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Coronavirus y fómites: la prevención está en nuestras manos

Sanitarios con los EPIs en un hospital.
Sanitarios con los EPIs en un hospital. (Foto: RTVE)
viernes 27 de marzo de 2020, 20:40h

Creo que en estos momentos todos, con diferente profundidad, tenemos una idea de lo que la pandemia por el coronavirus representa, la situación actual y las futuras consecuencias que se presagian. En nuestras manos está la prevención de la propagación de esta cadena de eslabones que finalmente termina en la infección de una persona con mejores o peores consecuencias, según las condiciones personales predisponentes de cada uno de nosotros. He escrito que “en nuestras manos está la prevención” y lo digo tanto en el sentido filosófico de la frase como en el material, pues es en nuestras manos en las cuales reside gran parte del problema en la trasmisión de este virus.

En epidemiología se denomina fómite a todo material carente de vida que puede ser el vehículo de un patógeno, en este caso el coronavirus, y penetrando en nuestro organismo causar una enfermedad. Entre los fómites más comunes están los materiales que utilizamos y tocamos con una relativa frecuencia. Así; los plásticos, los metales a los cuales nos agarramos para sujetarnos, las monedas y los billetes que utilizamos a diario, los envases de cartón y papel que nos suministran los proveedores, el asfalto, por citar unos pocos ejemplos, son materiales sobre los cuales se pueden depositar patógenos, en este caso el coronavirus, y por medio de un contacto casual con nuestras manos y posteriormente nosotros tocarnos una de nuestras mucosas expuestas al exterior (boca, nariz, ojos, fundamentalmente) introducirlo en nuestro organismo con las posibles consecuencias que ello, ya sabemos puede acarrear.

Recientemente, una prestigiosa revista científica ha presentado los resultados de la investigación realizada por un grupo de científicos en los cuales se indican los tiempos en los cuales permanece vivo y viable el coronavirus sobre una serie de superficies y materiales. Sin ser prolijo puedo decir que estos tiempos varías de horas a días. Por esta razón es importante evitar el contacto, directo, con dichos objetos que pueden ser el vehículo de dicho virus.

Es interesante el uso de mascarillas, pues de esta forma se evita la transmisión aérea del coronavirus, que afecta a las vías respiratorias, aunque sabemos que una distancia de seguridad nos previene de su entrada por esta vía. Pero como ya he comentado la forma más frecuente de entrada del coronavirus en la población general es por medio del contacto con los comentados fómites. Hemos visto, repetidamente, en diversos canales de televisión el afán con el cual determinadas instituciones, por ejemplo la UME en España, están procediendo a la desinfección de superficies por nuestro país, hemos visto a personas en países lejanos dedicadas a pasar paños y aerosoles con desinfectantes por barandillas, asientos, etc. en los medios de transporte público.

Ahora es nuestro momento de seguir insistiendo lo importante que es el mantener nuestras manos limpias, primero no tocando los fómites que pueden actuar en la transmisión del patógeno, usar guantes siempre que sea posible y siempre lavarse las manos con jabón o desinfectante. Al lavarnos las manos debemos hacerlo de forma concienzuda. El proceso debe durar al menos dos minutos, le ruego que durante el proceso de enjabonado cierre el grifo del agua, y luego, abra el grifo, se las aclare y seque, si puede, utilizando papel de cocina limpio. Además siga las directrices de las autoridades y quédese en casa. Con estos consejos conseguiremos ayudar a las autoridades sanitarias a parar la expansión de esta pandemia y en última instancia a eliminarla. En nuestras manos está parte de la solución.

Dámaso Crespo, vocal Área Biológica de la Junta Directiva de la SEGG

Médico, antropólogo, y catedrático de la Universidad de Cantabria.

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