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Centros de Día: un servicio a descubrir

Un centro de día en Madrid.
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Un centro de día en Madrid.
miércoles 05 de diciembre de 2018, 02:35h
Varios responsables de centros que ofrecen este servicio sociosanitario explican cuáles son las principales virtudes y también las dificultades con las que se encuentran día a día.

Todo el entorno relacionado con la atención sociosanitaria sabe de la importancia de los centros de día como modelo de atención clave, sobre todo, en el escenario actual de Dependencia. Pero, ¿lo sabe la ciudadanía? ¿Cuál es el principal problema de un Centro de Día como organización?

Javier Gómez Martín, presidente de la Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) y director de un Centro de Día:

Existen diferentes problemas que confluyen y que han contribuido a crear un desarrollo muy heterogéneo y desigual del Modelo por CCAA, desde su aparición en el catálogo de modelos de atención profesional del SAAD, e ineficaz en muchos casos.

La falta de información y el desconocimiento absoluto que en muchos casos se tiene tanto del propio Modelo, así como de las bondades que ofrece y del beneficio asistencial que puede llegar a proporcionar, que parte en primera instancia de las propias administraciones públicas y por ende se extiende hacia la ciudadanía; junto con la falta de especialización y del rigor científico necesario por parte de los propios centros que en muchas ocasiones carecen de una programática específica y adecuada a las necesidades de los mayores que atienden, así como de los mecanismos de evaluación necesarios; son fundamentalmente la fuente de otros problemas derivados.

A ver si nos metemos de una vez en la cabeza, que los centros de día no son guarderías de personas mayores, ni espacios convertidos en salas de espera donde aguardar el turno hasta la obtención de una plaza residencial.

Hasta que no dejemos totalmente zanjadas estas cuestiones, ni abandonaremos indeseables estereotipos, ni se dará un uso adecuado del Modelo, ni se valorará en su justa medida.

El Centro de Día es la herramienta más potente que ofrece el SAAD, y seguramente que también la más infrautilizada.

¿Qué opinas sobre que haya residencias que ofrecen el servicio de Centro de Día, siendo negocios diferentes, qué pros y contras tiene cada organización?

En primer lugar, que es totalmente lícito y en muchos casos una oportunidad de ampliar o diversificar el negocio. El negocio como tal no es tan diferente, básicamente a través de ambos recursos atendemos a personas mayores deficitarias en mayor o menor medida de cuidados sociosanitarios, y lo hacemos a través de los mismos equipos profesionales.

En segundo lugar, que no todos funcionan.

El problema puede surgir al mezclar uno y otro confundiendo o enmascarando los objetivos de cada modelo. Si abrimos un Centro de Día en una Residencia pensando que será la cantera de clientes que nutrirán en el futuro nuestra residencia amparándonos en la creencia de que acudiendo al centro el mayor le va perdiendo el miedo a la institucionalización, equivocamos el camino, y si pensamos que el Centro de Día como unidad asistencial independiente, es el recurso definitivo que hará que nunca sea necesaria la posible institucionalización del mayor, también.

Evidentemente existen diferencias de peso entre ambos modelos, que van desde los diferentes cuidados que se prestan hasta la intensidad de estos. Diferentes horarios, diferentes servicios y, sobre todo, diferentes objetivos.

Ambos modelos son necesarios, y además me atrevo a decir que complementarios, están obligados a ello. Pero deben ser fieles al objetivo que los fundamenta. En el caso de los centros de día, integrados o no en residencia, a retrasar el mayor tiempo posible la institucionalización del mayor que ha elegido permanecer en su propio hogar, por tanto, no le hablemos de que si le gusta o no la residencia que le espera una planta más arriba, porque no lo está contemplando en su actual proyecto de vida, no nos anticipemos ni anticipemos acontecimientos.

En el caso de las residencias, a proporcionar un hogar cálido y entrañable capaz de sustituir en la mayor medida de lo posible al que lo ha sido durante tu vida, junto con la mejor y más pronta adaptación de la persona al que ha de ser su nuevo hogar.

Juntos, pero no revueltos.

Desde Sanitas Mayores, Eduardo Ruiz, explica para qué tipos de casos está especialmente indicado el centro de día?

En Sanitas tenemos los que quieren estar una horas con una flexibilidad máxima en un centro que permita a su cuidador principal tener un cierto respiro sabiendo que la otra persona va a estar perfectamente atendida. Por tanto, se da un servicio tanto al usuario como a su cuidador principal. Dentro de este tiempo se puede dar servicio de fisio o de terapia o simplemente estar en el Centro de Día. Son personas con todo tipo de niveles de dependencia.

Una de las ventajas es la flexibilidad en cuanto a horarios, actividades, permite no estar institucionalizado como en una residencia. Pero la principal ventaja es poder envejecer de una manera lo más autónoma posible, es decir, que nuestra propuesta de valores es cuidar lo mejor posible para preservar tu autonomía. Hay mayores que pasan socialmente un montón de horas solos, pero no son personas con una dependencia lo suficientemente elevada como para no tener opción. Si tienen elección, desde quedarse en su casa con un cuidador o ir a un centro de día unas horas para tener una actividad y, sobre todo, una rutina que favorece.

Esto quiere decir que muchas veces los mayores se “dejan” y entran en una dinámica depresiva por esa dejadez. Tener una rutina de yo me levanto, yo me preparo, yo voy al centro y luego vuelvo es algo que marca horarios, marca rutinas que son muy favorables para la persona mayor.

¿Con qué problemas se encuentra un Centro de Día para funcionar?

Sanitas no encuentra problemas al organizar un Centro de Día, además, tenemos como tendencia no poner el centro en las residencias, pero sí cerca, con lo que tenemos el soporte de los servicios técnicos, incluso sobredimensionados en cuanto a disponibilidad. Es decir, todos los recursos de una residencia para un Centro de Día sin dejar de tener los que son puramente obligatorios.

La dificultad es que se entienda el servicio dentro de la sociedad. En España no se entiende como lo entienden las culturas anglosajonas, donde sí entienden que las personas tienen que estar haciendo cosas y siendo dinámicas. Y aquí, lo único que hacemos es dejar la decisión de acudir a un Centro de Día hasta el momento en el que la dependencia no te deja otra. Así, lo que hacemos es avanzar la situación grave porque dejamos deteriorar al mayor en casa solo. Así que creo que una cuestión más de percepción del servicio que ofrecen los Centros de Día dentro del propio mercado y dentro de la sociedad.

El Centro de Día es un dispositivo desconocido y perfectamente combinable con el resto de dispositivos de cuidados que tenga la familia y que complementa muy bien.

En este sentido, Alexandra Caballero, responsable de centros regionales de Amavir explica las ventajas de un Centro de Día frente a otro tipo de alternativas:

Evitar la vida sedentaria. Está especialmente indicado para personas que pasan mucho tiempo solas y que no hacen ninguna actividad, ni socializan ni realizan actividades cognitivas para mantener su autonomía, incluso para matrimonios que entran en una rutina de no hacer nada. En los Centros de Día se relacionan con otras personas hacen actividades, talleres para mantener las capacidades, etc...

Es un servicio muy bueno porque facilita el día a día a las familias, que no tienen a su madre o a su padre solo en casa mientras están trabajando. Con la preocupación que eso supone cuando, además, puede estar con principio de Alzheimer. Al final del día, esa persona vuelve a su casa a dormir.

Igualmente, evita ese cambio brusco de pasar de casa a una residencia las 24 horas y de cambiar totalmente el entorno. Ayuda también a irse preparando para el día en el que tenga que irse definitivamente a una residencia. Nosotros les llamamos “nuestra cantera de residencia”. Se van adaptando, van conociendo al personal y la persona no cambia su entorno por completo porque ya conoce el centro.

Por otra parte, la flexibilidad de horarios o el transporte desde casa al centro de día. Todo esto ayuda muchísimo a la familia porque el centro se adapta a la persona.

Del mismo modo, subraya cuáles son los principales problemas con los que se encuentran los centros de día:

A nivel económico no tenemos ningún problema. Las plazas públicas se pagan desde la Administración sin problemas. Lo que sí detecto es falta de información, poca difusión, sobre todo, quizá, desde los Servicios Sociales, que no les orientan y no les dirigen hacia ese servicio. Cuando la persona busca un recurso, ya la persona es tan dependiente que lo que necesita es una residencia y estar allí las 24 horas.

No se hace ese trabajo preventivo con la persona, aunque sea autónomo, pero está solo en casa, no hace actividades, no se relaciona, de informarle y proponerle ir a un centro de día. Falta esa orientación por parte de los profesionales de dirigir a este tipo de recurso y de servicio.

Creo que habría que potenciar más este recurso y que lo den como opción a las familias. No hay que esperar a necesitar una residencia. Hay personas que lo ven como la connotación negativa de irse a una residencia, aunque solo sea durante el día. No lo tienen que ver así, lo tienen que ver como un centro lúdico, de actividades donde va a pasar el día con otras personas y luego vuelven a casa. Además, en el Centro de Día se beneficia de los mismos técnicos y profesionales de la residencia.

Se tiene que explicar con una connotación más positiva. Piensa también que en los centros de día no hay lista de espera cuando para una residencia puedes tener que esperar años.

Desde Centros de Día Stima, su socio y administrador Gabriel Solé nos explica también las dificultades por la falta de información de los usuarios:

Hasta hace poco era un recurso poco conocido. Incluso el propio nombre confunde. A nosotros nos preguntan qué tal vuestras residencias o piensan que el centro de día es como una guardería a la que van a pasar el rato o a jugar al dominó. Nosotros no somos un centro de mayores, somo un lugar donde las personas vienen a trabajar, tanto a nivel cognitivo como a nivel físico. Tenemos un equipo multidisciplinar y cuando llega la tarde y los usuarios regresan a sus domicilios, físicamente y psíquicamente están cansados porque han realizado muchas actividades.

Pero sigue siendo un recurso a descubrir, mayoritariamente, por la población.

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