La evolución del sector sociosanitario sitúa la formación, la coordinación entre perfiles profesionales y la promoción del talento interno como claves para seguir avanzando en la calidad del cuidado a las personas mayores. En un contexto de necesidades cada vez más diversas, tanto desde el punto de vista físico y cognitivo como emocional y social, reforzar competencias, reconocer la experiencia de los equipos y generar oportunidades de crecimiento contribuye a consolidar una atención más preparada, cohesionada y centrada en la persona.
En Grupo Los Nogales, esta visión forma parte de una cultura organizativa propia de una empresa familiar, basada en la cercanía y el compromiso con las personas. A lo largo de sus más de 45 años de trayectoria, el grupo ha mantenido una forma de trabajar en la que el desarrollo profesional de los equipos se entiende como una herramienta para reforzar la calidad del cuidado diario.
La promoción interna es una de las líneas de trabajo que reflejan esta apuesta. El pasado año se incorporó la figura de adjunto a dirección, orientada a reconocer el talento de profesionales que conocen de cerca la realidad de los centros y pueden asumir nuevas responsabilidades en la gestión diaria. Este perfil refuerza la coordinación entre departamentos y acompaña a los equipos en el seguimiento de procesos asistenciales, operativos y de calidad. Su papel también facilita la acogida de nuevos profesionales y la detección de necesidades de mejora.
“Trabajar con las personas residentes me ha enseñado el valor de la escucha activa y de ofrecerles un espacio para expresarse”, señala Noelia Prieto, adjunta de Dirección de Los Nogales Pacífico. Esta mirada refleja la importancia de un liderazgo que parte del conocimiento directo del cuidado y de la relación con las personas mayores.
Junto a la promoción interna, la formación continua es otro eje esencial para reforzar la calidad de la atención. En este sector, la actualización profesional permite revisar prácticas, fortalecer competencias y compartir una forma común de cuidar. Las acciones formativas combinan contenidos técnicos y asistenciales, junto con dimensiones relacionales, éticas y emocionales que influyen directamente en la experiencia de las personas residentes.
Un ejemplo de ello son las formaciones internas sobre trato digno, edadismo y ética del cuidado impulsadas por el grupo desde el pasado año. A través de sesiones participativas, talleres vivenciales y análisis de situaciones reales, los equipos reflexionan sobre el impacto que pueden tener los gestos cotidianos, el lenguaje, los tonos de comunicación o determinadas dinámicas de sobreprotección. Este trabajo ayuda a consolidar una Atención Centrada en la Persona, en la que se acompaña a cada residente desde su historia de vida, sus preferencias, sus capacidades y su manera de entender el bienestar.
“Se trabaja cómo pequeños gestos cotidianos pueden marcar la diferencia en la calidad de vida de cada persona”, explica Laura Plaza, responsable de Talento y Formación de Grupo Los Nogales. La formación se convierte así en una herramienta práctica para trasladar los valores del modelo asistencial al día a día de sus seis centros en Madrid.
Además, el desarrollo de los equipos también se refuerza a través de una cultura de mejora continua, seguridad y aprendizaje compartido. En Grupo Los Nogales, esta mirada se traduce en la participación en espacios sectoriales como la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) y en la colaboración con iniciativas institucionales y ejercicios prácticos que ayudan a preparar a los profesionales ante distintos escenarios del día a día.
Ejercicios como el simulacro de inundación desarrollado en el centro de Pacífico, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, ponen de manifiesto la importancia de contar con equipos preparados para actuar con eficacia ante situaciones excepcionales, garantizando la seguridad y la continuidad de los cuidados. Estas experiencias fortalecen competencias que también son esenciales en la atención diaria, como la planificación, la comunicación interna, la capacidad de adaptación, la coordinación con otros agentes y la gestión emocional.
Por su parte, la prevención de riesgos laborales responde a esa misma cultura de seguridad y mejora continua del grupo. A través de campañas formativas con entidades especializadas, como el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST), los equipos revisan rutinas, refuerzan técnicas seguras de movilización y manipulación de pesos, e incorporan pautas como pausas activas, estiramientos o el uso de ayudas mecánicas. Este trabajo ayuda a cuidar también a los profesionales que acompañan cada día a las personas residentes y repercute en la seguridad, la continuidad y la calidad de la atención diaria.
“La prevención no solo consiste en evitar accidentes, sino en generar hábitos de trabajo seguros que protejan a los equipos y favorezcan una atención de mayor calidad”, señala Nekane Blanco, técnica de Prevención de Riesgos Laborales del Grupo Los Nogales.
La calidad asistencial se construye desde las personas. Desarrollar el talento significa reconocer el valor de los equipos, acompañar su crecimiento y ofrecerles herramientas para responder con profesionalidad y cercanía a las necesidades de cada persona.