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Javier Gómez Pavón: “La nutrición es un marcador de calidad en cualquier centro residencial y hospitalario”

Javier Gómez Pavón: “La nutrición es un marcador de calidad en cualquier centro residencial y hospitalario”
martes 17 de diciembre de 2019, 15:16h
Más de 130 expertos participan en el Libro Blanco de la Nutrición de las Personas Mayores en España.
Javier Gómez Pavón: “La nutrición es un marcador de calidad en cualquier centro residencial y hospitalario”
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Hasta 130 reconocidos expertos de la nutrición, la geriatría y la gerontología han elaborado el Libro Blanco de la Nutrición de las Personas Mayores en España, una publicación que se ha presentado esta semana y que ha sido coordinada por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Se trata del primer análisis global y multidisciplinar que recoge, con la mayor evidencia científica disponible y de manera integrada, las debilidades y fortalezas de la nutrición de las personas mayores. Pero, ¿por qué era necesario presentar un Libro Blanco sobre la Nutrición de las personas mayores en España?

El jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Central de la Cruz Roja, Javier Gómez Pavón, que ha presentado el libro, ha explicado a Dependencia.info “que no había un libro blanco al respecto, lo había sobre otras edades, pero no sobre las personas mayores”. Este experto en nutrición, ha aclarado que “un libro blanco es un análisis de todos los puntos, de toda la situación, de la nutrición de las personas mayores”.

No solamente es clínico, este libro lleva consigo tanto patología como síndromes geriátricos, investigación, envejecimiento saludable, como recomendaciones dietéticas para mejorar en los centros residenciales o en los hospitales. Está escrito no solamente por médicos o geriatras o médicos de atención primaria o endocrinos, también por farmacéuticos, dietistas, nutricionistas, trabajadoras sociales (también se ha visto la parte de la soledad de los problemas que tienen que ver con el anciano) e incluso gestores de centros residenciales y hospitalarios.

Gómez Pavón ha llamado la atención sobre “los gestores” porque “la nutrición es coste, tanto desde su prevención de las consecuencias que conlleva la malnutrición con sarcopenia, fragilidad, riesgo de fractura de cadera, riesgo de enfermedades neurodegenerativas, hasta el tratamiento específico en donde la nutrición va a ayudar mucho a mejorar el pronóstico de muchas enfermedades, como es la recuperación tras una enfermedad aguda, en el EPOC, Parkinson...”. Así, “un libro blanco, lo que trata es de cubrir todos los aspectos que tienen que ver con las personas mayores”.

“En el siglo XXI, nadie pone en duda que la nutrición es un pilar fundamental de prevención, mantenimiento y tratamiento de la salud en el anciano”, apunta Gómez Pavón.

¿Cómo comen nuestros mayores?

Sobre cómo es la nutrición, cómo comen nuestros mayores en el siglo XXI, el doctor, que es miembro también del Equipo de Liderazgo de la SEGG ha diferenciado de dónde nos situemos: “Si nos encontramos con un paciente vulnerable, dependiente, frágil, con problemas de visión, de audición, con problemas de soledad o de salud bucal, tienen mayor riesgo de malnutrición. Pero es lógico, porque su cocina es más pobre, su soledad le lleva a que su nutrición no sea entretenida, su acceso al supermercado le lleva a comprar siempre los mismos productos. En definitiva, lo que es el envejecimiento patológico va unido a un mayor riesgo de desnutrición y, en muchos casos, con malnutrición”.

Destaca que “esto puede cambiarse, que el envejecimiento patológico no es un envejecimiento normal, que está ahí para hacerle caso e intentar cambiarlo”. Además, recalca que “uno, por lo general, tiene una imagen del anciano en la que cree que todos son patológicos y no, hablamos de un porcentaje que no alcanza el 10% de la población”.

Sin embargo, “si nos encontramos con un anciano robusto,con su masa muscular, que sale a la calle y se relaciona, con una pensión adecuada, tiene seguramente una dieta incluso mejor que la nuestra, porque, hay que recordar que las personas mayores conservan su dieta mediterránea, les gusta más las legumbres, las verduras, comen carne y pescado y tienen unos buenos hábitos”, subraya Gómez Pavón, que insiste que “por eso, depende de dónde nos situemos”.

De esta forma, apunta, “según nos vamos situando hacia el final de la vida, en ese anciano vulnerable el riesgo de malnutrición aumenta, igual que la pobreza, las alteraciones extrasensoriales o de la boca...”.

La comida de las residencias

Otro de los aspectos interesantes en la nutrición de las personas mayores es la que se produce en un entorno residencial. El jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Central de la Cruz Roja señala que “es un área mejorable”, pero destaca también que “las residencias han cambiado mucho, no son lo de antes”. Gómez Pavón afirma que “en las residencias hay mayor porcentaje de paciente desnutrido porque la mayoría son frágiles, los más dependientes, con más anorexia, con menos apetito, con más disfagia que dificulta la nutrición” y tiene claro que “la nutrición es una parte que cada vez se cuida más en estos centros residenciales con la introducción de dietistas que valoran ese riesgo nutricional y que modifican las dietas para que así tengan una mejor palatibilidad”.

Recuerda que hasta hace poco todas las dietas eran iguales porque los ancianos dependientes tienen disfagia y, por consiguiente, tienen la ‘turmix’: “Y no hay cosa más aburrida que una turmix, en la que la comida siempre sabe a lo mismo”. “Pero hoy día, me consta, este punto es muy importante en la mayoría de las residencias y gestionan la palatibilidad de la turmix, es decir, su sabor, que tenga un aspecto diferente”, asegura.

Para terminar, Javier Gómez Pavón explica que “un indicador de que una residencia hace las cosas bien, que presenta mayor calidad, es la atención que presta al estado nutricional de sus pacientes, amén de otra serie de indicadores, como las caídas, el disconfor, el dolor, etc...”. Así, concluye: “La nutrición en el siglo XXI es un marcador de calidad en cualquier centro residencial y hospitalario”.

Comprensión del envejecimiento

La publicación, que consta de 10 módulos cuenta con un total de 82 capítulos (en formato DAFO), aborda temáticas como alimentación y estilos de vida saludables, constituye todo un referente para los poderes públicos.

Los autores del estudio consideran que mejorar la comprensión del envejecimiento podría ayudar con el desarrollo de estrategias terapéuticas y preventivas para mejorar la longevidad y la calidad de vida. Así, tanto las instituciones sanitarias como las sociales deben dirigir sus actuaciones de promoción de la salud en trabajar las herramientas de formación y empoderamiento o adquisición de habilidades para enfrentar los cambios fisiológicos, sociales y funcionales intrínsecos al proceso de envejecimiento.

El catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad San Pablo-CEU, presidente de la Fundación Española de la Nutrición y coordinador de la publicación, Gregorio Varela-Moreiras, indicaba en la presentación que "una de las principales conclusiones es que necesitamos mejorar la educación de la población adulta y familiares/cuidadores en hábitos de vida saludable, especialmente los relacionados con la alimentación equilibrada, mejorar los hábitos de actividad física diarios y el conocimiento de los procesos asociados al envejecimiento, que debería ser una prioridad en las iniciativas de salud pública".

Prolongación de una vida saludable

"Entre las distintas fortalezas, hemos podido demostrar que la dieta influye de forma positiva en la prolongación de una vida saludable. En concreto, un alto grado de adherencia a la Dieta Mediterránea, caracterizada por su alto contenido en verduras, frutas, legumbres, con un aporte lipídico principal a partir de grasas insaturadas como el aceite de oliva, frutos secos y pescado azul, y con un aporte proteico suficiente procedente de legumbres, pescados y aves, contribuye al aumento en la longevidad y a una menor incidencia de enfermedad cardiovascular y mortalidad por dicha enfermedad, cáncer, deterioro cognitivo asociado a la edad, así como un menor riesgo de enfermedades crónicas, tal y como han demostrado las investigaciones bioquímicas, clínicas y epidemiológicas", destacaba Varela-Moreiras.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y también coordinador del documento, José Augusto García Navarro, también coincide con que "la nutrición juega un papel potencial muy importante en la longevidad, bien sea preservando las funciones biológicas de los distintos tejidos y órganos, bien sea tratando de prevenir patologías que frecuentemente se asocian al envejecimiento, una etapa de la vida en la que el riesgo de sufrir déficits nutricionales se eleva".

Igualmente, el mantenimiento de la función física es otro de los factores que fomentan la autonomía de las personas mayores. Si bien la práctica de ejercicio físico de forma regular tiene efectos positivos demostrados, los programas de actividad física para personas mayores permitirían mantener y mejorar la condición cardiorrespiratoria, la muscular, la movilidad e, indirectamente, la composición corporal reduciendo, además, de manera muy importante, la medicación. "Estamos convencidos de que la prescripción de ejercicio físico en personas mayores es una herramienta sencilla, económica y altamente eficaz para la consecución de un envejecimiento saludable, por lo que los profesionales debemos formarnos y difundir su uso", concluía García Navarro.

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