Opinión

Dos vasos de agua por 800 euros y el ataque de las tres DES

Josep de Martí, fundador de Inforesidencias. (Foto: JC/Dependencia.info).
Josep de Martí | Lunes 20 de julio de 2026

Hace unos días leí una noticia que ha circulado por numerosos medios y redes sociales. El titular era irresistible: un hombre pagaba 800 euros al mes por dos vasos de agua al día en una residencia de ancianos.

Reconozco que mi primera reacción fue pensar: "No me lo creo".

Cuando uno lleva años visitando residencias, hablando con profesionales y viendo cómo funcionan sistemas de atención a las personas mayores en distintos países, desarrolla cierta prevención ante los titulares que parecen diseñados para provocar indignación inmediata. Por eso intenté averiguar de dónde salía la noticia. Descubrí que el caso había tenido bastante repercusión en Suiza, Alemania y Francia y que muchas informaciones remitían a un artículo publicado por la revista suiza Beobachter.

Intenté localizar el texto original para leerlo completo. No lo conseguí, ya que se encuentra tras un muro de pago, aunque sí pude revisar numerosas referencias publicadas por otros medios que citaban el caso y reproducían las principales cifras y declaraciones. A medida que avanzaba en la búsqueda fui comprobando que la historia era bastante más compleja de lo que sugería el titular.

Hay un detalle que me llamó especialmente la atención. En el titular no aparecía "Suiza". Para descubrir que la historia ocurría allí había que entrar en la noticia y seguir leyendo. El impacto inicial llegaba mucho antes que el contexto. Primero recibíamos el mensaje de que una residencia cobraba 800 euros por dos vasos de agua. Después, bastante después, aparecían las explicaciones.

La explicación real resulta bastante menos emocionante. Un residente de 99 años fue reclasificado dentro del sistema suizo de valoración de cuidados. Como consecuencia de ello, su aportación mensual pasó de unos 71 euros a unos 532 euros. La valoración consideró que necesitaba una supervisión más intensa para garantizar una hidratación adecuada. La noticia que acabó circulando por media Europa convirtió ese proceso administrativo en una historia sobre dos vasos de agua diarios.

Hoy se utiliza mucho una palabra inglesa para describir este fenómeno: clickbait. Podríamos traducirla como "cebo para conseguir clics". Consiste en construir titulares llamativos, simplificados o exagerados para despertar curiosidad, sorpresa o indignación y conseguir que el lector entre a leer la noticia. Vivimos en una economía de la atención. Miles de informaciones compiten cada día por unos pocos segundos de nuestro tiempo.

En ese contexto, una noticia que explicase un cambio en la valoración de la dependencia en Suiza tendría pocas posibilidades de difundirse fuera de sus fronteras. Una noticia que afirme que una residencia cobra 800 euros por dos vasos de agua tiene muchas más.

A mí lo que me llamó la atención no fue tanto el uso de una técnica periodística diseñada para captar lectores, fue más bien la facilidad con la que el titular encajaba en una idea que ya existe en la cabeza de muchas personas.

Cuando una noticia afecta a las residencias, existe una predisposición bastante extendida a pensar que detrás hay algún abuso, algún cobro injustificado o alguna práctica poco ética. Esa predisposición tiene explicaciones diversas y algunas perfectamente comprensibles. El resultado es que determinados mensajes encuentran un terreno especialmente fértil.

Hace tiempo que utilizo una expresión para describir este proceso: el ataque de las tres DES: Desconocimiento, desinformación y desconfianza.

El desconocimiento facilita que aceptemos explicaciones simplificadas sobre realidades complejas. La desinformación aparece cuando esas explicaciones se presentan sin el contexto necesario. La consecuencia suele ser la desconfianza. La rueda sigue girando y cada nueva noticia encuentra a una parte de la sociedad más predispuesta a creer la siguiente. Por eso quise saber más.

Al profundizar un poco más aparece una realidad mucho menos espectacular y bastante más interesante. El sistema suizo de financiación de los cuidados de larga duración combina aportaciones del usuario, seguros obligatorios de enfermedad y oportaciones de administraciones públicas. Los costes se reparten entre varios actores y las reglas varían según los niveles de necesidad asistencial y los cantones.

No he conseguido encontrar publicado el coste total de la plaza concreta de este residente. Lo que sí he podido comprobar en los viajes geroasistenciales a Suiza que hemos organizado desde Inforesidencias es que las plazas residenciales suizas suelen tener costes totales que rondan y superan los 10.000 euros al mes y que las cantidades citadas en la noticia se refieren exclusivamente a una parte de esos costes relacionada con los cuidados.

Sorprende que un periodista avispado no quisiera destacar que una residencia en el país helvético cuesta tres veces lo que una en España, algo que quizás haría levantar alguna ceja en España. Más bien han ido a lo fácil, reproducir sin mirar más a fondo.

La historia que encontramos al seguir las fuentes no es la de una residencia que decide cobrar 800 euros por dos vasos de agua. Lo que aparece es un sistema que reevalúa una necesidad asistencial y modifica el reparto económico entre las diferentes partes que participan en la financiación.

Llegados a este punto aparecieron algunas preguntas que me resultaron mucho más interesantes que el titular inicial.

Según las informaciones publicadas, el protagonista de la noticia mantiene una notable autonomía para su edad. Gestiona asuntos personales, conserva independencia en muchas actividades de la vida diaria y continúa conduciendo. No conozco su situación concreta y no me corresponde juzgar si necesita o no una residencia. Sin embargo, la descripción publicada invita a reflexionar sobre qué tipo de recursos deberían utilizarse cuando una persona mantiene un elevado grado de autonomía. Es una cuestión que afecta a muchos países europeos y que probablemente adquirirá cada vez más importancia a medida que aumente el número de personas mayores.

La segunda reflexión tiene que ver con la sostenibilidad. Suiza dispone de uno de los sistemas de protección social más sólidos del mundo y también afronta un proceso de envejecimiento demográfico similar al del resto de Europa. La financiación de los cuidados de larga duración será uno de los grandes debates de las próximas décadas, allí y aquí. Mientras discutimos sobre un titular llamativo, quedan en segundo plano cuestiones como quién debe financiar los cuidados, qué nivel de aportación corresponde a cada persona o cómo garantizar sistemas sostenibles sin deteriorar la calidad de la atención.

Creo que ahí estaba la noticia verdaderamente interesante.

La historia que recorrió medio mundo hablaba de dos vasos de agua. La historia que encontré después hablaba de cómo financiamos los cuidados, de cómo construimos los titulares y de cómo los prejuicios pueden reforzarse cuando una información compleja se resume en una frase diseñada para captar atención.

Los dos vasos de agua consiguieron millones de miradas.

Las preguntas importantes siguen esperando respuesta.

Autor del texto Josep de Martí Vallés. Jurista y Gerontólogo. Fundador de Inforesidencias.

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