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SERGI JIMÉNEZ-MARTÍN, CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA: "ES UN SECTOR EN CLARA EXPANSIÓN"

¿Puede el sector de los cuidados convertirse en uno de los grandes motores de empleo en España durante la próxima década?

Una mujer mayor en una residencia con su cuidadora.
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Una mujer mayor en una residencia con su cuidadora. (Foto: Gemini)
lunes 06 de abril de 2026, 20:03h
Actualizado el: 07 de abril de 2026, 01:34h

El envejecimiento de la población y el aumento de la demanda de atención a la dependencia están situando a la denominada 'Economía de los Cuidados' en el centro del debate económico y social. En esta entrevista, el catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra, Sergi Jiménez-Martín, analiza el papel de este sector como generador de empleo y bienestar, pero también advierte de los retos que plantea su financiación en un contexto marcado por el peso creciente del gasto en pensiones y la necesidad de reforzar la sostenibilidad del sistema.

En el ámbito sectorial de la atención a las personas mayores y dependientes, la conocida como 'Economía de los Cuidados' se está planteando como un sector productivo estructurado (integrado por residencias, centros de día, ayuda a domicilio, teleasistencia...) con un peso creciente en el empleo, la financiación pública y la cohesión social.

Se entiende esta Economía de los Cuidados como un motor intensivo en empleo, vinculado al reto demográfico y cuya sostenibilidad depende en gran medida del nivel de inversión pública y del diseño del modelo de financiación. Se presenta no como una política social aislada, sino como un sector estratégico para afrontar el envejecimiento demográfico que empieza a afectar de forma notable.

Con el objetivo de analizar en profundidad las implicaciones económicas del envejecimiento y del sistema de cuidados en España, hemos hablado con Sergi Jiménez-Martín, catedrático de Economía en la Universitat Pompeu Fabra e investigador asociado de FEDEA, y le hemos preguntado, entre otras cuestiones, si puede el sector de los cuidados convertirse en uno de los grandes motores de empleo en España durante la próxima década.

En una entrevista nos explica que "ya lo es" porque "ha crecido bastante más que el sector sanitario y prácticamente representa ya en torno al 3% del empleo". También ha destacado que se trata de "un sector en clara expansión" vinculado al envejecimiento, pero que "no hay ninguna regla de financiación establecida de momento", lo que evidencia la necesidad de avanzar hacia un sistema más estable.

En este contexto, advierte de que el gasto en pensiones concentra una parte muy relevante de los recursos públicos, lo que limita el margen para reforzar otras políticas como la dependencia. Por ello, apunta a la necesidad de "racionalizar el gasto público, sobre todo el más pasivo", para equilibrar el sistema. A su juicio, avanzar hacia un modelo sostenible pasa por ajustar progresivamente el peso de las pensiones y liberar recursos que permitan fortalecer la financiación de los cuidados.

- ¿Es la economía de los cuidados un sector estratégico?

Es un gasto que no llega al nivel de Sanidad, que es de hecho parte de la función de producción de la economía. Más saludables los individuos, en mejores condiciones, mejor productividad. Sobre todo los activos, pero es un gasto activo, porque genera directamente un sector de actividad. Las pensiones, por ejemplo, no es un gasto activo porque no genera directamente un sector de actividad. Esa es la pequeña diferencia.

Y es un sector en clara expansión, porque cada vez hay más personas mayores, quizás en mejores condiciones, pero más personas muy mayores, de más de 80-85 años, y por tanto es un sector en clara expansión y como está involucrando empleo produce bienestar. No afecta tanto a la economía productiva directamente, porque los individuos que están cuidados contribuyan a la economía productiva directamente, sino indirectamente.

Pero es un sector sobre el cual también se han de aplicar reglas de eficiencia y también de equidad.

- ¿Y es un gasto ahora mismo que España puede asumir?

Es la decisión de los individuos. Si los individuos hemos decidido colectivamente mediante nuestro voto que esa es una opción que escogemos y la mantenemos, pues es perfectamente asumible. En una sociedad donde el bienestar es el centro de la acción, digamos, de los gobiernos y del Estado, es perfectamente asumible. Y de hecho, donde más se da, pero no solo, es en Europa.

Pero no solo en Europa, también está en los países asiáticos y de una forma u otra, de hecho, en todo el mundo.

En España digamos que ahora mismo se gasta relativamente poco para la cantidad de gente mayor que hay, pero está actuando una restricción presupuestaria donde la prioridad se le está dando a las pensiones, que ocupan la mayor parte del gasto.

- ¿Puede España sostener el modelo social quedisfruta ahora sin reforzar el sistema de cuidados y la atención a la dependencia?

Lo está reforzando continuamente, lo que pasa es que no a la velocidad que quizás requerirá. Es un sistema mucho mejor que en 2005. De hecho, que haya problemas no quiere decir que haya evolucionado favorablemente. O sea, esa visión súper negativa, viendo solo la fotografía del día a día, no debería ser la prioridad.

Ha mejorado, lo que pasa es que no ha avanzado a la velocidad suficiente.

- ¿Puede el sector de los cuidados convertirse en uno de los grandes motores de empleo en España durante la próxima década?

Ya lo es. Ha crecido bastante más que el sector sanitario. En el COVID creció un poco, pero luego se ha estancado a bastante más velocidad y prácticamente representa ya en torno al 3% del empleo y es probable que llegue al 4%. O sea, que en principio es uno de los motores de empleo.

Lo que pasa es que tampoco es para tirar cohetes. La economía tiene que tirar vía otros sectores que tengan productividades más superiores. Está bien, pero no hay que exagerar la importancia del sector.

- ¿Está España preparada para financiar todo lo que rodea el envejecimiento a través de la economía de los cuidados?

No, de hecho, aunque el gasto de envejecimiento ya está llegando a una parte sustancial de los presupuestos públicos, la financiación no está todavía demasiado consolidada, especialmente en lo que se refiere a dependencia. Depende demasiado todavía de los vaivenes del presupuesto público.

Por ejemplo, la contribución de la Administración General del Estado se recortó sustancialmente en 2012 y tardó bastantes años en recuperarse. Y en los últimos años prácticamente se ha doblado, pero puede volver a pasar que, cuando entre el nuevo gobierno, la vuelva a bajar porque no hay ninguna regla de financiación establecida de momento, ni ninguna fuente permanente como hay en otros países donde la financiación depende de contribuciones o de otras fuentes.

- ¿Puede el desarrollo del sector asistencial en nuestro país convertirse en una ventaja competitiva para España?

Competitiva porque lo que produce el sector es bienestar social, que es consumo interno. La mejora del sector puede producir un nivel de bienestar social mejor entre los individuos, sobre todo para las personas mayores.

Pero la competitividad de la economía, la productividad, depende de otros muchos sectores que son en ese sentido más importantes.

- Pero si España se convierte en la Florida de Europa”...

Creo que convertirse en “la Florida de Europa” y seguir fomentando sectores como el turismo no es muy buena idea.

- ¿Preferiría diversificar un poco?

Yo no quiero que mis hijos estén enfocados a ese tipo de sectores, sino que estén a otros sectores más productivos que permitan financiar. El peso de economía está en sectores más productivos, más punteros, tecnológicos ahora mismo.

Se recaudan más impuestos para financiar otro tipo de cosas. No veo que gastar gran parte de nuestra fuerza laboral en incentivar un sector de atención a la población mayor de otros países sea una buena idea. De hecho, creo que sería una muy mala idea.

- Hablamos siempre de que la prevención ahorraría dinero. ¿Cuánto le cuesta realmente, de facto, a España no invertir lo suficiente en cuidados?

No hay ningún trabajo todavía al respecto, pero el tema de la prevención y la inversión ahora mismo en aspectos tecnológicos y de gestión de la Dependencia y la Sanidad va por la vía de que podría hacer llegar o facilitar a las personas mayores que lleguen a la dependencia a edades más avanzadas.

Tiene ahorros significativos que se pueden dedicar a mejorar los servicios que se dan o la cantidad de servicios que se dan. Por tanto, el error de no prestar atención a la prevención sanitaria y, por ende, a la dependencia para evitar la fragilidad, la soledad, incentivar la salud mental, no es una inversión muy buena.

De hecho, ahí básicamente estás desviando dineros de atención finalista a atención preventiva, que también puede llegar a generar incluso puestos de trabajo más cualificables, más interesantes. Mover recursos de atención finalista a atención preventiva es eficiente en ese sentido. Y va en la línea de mejorar la productividad de la economía.

- ¿Cree que es viable destinar en torno al 2% del PIB, como se demanda desde muchas asociaciones y patronales, a la dependencia sin que se comprometan otros pilares del estado de bienestar?

Básicamente, en estos últimos años la zorra del gallinero son las pensiones. Y está atrayendo demasiados recursos. Quizá, ligando algo de las pensiones a la financiación de la dependencia propia, podría mejorarse el sistema.

Llegar al 2% creo que se llegará, pero cuando se racionalicen las partidas del gasto, efectivamente, la sanidad no está ocupando tanto en comparación con otros países. Especialmente, el gasto en pensiones ahora mismo es excesivo para el nivel de riqueza que genera nuestra economía.

- En la misma línea, ¿qué reformas estructurales serían necesarias para garantizar la sostenibilidad económica del sistema de dependencia en el medio y largo plazo?

Es un paquete integrado. Hay que racionalizar el gasto público, sobre todo el más pasivo. Hay que hacerlo más eficiente. Pero ahora mismo creo que el gasto en pensiones es excesivo. No quiere decir que haya que recortarlo. De hecho, se puede disminuir la generosidad poco a poco, manteniendo incluso el nivel real de todas las pensiones, incluso a nuevas.

Pero hay que ir poco a poco en relación a la riqueza del país, adaptando a lo que otros países gastan en eso, dejando más margen para otros gastos también necesarios. Sanidad es un claro ejemplo, que además es un gasto activo porque entra en gran parte de la función de producción.

Por tanto, las partidas a contener son fundamentalmente las pensiones. Y en términos relativos, si se quiere también la Dependencia, pero en base a racionalizar y hacer más eficiente el sector, enfatizando esta idea de mejorar la prevención para que no sean necesarios tantos gastos en el futuro. O sea, que la gente llegue en mejores condiciones.

- Pero dentro de estas reformas estructurales, si como dice las pensiones es el eje fundamental sobre el que puede girar todo, inevitablemente hay que tener en cuenta que éstas van a multiplicarse por mucho porque la llegada Baby boom es inminente y va a ser una avalancha. Hay que prepararse, habrá que tener algún plan...

El plan es moderar el crecimiento de las pensiones porque, si no, se lo come todo y la economía no puede pagar otras partidas que son necesarias. De hecho, el crecimiento de la economía es un pez que se muerde la cola: si no gastas lo suficiente en educación, si no gastas prácticamente nada en investigación, te conviertes en un país poco productivo donde los sectores principales son de productividad muy baja, de tipo turismo o ser un paraíso para que resida la gente mayor de otros países del norte. Es una muy mala idea.

- Decía antes que una de las soluciones podría ser vincular la pensión a la propia dependencia. Eso, de alguna forma, se hace ya con el copago cuando alguien entra en una residencia...

Sí, es una de las soluciones, pero hay varias. Básicamente, una idea es que el gasto en Dependencia por persona no llega a ser un año del gasto en pensión. Es decir, de los 15 o 20 años que recibe cada individuo de pensión, su gasto en Dependencia no llega a ser lo que cobra un año de pensión.

Por tanto, hay formas de garantizar el gasto en Dependencia. Una es solidificar la financiación vía cotizaciones, pero también, podría ser por la vía de una pequeña contribución vía las pensiones de los individuos.

- Ya para terminar, ¿alguna valoración general de cómo está ahora mismo el Sistema de Atención a la Dependencia en España, sobre todo en este marco de un envejecimiento progresivo?

Yo creo que no está tan mal, y de hecho, como está en construcción, es una obra que requiere mucho tiempo, estamos a tiempo de hacer modificaciones, adaptaciones a una demografía cambiante y a una sociedad que está requiriendo cambios.

Por ejemplo, antes la atención residencial era más central para los individuos, ahora los individuos prefieren quedarse lo más cerca de alguna forma de casa propia que sea posible. Y por tanto, aprovechar que estamos en construcción para adaptar el sistema a las preferencias de la sociedad de los individuos.

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