Opinión

Contestación de Pepe Pascual al artículo de Carmelo Gómez en LinkedIn

Dr. José Pascual Bueno, presidente de la Asociación Dignitas Vitae. (Foto: José Pascual).
José Pascual Bueno | Lunes 16 de marzo de 2026

Interesante ejercicio el que nos ha planteado el Dr. D. Carmelo Gómez Martínez, profesor en la Universidad Católica de Murcia. Enfermero especialista en Geriatría, responsable de la Cátedra de Humanización y Cuidados a los Mayores en la Universidad Católica de Murcia (UCAM), entre otras múltiples titulaciones, publicaciones, cargos y actividades profesionales e institucionales. Profesional excelente con un futuro muy prometedor en esta difícil disciplina como es la Gerontología y, sobre todo, poseedor de un gran sentido común, lo que hace que tenga un gran criterio a la hora de emprender sus retos y proyectos.

Me encantan estos dilemas donde, tras un material aportado por el Dr. Gómez, debemos pensar y echar mano a nuestro saber y experiencia en el tema para encontrar unas respuestas a sus preguntas. Me lleva al mundo de la novela de intriga.

Tendremos que consultar el artículo de prensa que nos aporta por medio de un link, donde nos cuenta la muerte de una persona mayor asfixiada con la cincha que la sujetaba a la cama en una residencia de Asturias. Otro material con el que contamos es el que nos aporta el propio Dr. Gómez en la exposición del ejercicio que nos plantea en redes sociales por medio de LinkedIn, donde nos pide que entremos en debate ante dos o tres puntos.

Tras leer el artículo de prensa, que nos aporta una breve descripción de los hechos, salta a la vista inmediatamente que “aún estemos así”. Los que llevamos más de 40 años trabajando en el mundo de la geriatría y de la gerontología, y más de una década difundiendo que se puede cuidar sin utilizar sujeciones de ningún tipo a personas mayores con demencia y dependientes en centros residenciales, sentimos un golpe en el pecho que nos corta el aliento.

Josefa, mujer de 92 años a la que se le sujeta con un cinturón a la cama y barandillas a los laterales de esta por si tiene “un episodio de agitación nocturna”. Una de las barandillas cede o ella la zarandea hasta que la desplaza de sus puntos de anclaje; ella cae fuera de la cama, quedando colgada por debajo de los brazos y presionando durante horas su tórax hasta que fallece por compresión del cinturón y no poder respirar. Mujer menuda, de bajo peso, pero fuerte. ¿Cuánto tiempo estaría luchando con el cinturón? Sola, nadie la liberó ni la atendió. ¿Se pueden imaginar?

Da igual, para Josefa, si la barandilla se la pusieron floja, si no se la pusieron o si ella la desplazó.

• ¿Por qué y para qué se las ponían?
• ¿No había otra solución a sus episodios de agitación?
• ¿Las barandillas se caían con frecuencia por la fuerza que hacían los ancianos contra ellas?
• ¿Quién comprobaba que las barandillas y las sujeciones abdominales estaban bien puestas?
• ¿Qué cualificación tenían los cuidadores?
• ¿Habían recibido formación sobre sujeciones?
• ¿Las sujeciones tenían prescripción médica cada una de ellas?
• ¿Tenía consentimiento informado cada una de ellas?
• ¿Tenían un seguimiento las sujeciones, tanto la persona sujeta como los elementos que sujetan?
• ¿Las sujeciones cumplían la normativa del Principado de Asturias?
• ¿Conocían en la residencia la instrucción de Fiscalía de enero de 2022 y sus recomendaciones?
• ¿Estaba la inspección al tanto de las sujeciones en el centro?
• ¿La fiscalía cumplía la instrucción?
• ¿Existía un plan de eliminación de sujeciones?
• ¿Se habían aplicado con anterioridad a las sujeciones mecánicas alguna otra u otras maneras de actuar?
• ¿Todo ello constaba documentalmente?

Preguntas, preguntas y más preguntas.

Parece que, por lo que se sobreentiende en el artículo periodístico, todo se centralice sobre la mala o la buena diligencia de la auxiliar. Normalmente es lo fácil, pero os pregunto: ¿no hay en estos casos muchos factores a tener en cuenta que podrían haber influido en que no se hubiesen producido los hechos y Josefa hubiese tenido un final más natural y normal con la vida?

Una vez analizado el artículo periodístico, paso a ver qué nos pide exactamente el Dr. Gómez. Primero de todo, estoy muy de acuerdo con él: es muy duro y creo que son evitables estos casos.

Las primeras preguntas a debatir que nos lanza el profesor Carmelo Gómez son respecto a lo que debemos hacer y/o saber para eliminar de una vez por todas el uso indebido de las contenciones físicas/mecánicas y las químicas/farmacológicas.

El segundo bloque a debatir se refiere a lo que opinamos sobre los siguientes puntos:

• Dispensación rápida “low cost” de certificados de centros libres de sujeciones de todo tipo y lugar.
• Sustitución de sujeciones mecánicas por sujeciones farmacológicas.
• Normalizar las sujeciones y las caídas.
• Conocer las implicaciones éticas.

Para ello les recomiendo las respuestas de mi compañera y responsable de formación de la Asociación Dignitas Vitae, Ester Micó Albiach. Nos ha dado respuestas breves y muy claras a las preguntas de cómo eliminar las sujeciones.

Poco tengo que añadir al planteamiento expuesto, solo alguna puntualización.

Más que eliminar, sería conseguir no ponerlas; para ello hace falta un cambio cultural. Llevamos años, pero algo falla. Es verdad que, a raíz de diversas normativas autonómicas regulatorias, y sobre todo tras la instrucción de la Fiscalía General del Estado de 2022 y la Guía del Cuidado sin Sujeciones SEGG 2023, ha habido un antes y un después.

Toma fuerza el concepto del derecho de las personas a vivir sin sujeciones. No las podemos utilizar y, si las utilizamos, hemos de saber que hay que argumentar profesionalmente por qué lo hacemos, por qué transgredimos ese derecho fundamental que tienen todas las personas, con demencia y sin demencia. No podemos estar hablando de cuidados centrados en la persona y seguir sujetando.

Hasta hace muy poco nos hemos dedicado a enseñar a sujetar “bien”, no a cuidar sin utilizar las sujeciones —tanto las mecánicas como las farmacológicas— como herramienta de cuidado. Y esa forma de “sujetar bien” nos ha servido de cara a la administración competente como justificación de que cumplimos lo que nos piden.

Es verdad que las exigencias y las inspecciones han aumentado y los centros han tenido que realizar cambios importantes de todo tipo, tal y como nos describe nuestra compañera Ester Micó, y eso ha conllevado que surjan multitud de formadores y de entidades formadoras que, de la noche a la mañana, han aprovechado la necesidad y están impartiendo “soluciones low cost”. Ello tiene su lado negativo, pero también su positivo: los profesionales que realmente quieren trabajar sin utilizar sujeciones aprenden rápidamente a distinguir lo bueno de lo malo y lo útil de lo inútil.

Particularmente, pienso que llevamos buen camino y que el cambio cultural se está produciendo y que, en estos momentos, los profesionales que cuidamos a los mayores en los centros residenciales estamos muy por encima en conocimientos, en saber hacer y saber estar con respecto al mundo sanitario hospitalario en lo que respecta a estos temas.

Dr. José Pascual Bueno, presidente de la Asociación Dignitas Vitae

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas