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Una investigación de la Fundación Pilares busca garantizar el respeto de la dignidad de las personas mayores y evitar el maltrato

miércoles 24 de julio de 2019, 19:11h
Derechos y deberes de las personas mayores en situación de dependencia y su ejercicio en la vida cotidiana
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Derechos y deberes de las personas mayores en situación de dependencia y su ejercicio en la vida cotidiana

Aunque las personas mayores tienen, obviamente, los mismos derechos que las demás, en demasiadas ocasiones estos se vulneran, en especial cuando tienen una situación de dependencia. Esto ocurre la mayoría de las veces sin que ni profesionales ni familiares, ni la propia sociedad perciban que se están lesionando tales derechos humanos.

Con el objetivo de crear conciencia sobre la relevancia de esta realidad y proponer medidas para paliarla, la Fundación Pilares para la Autonomía Personal acaba de publicar el libro Derechos y deberes de las personas mayores en situación de dependencia y su ejercicio en la vida cotidiana, en el que se recogen los principales resultados de una investigación realizada por esta Fundación sobre la vulneración de los derechos humanos de las personas mayores en situación de dependencia (y la no exigencia de sus deberes), tanto en residencias como en hogares familiares. Conocer qué derechos se violentan, en qué situaciones, por qué motivos y cómo poder actuar para garantizar su ejercicio resulta esencial para preservar la dignidad de las personas mayores.

Algunos de los derechos que con más frecuencia se vulneran son: libertad y autonomía para tomar decisiones sobre su propia vida, control de sus bienes, derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen, prácticas afectivas y sexualidad, discriminación en el acceso a los servicios de salud, a la libre circulación

El fin último pretendido con esta publicación, es ofrecer instrumentos aplicados para favorecer que, tanto los/as profesionales del cuidado como las familias cuidadoras, puedan, en primer lugar, tener más consciencia de los derechos que pueden estar vulnerando en la vida diaria de la persona mayor a la que atienden y, en segundo lugar, aprender habilidades que garanticen su ejercicio y, con él, el respeto de su dignidad inherente. Y todo bajo un enfoque de los cuidados basado en Derechos Humanos, que sea, junto con la ética profesional, el principal fundamento del nuevo modelo de atención que se propone en la actualidad por la comunidad experta y los Organismos Internacionales (integral y centrada en la persona).

SI QUIERE DESCARGAR LA PUBLICACIÓN, PINCHE AQUÍ

ANEXO SOBRE LOS RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN

¿Qué derechos se vulneran en mayor medida?:

  • A la información, que debiera suministrarse sin ocultación y de manera comprensible para que la persona pueda hacer elecciones.
  • A la autonomía personal (familiares y profesionales toman decisiones sin consultar a la persona). Una de las situaciones más graves es el ingreso en una residencia mediante engaños.
  • A utilizar y controlar sus bienes (ingresos, patrimonio…), que pasan a ser controlados por las familias o las residencias.
  • A la libertad, por un celo excesivo por la seguridad y la salud física de la persona (horarios rígidos, actividades que deciden profesionales o familiares…).
  • A la intimidad y a la preservación de su honor (habitaciones compartidas en residencias, p.e).
  • A mantener su propia imagen (modo de vestir, peinado…).
  • A la sexualidad, cualquiera que sea la inclinación personal, que se obvia tanto en familias como en residencias (continúa siendo tema tabú).
  • A la libre circulación (se mantiene a las personas en salas durante horas, no se permiten salidas a la calle…)
  • A recibir cuidados de salud de calidad, sin discriminación (se realizan menos diagnósticos o pruebas médicas porque se atribuyen sus síntomas a circunstancias propias de la "edad" o porque no se consideran "costo-eficientes".
  • A recibir una atención de calidad que se centre en la persona y que potencie sus capacidades en lugar de centrarse en las carencias.
  • A la libertad religiosa, a la expresión de culto y de la espiritualidad
  • A la participación social,
  • A recibir unos servicios coordinados / integrados, evitando la fragmentación existente entre los servicios y recursos formales y no formales (sanitarios, sociales, vivienda, urbanismo, transporte, participación, voluntariado..)

¿Qué deberes que no suelen exigirse?

  • Deber de autocuidarse.
  • Deber de tomar decisiones y responsabilizarse de sus 
actos y resultados.
  • Deber de colaborar con el sostenimiento y mantenimiento 
familiar y en la asunción de tareas domésticas que pueda realizar.
  • Pagar con puntualidad las cuotas correspondientes en las residencias y servicios
  • Colaboración en el desarrollo de las actividades que se 
programen en los centros.
  • Cuidar las instalaciones y enseres de uso propio y común.
  • Respetar a las personas con las que se convive o se interacciona, independientemente de sus creencias, género, etnia, etc. y favorecer la buena convivencia.
  • Tratar con respeto y consideración a las y los profesionales que les atienden.
  • Esforzarse para el mantenimiento de la red social, evitando el aislamiento y la soledad.
  • Deber de informarse, buscando vías para recabar información sobre 
aquello que les afecta o es de su interés.
  • Deber de mantenerse activa/o, realizando actividades que permitan fortalecer las propias capacidades o desarrollar nuevas.

Motivos de la vulneración de esos derechos

  • Falta de formación de profesionales y familias sobre los derechos humanos de las personas mayores y cómo promover su ejercicio.
  • Falta de información suficiente y formación a las propias personas mayores para que conozcan sus derechos y cómo poder ejercerlos.
  • Estereotipos negativos (imagen social negativa).
  • Infantilización.
  • Decidir por la persona (heteronomía).
  • Miedo a las consecuencias de exigir el cumplimiento de los derechos.
  • Primacía de la seguridad frente a la libertad.
  • Mantenimiento de un modelo asistencialista y paternalista.
  • Falta de conocimiento sobre la persona y de empatía hacia ella.
  • Falta de apoyo a las personas cuidadoras (formales y no formales).
  • Rigidez en la organización de los centros , que tiende a homogeneizar horarios, actividades, espacios, impidiendo que las personas residentes sean tratadas como sujetos diferenciados.
  • Planificación del día a día sin tener en cuenta las opiniones, los gustos y los deseos de las personas, impidiendo que se puedan mantener hábitos y costumbres o realizar actividades significativas para estas.
  • Falta de participación de la persona en el diseño de su propio plan de atención, en el que no se tiene en cuenta el proyecto de vida.
  • Existencia de un componente azaroso que influye en el trato prestado, y que está determinado por el perfil de las personas cuidadoras y el tipo de servicio que se presta, y que se relaciona también con la actitud o vocación del personal y su formación.
  • Falta de formación y habilidades de los/as cuidadores/ 
as para la identificación y conocimiento de las capacidades y fortalezas de las personas para su posterior refuerzo y mejora, lo que les permitiría abandonar el modelo del déficit y centrarse en el enfoque de las capacidades, que es el que favorece que las personas mayores puedan seguir llevando las riendas de su vida.

Principales medidas que se sugiere implementar

  • Formación de las y los profesionales sobre derechos humanos y ética en los cuidados.
  • Sensibilización y concienciación social derechos.
  • Informar y formar a las personas mayores y a sus familias sobre sus derechos y como ejercerlos en la vida cotidiana.
  • Obligatoriedad de consultar y contar con la opinión de las personas Dotación de más recursos y coordinación entre ellos.
  • Cambiar el modelo hacia una atención integral.
  • Conocer a la persona y no solo sus enfermedades y carencias.
  • Favorecer la permanencia en la propia casa, apoyando a las familias, Promover que las residencias se transformen hacia el "modelo hogar".
  • Creación de un código ético para la atención a personas en situación de dependencia.

Gráficos

Quién puede asegurar en mayor medida que se cumplan los derechos de las personas mayores.
¿En qué medida puede uno mismo, como profesional, velar por el cumplimiento de los derechos?
Los derechos más difíciles de ejercer.
Deberes que no se exigen.
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