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Concurso Relatos Cortos Lares. 60 días de aislamiento en compañía: Luis Rodríguez Fernández. Residencia Ntra. Sra. Soledad y del Carmen

Concurso de relatos cortos de Lares.
Concurso de relatos cortos de Lares. (Foto: Lares)
Por Dependencia.info
jueves 04 de noviembre de 2021, 02:28h

MENCIONES ESPECIALES

Luis Rodríguez Fernández. Residencia Ntra. Sra. Soledad y del Carmen (Colmenar Viejo - Madrid) 90 AÑOS

60 DIAS DE AISLAMIENTO EN COMPAÑÍA

El tiempo que he pasado en obligado confinamiento no ha supuesto para mí un trauma imposible de superar al poco tiempo y cuando todo vuelva a la normalidad.

En ningún momento me he sentido realmente solo, ya que no me ha faltado el trato cariñoso del personal de la Residencia y sus atenciones.

No quiero decir con esto, que no haya supuesto para mí, como para el resto de los residentes un cambio de rutina en el hacer diario, manifiestamente distinto al que teníamos anteriormente.

Permanecer en mi habitación sin relacionarme con el resto de los residentes y no recibir la visita de amigos y familiares podría parecer muy duro y lo es, pero queda contrarrestado con la idea del peligro que pudiera correr mi vida, si no lo hiciera así.

Amo la vida y estoy dispuesto a este tipo de sacrificio para conservarla. Pensando así, no es tan grave el confinamiento; solamente un contratiempo.

No hago las mismas cosas que hacía antes del COVID-19, se diferencia mucho, esa es la verdad. Antes, en cierto modo, podría decirse que mi vida gozaba de cierta libertad, que no dejaba de ser, por cierto, rutinaria.

Aparte de mis paseos por la terraza y el jardín de la Residencia, las visitas de los familiares y el contacto con otros residentes (con los que se podía charlar y cambiar opiniones e ideas) hacia que el tiempo se hiciera más corto.

Además, había que contar con las actividades que organizaba la Residencia. Las habituales como el bingo, los bailes de los viernes por la tarde, la gimnasia (adaptada a las condiciones de nuestra edad) y las improvisadas fiestas que se organizaban con artistas traídos de fuera, sin olvidar las excursiones fuera del Centro (algunas con comida o merienda incluida).

No voy a describir aquí, porque eso seguimos teniéndolo (quizás más asiduamente durante el confinamiento), la atención personalizada con cada uno de nosotros de la Psicóloga, la Doctora y el resto del personal de la Residencia.

Yo procuraba colaborar con todas las actividades que se organizaban aparte de las citadas, normalmente de tipo cultural, como lectura fácil, reuniones con grupos de voluntarios universitarios, etc. (ahora suprimidas por obligado aislamiento). Actualmente, solo en mi habitación, me limito a leer y a ver la televisión, aparte de resolver los ejercicios que, en hojas sueltas, me trae la Psicóloga, con el objeto de ejercitar mi memoria.

También hablo a diario, por el teléfono móvil, con cada una de mis dos hijas.

El confinamiento me ha obligado a dejar de hacer muchas cosas, pero he procurado no desanimarme, con la esperanza de que esto no dure mucho.

A pesar de mi optimismo, tengo momentos tristes, en los que no puedo evitar recordar los residentes que se ha llevado el Coronavirus y, sobre todo, algunos con los que tuve cierta relación.

Esto no quita que celebre en su día, con todos los que hayan superado esta pandemia, el fin de la pesadilla que estamos sufriendo.

Por suerte, mis familiares no han sufrido la pandemia, de lo que egoístamente me congratulo.
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