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Arquitectura para mayores: cambio e innovación

martes 09 de junio de 2020, 03:07h
Berta Brusilovsky Filer, arquitecta y urbanista, experta en accesibilidad universal y cognitiva.
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Berta Brusilovsky Filer, arquitecta y urbanista, experta en accesibilidad universal y cognitiva.

“Este cambio, implicaría poner en valor las investigaciones de quienes como profesionales de la arquitectura indagamos en las funciones neurológicas, y las decodificamos desde el punto de vista del diseño, identificando escenarios espaciales perfectamente adaptados para la activación neurológica. Mediante el tratamiento de las formas, la organización, la redistribución de las funciones internas y el apoyo de mensajes se logra un alto nivel de ajuste entre las funciones neurológicas y el hábitat: es decir la arquitectura como sistema espacial de apoyos. Esa es la innovación”.

Justificación

Esta arquitecta ¡muy interesada! en la seguridad y calidad de vida de las personas mayores sea cual sea su edad, condición y estado, vuelve a escribir en esta publicación después de haber leído un artículo que publicado por “Geriatricarea” ha sido reproducido por el Centro Internacional sobre el envejecimiento (CENIE) el 29 de mayo de 2020.

Artículo que hace una exposición de motivos muy interesante sobre las propuestas de la Mesa Estatal por los Derechos de las Personas Mayores. Se refiere a la necesidad de hacer un cambio en los centros, residencias y en general construcciones donde viven, conviven y pasan su vida los mayores. Y en la necesidad de incentivar este cambio a partir de modelos que trabajen desde un enfoque de atención centrada en la persona.

Con respecto a la parte que me interesa como profesional de la arquitectura, y porque creo firmemente que los cambios deberían ser integrales, reproduzco esta parte del texto:

  • “Debemos optar también por nuevos modelos arquitectónicos que incorporen garantías de atención sociosanitaria de calidad y un acompañamiento al proyecto de vida con profesionales que tengan formación en derechos, ética, relación de ayuda, entre otros. Además, también es esencial apoyar otros alojamientos o nuevos modelos residenciales, como el cohousing o las viviendas colaborativas”.

Sin embargo ¿parecería? que esos modelos, basados en los problemas surgidos durante la crisis de la pandemia no se refieren a cómo deberían actualizarse los enfoques en materia de diseño de formas y funciones, introduciendo aspectos de accesibilidad universal, espectro cognitivo. Es decir, un sistema espacial de apoyos que tenga en cuenta las funciones neurológicas de las personas; que, a través de los años -en especial con deterioro motor y cognitivo, aunque leve, y enfermedades de la vejez como Parkinson y demencias- necesitan otro tipo de modelos espaciales adaptados a las necesidades de algo tan importante como son:

  • Los bloqueos que en los impulsos nerviosos de las funciones cerebrales afectan tanto a su cognición como a las acciones motoras.

Si se continúa diseñando espacios, mediante estructuras tradicionales, aunque colaborativas, con estilos “hoteleros” de pasillos y habitaciones a lo largo, se va a mejorar solo una parte de la problemática. Por supuesto sin ninguna duda, se va a aumentar la calidad de vida de esos habitantes si se amplían los apoyos en materia sanitaria, algo que faltó en la crisis de covid19. La cuestión es:

  • ¿Por qué ya que se está en un momento en que los cambios son tan necesarios no se acomete de lleno, y con la profundidad que el tema requiere, el tratamiento de los espacios donde viven y conviven disfrutando de su tiempo las personas mayores?

Tenemos la total convicción de que, con unos patrones de diseño innovadores y centrados en las personas, en sus derechos y muy especialmente en el funcionamiento del SNH, se pueden mejorar:

  • Las experiencias sensoriales: visión, audición, somatosensorial,
  • La transformación de lo sensorial en percepción y en cognición: comprensión,
  • Y, sobre todo, cómo provocar acciones motoras o comportamientos espaciales que influyen en su activación neurológica y dan calidad a su día a día.

Insisto en este “factor de calidad de vida” porque el proceso lento y secuencial- que me ha conducido hasta aquí, a pesar de las dificultades que implica el conocimiento de las funciones neurológicas- me ha permitido a partir de investigaciones, experiencias con la participación de los usuarios y proyectos, ir descubriendo poco a poco, de qué manera los escenarios espaciales pueden afectar o influir, positiva o negativamente en los procesos neurológicos, cognitivos y motores.

Investigar las relaciones de organización, forma y función con esos escenarios espaciales para darles otras formas que se ajusten a los perfiles neurológicos de una diversidad de modos cognitivos de las personas mayores ha sido uno de los resultados que más me han satisfecho de mi dilatada vida profesional.

La cabecera siguiente sintetiza en una tabla la investigación que desde los perfiles neurológicos me ha llevado -eje transversal- al diseño de escenarios espaciales: un sistema de apoyos para la seguridad espacial cognitiva en entornos y arquitectura.

Ejemplo de tratamiento: activación física y neurológica

En las imágenes: propuesta de sistema de apoyos o escenarios espaciales para activación neurológica en un circuito interior de uso compartido. En la actualidad utilizado como pasillo y sin tratamiento.

Espacios focales que por sus potencialidades deberían incluirse en viviendas, residencias, centros de mayores existentes. Y en proyectos de nueva planta.

Diseño: Arquitectos Berta Brusilovsky y Gabriel Montilla. Material gráfico: G. Montilla.

Fig.1. Sección circuito. Figuras reales variadas en vinilos para activación e imitación.
Fig. 2. Sección circuito. Figuras reales variadas en vinilos para activación e imitación.
Fig. 3. Alzado ventanas. Arboleda (vinilos sobre ventanales) y bancos.

Berta Brusilovsky Filer – Arquitecta

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