El envejecimiento no puede entenderse como una realidad aislada de las personas mayores, sino como un proceso estrechamente vinculado a las relaciones entre generaciones, a la organización social de los cuidados, a los apoyos familiares, a las trayectorias laborales y a las decisiones públicas que condicionan la vida cotidiana. Esta es la idea central planteada por la socióloga Pearl Dykstra, profesora de Sociología Empírica en Erasmus University Rotterdam.
La investigadora expuso este enfoque el pasado 18 de marzo de 2026 en la Universidad de Navarra, durante la conferencia “Sustainable aging: Recognizing the interdependence between generations”, celebrada en el marco de la XI ICS Lecture promovida por la Cátedra IDEA de Nuevas Longevidades y dentro de las actividades del Think Tank Cuidado & Persona.
Un análisis desde el ámbito de los cuidados
A partir de esta intervención, el coordinador del Think Tank Cuidado & Persona, José Ramón Lacosta, desarrolla una reflexión centrada en las implicaciones de este planteamiento para el ámbito del envejecimiento, la dependencia y los cuidados.
El análisis subraya la necesidad de abandonar una visión fragmentada que ha separado tradicionalmente ámbitos como la sanidad, la dependencia, las pensiones o la conciliación, para avanzar hacia una comprensión integrada en la que empleo, familia, protección social, cuidados de larga duración y bienestar comunitario forman parte de un mismo sistema interrelacionado.
La interdependencia entre generaciones como eje
Uno de los elementos centrales es la consideración de la interdependencia entre generaciones como una categoría clave para interpretar la realidad actual y orientar la planificación futura.
Desde esta perspectiva, las trayectorias vitales de personas jóvenes, adultas y mayores aparecen conectadas. Decisiones como la maternidad, el empleo, la jubilación, el cuidado familiar o la autonomía residencial se adoptan en contextos económicos, relacionales y culturales concretos, que se ven tensionados por el cambio demográfico, la transformación de las estructuras familiares y la creciente complejidad de las necesidades de apoyo.
La familia como espacio clave
El análisis sitúa a la familia como un ámbito central donde se materializan estas relaciones. En ella se expresan vínculos, obligaciones, apoyos y desigualdades entre generaciones.
En este entorno circulan cuidados, tiempo, recursos económicos, acompañamiento emocional y responsabilidades prácticas, al tiempo que se hacen visibles tanto la solidaridad como la sobrecarga. También se evidencia que el envejecimiento de una persona afecta al conjunto de su red relacional.
Revisar el papel de las personas mayores
La reflexión plantea además la necesidad de revisar los marcos desde los que se ha interpretado la vejez en el sector asistencial.
Las personas mayores no deben ser consideradas únicamente como receptoras de ayuda o destinatarias pasivas de recursos, ya que también sostienen, acompañan, cuidan, transfieren experiencia, aportan estabilidad familiar y contribuyen al bienestar de otras generaciones. Este reconocimiento permite construir una visión más completa sin ignorar las situaciones de fragilidad.
Diferencias según contexto y género
El texto también señala que la interdependencia entre generaciones no se manifiesta de igual forma en todos los contextos. Las relaciones familiares, las expectativas de apoyo y la distribución del cuidado varían según países, culturas, políticas públicas y trayectorias vitales.
A ello se añade la dimensión de género, que introduce diferencias relevantes entre hombres y mujeres en decisiones como la maternidad o la jubilación, un aspecto considerado clave en la planificación y diseño de servicios.
Implicaciones para el futuro de los cuidados
Como conclusión, el análisis apunta a que el reto no se limita a mejorar la atención a una población mayor creciente, sino que implica repensar la organización social de la convivencia, la corresponsabilidad y los apoyos entre generaciones.
El envejecimiento sostenible no depende únicamente de más recursos, sino también de la capacidad de articular de forma equilibrada la relación entre familia, comunidad, servicios profesionales e instituciones.
Una mirada ante los desafíos del sector
En un contexto marcado por la escasez de profesionales, la sobrecarga familiar, el aumento de la dependencia, las desigualdades territoriales y la necesidad de innovación organizativa, esta perspectiva intergeneracional aporta una base para avanzar.
El planteamiento final insiste en que cuidar no consiste solo en responder a necesidades presentes, sino también en construir una estructura social que permita sostener la vida, la dignidad y la autonomía a lo largo de todo el curso vital.