En el día a día de los centros de discapacidad intelectual y salud mental, la comunicación con las familias no es solo una cuestión informativa: es una parte esencial del acompañamiento. Las familias quieren conocer, sentirse partícipes y saber cómo están sus seres queridos. Los equipos, por su parte, buscan herramientas que faciliten ese intercambio sin añadir más carga a su rutina.
En ese punto, Famileo se ha convertido en un aliado natural: una herramienta sencilla, humana y con una gran capacidad para reforzar los vínculos y dar visibilidad al trabajo que se realiza en los centros.
Una ventana hacia el día a día del centro
Las profesionales de Fundación Astier Centro San José, un centro para mujeres con discapacidad intelectual, destacan el papel de Famileo como un canal que permite abrir el centro a las familias de una manera sencilla y respetuosa.
África define Famileo como una ventana que permite a las familias asomarse al día a día de sus hijas, hermanas o tuteladas. Gracias a la herramienta, pueden ver fotografías de las actividades que realizan —desde talleres de jardinería hasta celebraciones o excursiones— y descubrir intereses que ni imaginaban.
“Hay familias que se quedan sorprendidas al descubrir que a su familiar le gusta la jardinería o que participa con entusiasmo en los talleres. Son cosas cotidianas que ellas mismas comparten con orgullo.”

Las propias usuarias también se implican activamente. Muchas piden que les hagan una foto para “salir en Famileo” o para “verme luego en el boletín”. Ver su imagen impresa y compartida con su familia se convierte en un motivo de alegría y autoestima.
Con solo unos clics, el personal puede compartir fotos o mensajes desde la aplicación o la web, que luego llegan a las familias y se transforman en una revista impresa o en un boletín mensual. Además, todo ese contenido puede mostrarse en las pantallas del centro mediante la Famileo Box TV, multiplicando la visibilidad sin aumentar la carga de trabajo.
Más que una revista: una red social adaptada
Para muchas de las usuarias, Famileo es además una forma de expresarse, de sentirse conectadas con su familia a través de una red segura y adaptada a sus necesidades. Algunas incluso participan en su propio muro familiar, enviando mensajes o eligiendo qué contenido quieren compartir. Esto les permite ejercitar la comunicación, la autonomía y la iniciativa personal, en un entorno positivo y sin riesgos.
“Famileo ha impactado positivamente en las personas residentes de la Fundación. Cada lunes esperan con gran ilusión la llegada de su revista. Poder compartir la alegría del momento y tiempo de calidad con ellas ha mejorado nuestros vínculos terapéuticos, siendo más humanos, personales y cercanos.”
— África, Asistente Social, Fundación Astier Centro San José.
Sencillez y metodología AICP
Para los equipos, Famileo supone un canal de comunicación totalmente alineado con el modelo de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP).
“Mi experiencia, tras casi 4 años, con las revistas familiares personalizadas de Famileo está siendo espectacular. Es un canal totalmente AICP para hacer llegar en un formato significativo las fotos y noticias que las familias comparten. Es fácil, no genera carga de trabajo y nos ayuda a conocer mejor a cada persona.”
— Borja, Director Fundación Astier Centro San José.
El valor del boletín: verse, reconocerse y participar
El boletín mensual se ha convertido en una de las piezas más queridas en estos centros. Para las usuarias, verse reflejadas en las fotos y actividades del mes es una fuente de orgullo y motivación. En muchos casos, los propios usuarios participan en la selección de las imágenes o redactan pequeños textos.
Ese proceso refuerza su sentido de pertenencia, su autoestima y su conexión con la familia. El boletín deja de ser solo un medio de comunicación: se convierte en un espacio de reconocimiento, participación y celebración.
Comunicación que emociona
Cada mensaje, cada fotografía y cada boletín son una muestra del vínculo que se crea entre el centro, las usuarias y sus familias. Famileo demuestra que la tecnología también puede ser cercana, emocional y accesible. En los centros de discapacidad y salud mental, la herramienta ha encontrado un terreno donde su esencia cobra todo el sentido: comunicar para acompañar, mostrar para reconocer y compartir para unir.