Salud

La enfermería geriátrica advierte del aumento de lesiones cutáneas ligadas a la dependencia: afectan ya a uno de cada diez mayores en residencias

Personalidades que han hecho la apertura del congreso: Carmen Maeztu Villafranca, consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo del Gobierno de Navarra; Ana Choperena Armendáriz, decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra; Joseba Asiron Sáez, alcalde de Pamplona; Ana Mariñelarena Huárriz, vicepresidenta del colegio de enfermeras de Navarra; Cristina Alfaro Díaz, presidenta del XXXII Congreso de la SEEGG en Pamplona; Rosa Martínez Sellares, presidenta de la SEEGG; y Noelia García Rueda, profesora de la Universidad Pública de Navarra. (Foto: SEEGG).
Dependencia.info | Viernes 15 de mayo de 2026

El XXXII Congreso Nacional de la SEEGG, celebrado en Pamplona, pone el foco en las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia, un problema que los especialistas consideran prevenible en la práctica totalidad de los casos y que incrementa de forma notable el sufrimiento y la mortalidad de las personas mayores frágiles.



Los profesionales reunidos en el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG), celebrado en Pamplona bajo el lema “Envejecer con sentido. Nuevas longevidades”, han advertido del incremento de las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD), una problemática que afecta especialmente a personas mayores con fragilidad, inmovilidad o incontinencia.

El encuentro, desarrollado los días 14 y 15 de mayo en el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte, ha congregado a cerca de 300 profesionales de enfermería geriátrica y gerontológica procedentes de toda España. El congreso cuenta con el aval del Consejo General de Enfermería de España, el Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra y la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra.

Las LCRD incluyen lesiones por presión, lesiones derivadas de la humedad, lesiones por fricción y desgarros cutáneos. Según los especialistas, este tipo de patologías se detectan de forma habitual en residencias, hospitales y servicios de atención domiciliaria.

La inauguración del congreso ha contado con la participación de Carmen Maeztu Villafranca, consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo del Gobierno de Navarra; Ana Choperena Armendáriz, decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra; Joseba Asiron Sáez, alcalde de Pamplona; Ana Mariñelarena Huárriz, vicepresidenta del Colegio de Enfermeras de Navarra; Cristina Alfaro Díaz, presidenta del XXXII Congreso de la SEEGG; y Rosa Martínez Sellares, presidenta de la SEEGG.

Uno de cada diez mayores en residencias presenta lesiones por presión

Los datos expuestos durante el congreso sitúan la prevalencia de lesiones por presión en torno a una de cada diez personas mayores que viven en residencias y centros sociosanitarios españoles. En pacientes adultos hospitalizados, la prevalencia de lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia ronda el 8 %, mientras que en atención domiciliaria cerca de seis de cada cien personas atendidas presentan algún tipo de LCRD.

Las cifras internacionales apuntan en la misma dirección y sitúan la prevalencia mundial de lesiones por presión en pacientes hospitalizados por encima del 12 %, con tasas superiores entre personas mayores frágiles.

Javier Soldevilla, director del Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP), expresidente de la SEEGG y ponente del congreso, subrayó que “más del 90% de todas las lesiones por presión y otras lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia se producen en personas mayores frágiles, con movilidad reducida o gran dependencia. No es un problema exclusivo del ámbito residencial: están presentes también en hospitales y en domicilios. Tienen un sello marcadamente gerontológico”.

El especialista recordó además que estas lesiones tienen consecuencias graves sobre la salud y la calidad de vida de las personas afectadas. “La mortalidad aumenta entre cuatro y seis veces respecto a quienes no las padecen”, afirmó. También destacó el sufrimiento que generan: “La sociedad debe saber el dolor que produce tener una piel abierta, aunque la persona no pueda expresarlo”.

Los expertos insisten en que la mayoría de estas lesiones se pueden evitar

La SEEGG y el GNEAUPP señalaron durante el congreso que la práctica totalidad de estas lesiones podrían prevenirse mediante una adecuada atención, formación continuada y una mayor sensibilización de profesionales, instituciones y familias.

“Estamos en condiciones de prevenir casi la totalidad de estas lesiones. Cuando aparecen, todos los esfuerzos previos ya no han servido de nada”, advirtió Soldevilla.

El director del GNEAUPP también incidió en el impacto económico asociado a estas patologías. “Cada euro invertido en prevención evita al menos diez euros en tratamiento. La prevención no es a coste cero, pero el coste de no prevenir es incalculable: dolor, sufrimiento y muerte”, afirmó.

Impacto epidemiológico, económico, ético y legal

Durante el encuentro, los profesionales analizaron las consecuencias de las LCRD desde diferentes perspectivas. En el ámbito epidemiológico, señalaron que las cifras continúan siendo elevadas pese a la existencia de medidas preventivas contrastadas.

En el plano económico, la evidencia internacional apunta a que por cada euro no destinado a prevención se generan al menos diez euros en costes de tratamiento, una proporción que algunos estudios elevan hasta cincuenta a uno. Solo en Estados Unidos se atienden anualmente cerca de 2,5 millones de lesiones por presión.

Los especialistas también destacaron el impacto sobre la calidad de vida de las personas afectadas, asociado a dolor crónico, aislamiento, pérdida de autoestima, alteraciones familiares y deterioro funcional.

En el plano ético, los profesionales consideran que la aparición de lesiones evitables vulnera principios básicos de la bioética y compromete la obligación de proporcionar el mejor cuidado posible. Además, recordaron que en algunos países anglosajones este tipo de lesiones evitables puede derivar en sanciones económicas o incluso en el cierre de centros, mientras que en España comienzan a aparecer resoluciones judiciales en esta línea.

La SEEGG reivindica el cuidado de las heridas como un derecho universal

La posición defendida por la SEEGG se apoya en distintos acuerdos internacionales suscritos por sociedades científicas relacionadas con el ámbito de las heridas crónicas.

Entre ellos figura la Declaración de Río de Janeiro, titulada “Más allá de la prevención y el tratamiento: el desarrollo de una cultura del cuidado en respuesta a la revolución de la longevidad”, que estableció la prevención de las úlceras por presión como un derecho universal.

También se citó la Declaración de Barcelona sobre la Atención a las Personas con Heridas, promovida por la European Wound Management Association (EWMA), el GNEAUPP y la Sociedad Española de Heridas (SEHER). El documento sostiene que “el acceso a un cuidado de las heridas de calidad y basado en la evidencia es un derecho humano básico, esencial para preservar la dignidad, la salud y la calidad de vida”.

La declaración reclama a gobiernos e instituciones garantizar la cobertura universal del cuidado de las heridas, impulsar unidades especializadas, asegurar recursos materiales y reforzar la formación en prevención y tratamiento.

La formación y la práctica avanzada centran parte del debate

Durante el congreso también se abordó la necesidad de reforzar la formación universitaria en heridas crónicas y lesiones relacionadas con la dependencia.

Soldevilla señaló que “tenemos una falla en la formación de grado. La oferta de formación posgraduada en heridas crónicas es muy amplia, pero la mayor parte de las enfermeras no accede a ella. Las profesionales deberían salir de la facultad con una base mucho más potente”.

Esta reivindicación se relaciona con el desarrollo de la práctica avanzada en heridas crónicas, una figura implantada en otros sistemas sanitarios europeos y cada vez más presente en clínicas integradas en atención primaria y hospitales.

Más de 80 trabajos científicos y cuatro grandes ejes temáticos

El programa científico del XXXII Congreso Nacional de la SEEGG se ha estructurado en torno a cuatro grandes áreas: envejecer con sentido, coordinación sociosanitaria, envejecimiento saludable y activo y atención en demencias.

El encuentro ha incluido cinco conferencias, seis mesas redondas, siete talleres y simposios y más de 80 trabajos científicos entre comunicaciones orales y pósteres.

Cristina Alfaro, presidenta del congreso y profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra, destacó que “vivimos un tiempo de profundas transformaciones sociales, culturales y demográficas en el que el envejecimiento adquiere nuevos significados. Ya no se trata solo de sumar años a la vida, sino de dar valor y sentido a cada etapa, explorando esas nuevas longevidades que abren paso a formas diversas de bienestar, participación y crecimiento personal”.

Asimismo, defendió una enfermería geriátrica que acompañe el envejecimiento “con cercanía, conocimiento y compromiso ético”, y añadió que “cuidar a las personas mayores es también acompañarlas en sus proyectos, reconocer sus aportaciones y promover su protagonismo”.

Entre las actividades destacadas del programa figuraron la conferencia inaugural de Uxua Lazkanotegi, centrada en la mirada enfermera en el envejecimiento; una mesa redonda sobre inteligencia artificial aplicada al cuidado de las personas mayores; varias experiencias de coordinación sociosanitaria desarrolladas en comunidades autónomas; el simposio de Javier Soldevilla sobre lesiones por presión en pacientes geriátricos; y la conferencia de clausura “Vejeces que contradicen las vejeces”, impartida por el periodista y ensayista Francisco Gómez Nadal.

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