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Cinco errores comunes en el traslado de personas mayores en silla de ruedas

El traslado de personas mayores en silla de ruedas hacia centros de día forma parte de su rutina de atención y cuidado. (Foto: Rehatrans).

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Miguel Martín | Domingo 22 de marzo de 2026

El traslado de personas mayores en silla de ruedas hacia centros de día forma parte de su rutina de atención y cuidado. Sin embargo, existen cinco errores frecuentes en el transporte que pueden generar riesgos evitables.

Conocerlos y prevenirlos es clave para garantizar desplazamientos seguros, cómodos y dignos.

Movilidad segura: una parte fundamental del cuidado

Cada día, miles de personas mayores acuden a centros de día para participar en actividades terapéuticas, rehabilitación física o programas de estimulación cognitiva. Para muchas de ellas, el traslado se realiza en silla de ruedas, lo que convierte el transporte adaptado en un elemento esencial dentro del sistema de atención.

Más allá del desplazamiento, el trayecto forma parte de la experiencia de cuidado. Un transporte bien planificado transmite seguridad, confianza y tranquilidad a los usuarios y a sus familias. Por el contrario, cuando se cometen errores en el proceso, el riesgo de incidentes aumenta y el viaje puede convertirse en una experiencia incómoda o insegura.

“La movilidad segura también forma parte del cuidado que reciben las personas mayores”.

Por este motivo, es importante que los centros de día y las entidades sociosanitarias cuenten con procedimientos claros, vehículos adaptados y profesionales formados que garanticen que cada traslado se realice en las mejores condiciones.

Error 1: No asegurar correctamente la silla de ruedas

Uno de los errores más frecuentes en el transporte adaptado es no realizar correctamente la fijación de la silla de ruedas dentro del vehículo. Aunque pueda parecer una operación sencilla, un anclaje incompleto o mal ajustado puede provocar desplazamientos durante el trayecto.

Las frenadas bruscas o los cambios de dirección pueden generar movimientos inesperados si la silla no está firmemente sujeta al suelo del vehículo. Por ello, es fundamental utilizar sistemas de anclaje homologados y comprobar que los cuatro puntos de fijación estén correctamente instalados antes de iniciar la marcha.

Además, conviene recordar que la silla y el usuario deben protegerse de manera independiente. El sistema de anclaje asegura la silla al vehículo, mientras que el cinturón de seguridad está diseñado para proteger a la persona durante el trayecto.

“Una correcta fijación de la silla y del usuario es la base de la seguridad en el transporte adaptado”.

Error 2: Improvisar durante el acceso al vehículo

Otro momento especialmente delicado se produce durante la subida o bajada del vehículo. Las plataformas elevadoras o rampas de acceso están diseñadas para facilitar esta maniobra, pero su uso requiere atención y procedimiento.

En ocasiones, la prisa o la rutina pueden llevar a realizar estas operaciones sin seguir todos los pasos necesarios. Sin embargo, cualquier descuido durante este proceso puede provocar desequilibrios, movimientos inesperados o situaciones de riesgo.

Antes de iniciar la maniobra es fundamental comprobar que la plataforma esté completamente desplegada, que la silla esté correctamente posicionada y que el usuario esté acompañado en todo momento por el personal responsable.

Error 3: No tener en cuenta el tipo de silla de ruedas

Cada usuario tiene necesidades diferentes y no todas las sillas de ruedas presentan las mismas características. Existen modelos manuales, eléctricos o de mayores dimensiones, lo que puede influir en la forma en que se colocan dentro del vehículo.

Cuando no se tiene en cuenta esta diversidad, pueden surgir dificultades para realizar un anclaje correcto o para distribuir adecuadamente el espacio interior. Esto puede afectar tanto a la seguridad como a la comodidad durante el viaje.

Por ello, los vehículos destinados al transporte sociosanitario deben ofrecer configuraciones flexibles que permitan adaptar el espacio según el número de pasajeros y el tipo de silla utilizada.

“La diversidad de usuarios exige soluciones de movilidad adaptadas a cada situación”.

Error 4: Falta de formación específica del personal

Los sistemas de seguridad y las adaptaciones técnicas son fundamentales, pero su eficacia depende en gran medida de la formación de las personas que realizan el traslado.

Conductores y profesionales de apoyo deben conocer el funcionamiento de plataformas elevadoras, sistemas de anclaje y cinturones de seguridad específicos para sillas de ruedas. También es importante que sepan cómo acompañar al usuario durante el acceso al vehículo y cómo actuar ante cualquier incidencia.

La formación no solo mejora la seguridad, sino que también contribuye a generar confianza en los usuarios y en sus familias.

Error 5: Considerar el transporte como un servicio secundario

En el ámbito sociosanitario, el transporte no debería entenderse únicamente como un elemento logístico. Para muchas personas mayores, el trayecto hacia el centro de día representa el inicio y el final de su jornada de atención.

La forma en que se realiza ese desplazamiento influye directamente en la percepción global del servicio. Un transporte seguro, cómodo y bien organizado contribuye al bienestar de los usuarios y refuerza la calidad de la atención que reciben.

“El transporte adaptado también es parte de la atención sociosanitaria”.

La movilidad adaptada como parte del cuidado

Garantizar la seguridad en el traslado de personas en silla de ruedas requiere combinar vehículos adaptados, sistemas de anclaje homologados, formación del personal y procedimientos claros.

En el ámbito sociosanitario, estas soluciones deben diseñarse pensando en el uso diario y en la diversidad de usuarios. Los centros de día necesitan vehículos que permitan transportar de forma segura diferentes tipos de sillas de ruedas y que faciliten el trabajo de los profesionales que acompañan a los usuarios en cada desplazamiento.

En Rehatrans, como especialistas en adaptación de vehículos para personas con movilidad reducida, trabajamos precisamente con este objetivo: desarrollar soluciones de movilidad seguras, homologadas y adaptadas a las necesidades reales del sector sociosanitario. Cuando la movilidad se aborda desde la experiencia y la planificación, cada traslado se convierte en una extensión natural del cuidado.

Conclusión

El traslado de personas mayores en silla de ruedas requiere planificación, conocimiento y soluciones adecuadas. Evitar errores comunes como una fijación incorrecta, la improvisación durante el acceso al vehículo o la falta de formación del personal es fundamental para garantizar la seguridad de los usuarios.

En los centros de día, donde estos desplazamientos forman parte de la rutina diaria, cada detalle cuenta. Apostar por transporte adaptado profesional permite reducir riesgos, mejorar la experiencia de los usuarios y ofrecer una atención más segura, humana y digna.

“Invertir en seguridad en el transporte adaptado es invertir en bienestar y calidad asistencial”.

Miguel Martín, director de Comunicación y Marketing de Rehatrans

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