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Josune Méndez: "Que no haya coordinación sociosanitaria impacta en la calidad de vida de las personas mayores"

En primer plano, Josune Méndez, secretaria general de AESTE. (Foto: Prestomedia).

AESTE PARTICIPA EN EL ESTUDIO EUROPEO ‘UNA VISIÓN ESPAÑOLA DE LA EUROPA DE LA SALUD’ SOBRE DEPENDENCIA Y CUIDADOS DE MAYORES

Javier Cámara | Jueves 22 de enero de 2026
AESTE participa en el estudio ‘Una visión española de la Europa de la Salud’, que destaca la atención a la dependencia como un desafío crítico en Europa debido al envejecimiento poblacional. Propone una política pública estratégica para mejorar los cuidados y reconoce su importancia en el sistema de bienestar europeo. Se puso de relieve el impacto a medio y largo plazo de la dependencia sobre los sistemas de salud, tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.

La Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) ha tenido un papel protagonista en la elaboración del estudio ‘Una visión española de la Europa de la Salud’, presentado este miércoles en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC), y promovido por Prestomedia Grupo con la colaboración de diversas entidades e instituciones clave del ámbito sanitario.

El informe, que analiza los grandes desafíos sanitarios de la Unión Europea, incorpora un capítulo específico dedicado a la Atención a la Dependencia, desarrollado por la propia patronal, que sitúa el cuidado de las personas mayores y en situación de dependencia como uno de los grandes retos compartidos por los sistemas de salud europeos, en un contexto marcado por el envejecimiento demográfico y el crecimiento sostenido de las necesidades de cuidados de larga duración.

Con esta aportación, AESTE no solo amplía el foco habitual de los debates sobre la Europa de la Salud —tradicionalmente centrados en la asistencia sanitaria, la política farmacéutica o la cartera de servicios— sino que introduce de forma explícita los cuidados como un elemento estructural del modelo europeo de bienestar.

Envejecimiento y dependencia, un desafío estructural para Europa

En su contribución al estudio, AESTE pone el acento en uno de los problemas estructurales más relevantes que afronta la Unión Europea: el envejecimiento progresivo de la población y el consiguiente aumento de las situaciones de dependencia.

A través del capítulo dedicado a la Atención a la Dependencia, la asociación advierte de que Europa se enfrenta a una transformación demográfica de gran calado que obliga a replantear los actuales modelos de atención sanitaria y social, avanzando hacia sistemas más coordinados, integrados y sostenibles.

La patronal subraya, en este sentido, la necesidad de reforzar la profesionalización de los cuidados y de avanzar en el reconocimiento social y económico de los profesionales que atienden a personas en situación de dependencia, como condición indispensable para garantizar la sostenibilidad del sistema. Asimismo, destaca la importancia de consolidar una red sólida y suficiente de servicios de cuidados de larga duración, capaz de responder al incremento de la demanda y de adaptarse a las nuevas realidades sociales, sanitarias y demográficas.

En este contexto, AESTE pone en valor el papel estratégico de las entidades prestadoras de servicios para la dependencia como un elemento esencial del ecosistema de la Europa de la Salud, no como un actor subsidiario, sino como parte nuclear del sistema.

(de izquierda a derecha): Nikolaos Isaris (Director adjunto en la Representación de la Comisión Europea en España), Josune Méndez (secretaria general de AESTE), Tomás Cobo (Presidente de la OMC), Jesús González (director editorial de Prensamedia), José Ignacio Echániz (Ex Consejero de Sanidad) y Carlos González Bosh (Vicepresidente de CEIM).

Una visión europea compartida para los cuidados de larga duración

Tras un análisis comparado de los distintos modelos de cuidados y atención a la dependencia en el ámbito europeo, la patronal concluye que este reto debe abordarse desde una visión europea compartida, que favorezca el intercambio de buenas prácticas entre Estados miembros y que sitúe los cuidados de larga duración como un pilar fundamental de la Europa de la Salud, al mismo nivel que la asistencia sanitaria o el acceso a medicamentos.

En conjunto, la contribución de AESTE al estudio resume sus principales postulados en una serie de ideas clave que vertebran su propuesta política y estratégica:

  • La dependencia debe ser una cuestión europea de primer orden, no un asunto de segundo nivel.

  • Europa debe reformular la dependencia como una política pública estratégica.

  • Sin coordinación sociosanitaria, no hay continuidad asistencial.

  • El sector de los cuidados es una prioridad estratégica, no un complemento.

  • Los profesionales son el pilar invisible de la Europa de la Salud.

  • Invertir en dependencia es invertir en cohesión, equidad y futuro.

Estas conclusiones fueron compartidas y desarrolladas por AESTE durante el acto de presentación del estudio, convirtiendo la dependencia en uno de los ejes centrales del debate.

Un análisis integral de la Europa de la Salud

Más allá del capítulo específico dedicado a la dependencia, el informe ‘Una visión española de la Europa de la Salud’ ofrece un examen comparado de los sistemas sanitarios europeos y de la situación particular de España, con el objetivo de identificar fortalezas, debilidades y oportunidades de mejora en el proceso de construcción de una auténtica Europa de la Salud.

Junto al ámbito de los cuidados, el documento aborda otros tres grandes bloques: la cartera de derechos y servicios sanitarios, la asistencia sanitaria y la cadena de valor del medicamento, configurando así una visión integral de los retos que afronta el modelo sanitario europeo.

Es en ese marco donde la dependencia deja de ser un apéndice y pasa a formar parte del núcleo del debate sobre sostenibilidad, cohesión social y equidad interterritorial.

El envejecimiento y la dependencia, el gran reto estructural de la Unión

Durante la presentación del estudio, Jesús González, director editorial de Prensamedia, realizó un repaso detallado del capítulo dedicado a dependencia y envejecimiento, valorándolo como el más relevante del informe por su impacto a medio y largo plazo sobre los sistemas de salud, tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.

“Y vamos al capítulo que yo considero más importante. ¿Por qué lo considero más importante? Por el impacto. El impacto a medio y largo plazo sobre el sistema de salud en España, pero por supuesto en la Unión Europea”, afirmó al introducir esta parte del documento.

González contextualizó el reto desde una perspectiva demográfica, subrayando que Europa se ha convertido en el continente más longevo del mundo.

“Somos el continente más longevo. España es uno de los países más longevos del mundo, estamos detrás de Japón. Japón es una isla en Asia. En Asia los países son muy jóvenes; la sociedad japonesa sería como la europea, entonces nosotros somos todo el continente. Y eso no va a cambiar”.

Lejos de presentar este hecho como un problema, lo reivindicó como un éxito colectivo: “No va a cambiar a corto o medio plazo con ningún tipo de políticas que queramos poner en marcha, y además en el fondo es un éxito. Un éxito porque la esperanza de vida no podemos ponerlo como algo negativo, todo lo contrario”.

El riesgo de colapso sin respuesta a la dependencia

No obstante, advirtió de que ese logro demográfico exige una respuesta estructural en términos de cuidados. “Ahora bien, si hay una esperanza de vida creciente y no hay una respuesta a la dependencia y cuidado de mayores, el sistema se romperá, colapsará”, dijo.

En este sentido, definió el envejecimiento y la dependencia como “el gran reto estructural de la Unión”, señalando además la existencia de profundas diferencias entre países en la forma de abordar estos servicios.

“Existen muchas más diferencias todavía en el ámbito de asistencia sanitaria, aquí sí que las diferencias son tremendas entre los servicios de cuidados a mayores que se prestan y dependencia que se prestan en unos países y en otros”.

Débil integración sociosanitaria, financiación y personal

Entre los principales déficits detectados a partir del estudio, González destacó la falta de una adecuada integración entre los sistemas sanitarios y sociales: “Hay una débil integración entre los sistemas sanitarios y los sociales, no está adecuadamente resuelto el problema del sistema en global”.

A ello sumó dos problemas estructurales adicionales: “Tenemos un déficit de financiación y de profesionales. Tampoco tenemos suficientes profesionales para el cuidado a mayores”.

España: mucha legislación, fuertes desigualdades

Al descender al caso español, valoró positivamente el desarrollo normativo: “Probablemente somos de los países que más ha legislado sobre las situaciones de dependencia”. Pero alertó de profundas desigualdades territoriales: “Existen desigualdades territoriales muy fuertes en la prestación de servicios, en la calidad, en todo”.

Y volvió a insistir en la coordinación sociosanitaria como asignatura pendiente: “No hay una verdadera integración de lo que son los servicios de salud y los servicios sociales”.

Finalmente, apuntó al impacto creciente de la cronicidad y la dependencia como uno de los factores que más presionarán al sistema en los próximos años.

“Sin cuidados la Europa de la Salud está incompleta”

En coherencia con el enfoque del informe, la secretaria general de AESTE, Josune Méndez, defendió durante el acto que la dependencia y los cuidados de larga duración deben ocupar un lugar central en la construcción de la Europa de la Salud.

“Gracias por contar con nosotros, con AESTE y sobre todo gracias por contar con la dependencia”, señaló al inicio de su intervención, subrayando que no es habitual que este sector tenga visibilidad en debates europeos centrados en la PAC, la asistencia sanitaria o el acceso a medicamentos.

Consideró una “buena noticia” que la dependencia esté “enmarcada dentro de la Europa de la Salud” y que se impulse un cambio de mirada hacia este ámbito.

Méndez situó entre los principales desafíos de la Europa de la Salud el reto demográfico y los cuidados de larga duración. “Afortunadamente vivimos cada vez más años. Esto es un éxito de Europa”, afirmó, recordando que “el 22% de la población europea tiene más de 65 años y este porcentaje irá creciendo”.

Un fenómeno que multiplica la cronicidad, la multimorbilidad y “dispara los casos de dependencia”, lo que obliga, a su juicio, a dar una respuesta estructural.

“La dependencia es la gran olvidada del sistema de bienestar europeo”

Frente a este escenario, denunció que “la dependencia es la gran olvidada cuando hablamos del sistema de bienestar europeo”, lo que deja incompleto el propio concepto de Europa de la Salud. “Los cuidados de larga duración deben convertirse en un pilar formal de la Europa de la Salud”, defendió, subrayando que ese reconocimiento implicaría derechos europeos, estándares comunes y financiación.

Méndez alertó también de que en España los cuidados siguen recayendo mayoritariamente en las familias, especialmente en las mujeres, convirtiendo la dependencia en una cuestión de género.

Un modelo que, según explicó, impacta en el empleo, las cotizaciones, el empobrecimiento y la economía sumergida, y que “no es sostenible ni social, ni demográfica ni económicamente”.

Profesionalización, derechos y reconocimiento del sector

En este contexto, Dependencia.info planteó varias cuestiones a Josune Méndez que permiten completar y matizar su posición. Preguntada por la situación de Europa respecto a otros países en atención a la dependencia, Méndez señaló que “podemos mejorar”, pero puso el foco en el caso español, donde siguen teniendo mucha prioridad los cuidados en el entorno familiar.

Desde AESTE, reivindicó que “los cuidados a las personas mayores dependientes hay que profesionalizarlos”, aunque el papel de la familia siempre sea positivo. A su juicio, es precisamente en la parte profesional donde España tiene mayor margen de mejora, para que el peso de los cuidados no recaiga de forma tan intensa sobre las familias.

En materia de fiscalidad y armonización del IVA, Méndez fue clara: “Los modelos de cada país son diferentes y es difícil unificar todo eso”. A su juicio, el foco debe ponerse más en los derechos que en los instrumentos: que cualquier persona en Europa tenga acceso a los recursos viva donde viva, independientemente del modelo organizativo de cada país.

Sobre el trasvase de profesionales a la sanidad, Méndez recordó que la falta de personal no es exclusiva del sector de los cuidados: “Faltan profesionales en todos los ámbitos”. Por ello insistió en una idea que atraviesa todo su discurso: “Hay que reconocer el sector, ponerlo en valor, mejorar las condiciones y dotar a los prestadores de herramientas para retener talento”.

Política estratégica, financiación y pacto de Estado

Méndez desarrolló además una propuesta estructurada para reformular la dependencia como política estratégica europea, partiendo de una premisa: “los cuidados son salud”. Defendió avanzar hacia un marco europeo de cuidados de larga duración que establezca derechos mínimos garantizados, con planificación a largo plazo, estabilidad y corresponsabilidad financiera entre Europa y los Estados miembros.

Y trasladó esa misma lógica al ámbito nacional, reclamando un pacto de Estado por los cuidados en España, que permita superar la fragmentación política y territorial. “No puede haber derechos europeos sin financiación europea”, afirmó, alertando de que cualquier ampliación de derechos sin respaldo financiero quedará en papel mojado.

Asociado a ello, denunció el impacto de la ley de desindexación en España, que impide revisar precios durante la vigencia de los contratos, poniendo en riesgo la sostenibilidad de los servicios.

Profesionales, sector privado y modelo social

Méndez situó la falta de profesionales como uno de los problemas más graves del sector: “Sin profesionales no hay cuidados y la pregunta es quién nos va a cuidar”. Defendió también el papel imprescindible del sector privado para construir la infraestructura de cuidados que Europa necesita, reclamando seguridad jurídica y reglas claras para favorecer la inversión.

Y cerró con una apelación al modelo de sociedad: “Está en juego el tipo de sociedad que queremos ser. Dice mucho de una sociedad cómo cuida a sus mayores”. Una reflexión que conecta directamente con el espíritu del informe: la dependencia no es un gasto, sino una inversión estratégica en cohesión, equidad y futuro.

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