aceite o de que el combustible se agota". Estas alertas automáticas permiten detectar precozmente riesgos de depresión, desnutrición o úlceras, ofreciendo además guías de actuación para que el personal pueda intervenir con seguridad.

Correa anunció también la puesta en marcha de un proyecto piloto que involucrará a 20 residencias españolas para establecer una batería de indicadores de calidad nacionales que permitan, por fin, una comparativa real con los estándares internacionales.

La tecnología al servicio de la eficiencia y el bienestar

La intervención más detallada y extensa del webinario fue la de Marián García Prieto, CEO de 'i4Life i+d', quien centró su discurso en cómo los espacios de datos pueden transformar la cuenta de resultados y la calidad de vida en los centros.

García Prieto recordó a los directivos que sus centros son "ricos" aunque no lo sepan, pues custodian lo que ella denomina "el petróleo del siglo XXI".

La liberación del tiempo técnico

García Prieto puso el foco en el personal técnico, como terapeutas y trabajadores sociales, cuya carga burocrática alcanza el 60% de su jornada laboral. "Si la elaboración de informes o de los Planes de Atención Individualizada viniera asistida por inteligencia artificial y datos estructurados, el ahorro de tiempo sería masivo", explicó.

Su propuesta incluye el uso de modelos que generen automáticamente borradores de estos planes basados en el histórico del residente, permitiendo que el profesional se dedique a ajustar la intervención en lugar de a la redacción burocrática.

Sensórica avanzada y registros por voz

Para el personal de atención directa, García Prieto presentó soluciones que eliminan la fricción del registro manual. Destacó el uso de radares de alta precisión que monitorizan constantes vitales y movimientos sin invadir la privacidad con cámaras. "Estos sistemas permiten desactivar el estrés del personal de cuidado, especialmente por la noche, al avisar solo cuando existe un riesgo real de caída o una agitación inusual", afirmó.

Además, el registro de incidencias por voz permite que la información fluya al sistema en tiempo real, sin esperas ni pérdidas de trazabilidad.

La gestión de la comunicación familiar

La transparencia con las familias es otro de los pilares de la estrategia de 'i4Life'. Al digitalizar y compartir la información que ya se registra en el centro, se puede reducir hasta en un 90% la carga de llamadas en recepción.

Esto no solo mejora la satisfacción del familiar, sino que genera una base de datos sobre sus preocupaciones que la dirección puede utilizar para anticiparse a posibles conflictos y mejorar su estrategia de comunicación.

Soberanía digital y el horizonte regulatorio

García Prieto advirtió sobre la importancia de prepararse para 2027, año en el que el marco europeo de espacios de datos será una realidad exigible. Destacó iniciativas como 'Datiacare' y la oportunidad que supone el 'Kit Espacios de Datos', que ofrece subvenciones de hasta 30.000 euros para que las residencias financien su transformación digital.

"Se trata de ofrecer una estrategia sencilla y con recursos económicos para que la inteligencia artificial sea una ayuda real en el trabajo diario", concluyó.

La experiencia de 'Residencial Palau': el dato como soporte a la decisión humana

El cierre del webinario aportó la visión práctica de José Luis Monserrat, director de Residencial Palau, quien ha logrado convertir diez años de registros históricos en una herramienta de predicción. Monserrat explicó que, tras realizar un exhaustivo proceso de limpieza y ordenación de su base de datos, ha sido capaz de interrogar a la información acumulada para obtener respuestas sobre el futuro clínico de sus residentes.

Su modelo se centra en la predicción de derivaciones hospitalarias, analizando variables que van desde las patologías crónicas hasta el impacto de factores externos como la climatología. "El objetivo es identificar qué variables tienen mayor peso en la probabilidad de que una persona deba ser trasladada a un centro hospitalario", detalló Monserrat.

No obstante, su discurso mantuvo un fuerte anclaje en la ética profesional: "La inteligencia artificial debe ser un soporte para la toma de decisiones, pero la decisión final siempre debe recaer en el profesional".

En entornos de soledad en la gestión, como los turnos nocturnos, la IA actúa como un asesor de riesgos, alertando sobre probabilidades elevadas de complicaciones. Monserrat fue tajante sobre la responsabilidad final: "Estas herramientas no son fiables al 100% y no sustituyen al responsable. La decisión es nuestra, no de la aplicación, y debemos actuar con la prudencia que nuestro sector exige".

Con este testimonio, el encuentro de 'Inforesidencias' concluyó dejando claro que, aunque la tecnología ya está disponible, el éxito depende de la capacidad del sector para estandarizar su información y entender que el dato es el activo más valioso para un cuidado excelente.

Valora esta noticia
4,8
(18 votos)
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios