La nueva propuesta residencial de Vitalia Paules en Teruel se basa en un principio fundamental: escuchar y respetar las costumbres de toda la vida. Este enfoque se aleja de las rutinas rígidas y impersonales que caracterizan a los centros tradicionales, priorizando lo que realmente importa: los gustos, la dignidad y la libre elección de sus residentes.
A lo largo de los años, muchos centros para mayores han estructurado sus actividades en torno a programas estandarizados que, aunque pueden resultar estimulantes, no siempre logran conectar con los usuarios. En respuesta a las demandas de los propios residentes, la dirección de Vitalia Paules ha decidido cambiar su filosofía. Los mayores expresaron un deseo claro: regresar a la cocina, cuidar de la tierra y convivir con animales; en definitiva, recuperar el sentido de vida que tenían en sus hogares.
Un día a día con propósito y autonomía
Este innovador modelo se traduce en rutinas diarias diseñadas para preservar la identidad de quienes habitan el centro:
- Terapia con aves: Dominica, una residente de 90 años, alimenta cada mañana a dos diamantes mandarines instalados en el centro. Para ella, este acto evoca recuerdos de su antiguo hogar con canarios y periquitos.
- Un huerto que da frutos: Tomás, de 87 años, ha vuelto al campo. Cuida un huerto adaptado donde crecen pepinos, sandías, tomates y calabacines, mostrando ingenio para proteger sus cosechas.
- El próximo reto: El gallinero: El centro planea instalar un gallinero ecológico bajo la supervisión de Eduardo, otro residente. Los huevos obtenidos se destinarán al autoconsumo comunitario.
“Nos hemos dado cuenta de que esto es mucho más satisfactorio para ellos. Les crea aficiones, les devuelve una rutina real y, sobre todo, les transmite una auténtica sensación de hogar”, afirma Lucía Caballero, directora de Vitalia Paules.
¿Por qué el modelo de Vitalia es pionero en el sector?
La experiencia vivida en Vitalia Paules no es un caso aislado; representa un modelo residencial disruptivo y pionero en España, fundamentado en “vivir como en una casa con jardín”. Este modelo no solo respeta los gustos individuales sino que también aporta soluciones revolucionarias en tres ejes fundamentales:
1.- Hogares pequeños y máxima privacidad
Los centros están organizados en unidades de convivencia (casas) con un máximo de 15 residentes, rompiendo con la masificación típica de antiguos asilos y creando un ambiente familiar. Las habitaciones individuales cuentan con baño propio y permiten disfrutar de luz natural e incluso desayunar en privado si así lo desean.
2.- Convivencia familiar y gastronomía de calidad
Aceptando que el ingreso no debe romper los vínculos familiares, Vitalia ofrece opciones únicas como un comedor familiar privado, donde los seres queridos pueden compartir comidas. Además, permite que los parientes se alojen en apartamentos totalmente equipados. La comida es casera y adaptada a los paladares de los residentes gracias a un Comité Culinario y de Cata.
3.- Cuidado especializado, tecnología y libertad total
- Centros libres de sujeciones: Vitalia elimina completamente las sujeciones físicas y farmacológicas mediante mobiliario adaptado que fomenta la libertad de movimiento.
- Atención Médica 24/7 y Telemedicina: Un equipo médico monitoriza continuamente el bienestar de los residentes mediante sistemas avanzados conectados con hospitales.
- Rehabilitación neurológica avanzada: Se ofrecen tecnologías innovadoras y terapias especializadas para ayudar a mantener o recuperar la independencia tras eventos como ictus o procesos traumatológicos.
La validación de la identidad como futuro
A través del empoderamiento en la toma de decisiones sobre su tiempo y pasiones, así como la asignación de tutores personales para guiar sus planes de cuidado, Vitalia demuestra que cumplir años no significa renunciar a vivir plenamente.
Centrarse en humanizar espacios, flexibilizar normas y eliminar barreras posiciona a lugares como Vitalia Paules como referentes hacia el futuro del cuidado: donde atención profesional avanzada se combina con el calor del hogar para asegurar que cada persona siga siendo dueña de su propia historia.