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Sonsoles Yustas (Emera Juan Bravo): "La organización de la residencia en zonas diferenciadas tiende a garantizar la seguridad de residentes y profesionales"

Sonsoles Yustas Corral directora de la residencia para mayores Emera Juan Bravo en Madrid.
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Sonsoles Yustas Corral directora de la residencia para mayores Emera Juan Bravo en Madrid. (Foto: Grupo Emera)
Por Dependencia.info
miércoles 21 de octubre de 2020, 02:09h

Desde principios del mes de septiembre, la residencia para personas mayores Emera Juan Bravo acoge en Madrid capital a sus primeros usuarios. Su directora, Sonsoles Yustas Corral, subraya que una de las características más destacadas de la residencia es que "está dividida en unidades de convivencia de pequeño tamaño, que toman en cuenta el nivel de dependencia de cada grupo de residentes, algo que permite una atención tanto a personas válidas como asistidas".

¿Qué supone para una ciudad como Madrid la apertura de la residencia Emera Juan Bravo, ubicada en pleno centro de la capital?

La residencia Emera Juan Bravo se sitúa en el corazón del Barrio de Salamanca en Madrid, en el bulevar homónimo. ¡Se trata de una ubicación fantástica! Y cuando las condiciones sean favorables, nuestros residentes y sus familiares podrán disfrutar de un entorno precioso.

Emera Juan Bravo viene a completar la oferta de plazas existentes del barrio, en un edificio único, dotado de los más modernos sistemas asistenciales y de gestión. En efecto, dispone de 121 plazas para residentes, que se distribuyen en habitaciones dobles, individuales e individuales superiores, así como un centro de día de 25 plazas, que, en ambos casos, cumplen con los más altos estándares de calidad en materia de servicio asistencial integral a las personas mayores.

¿Qué van a encontrar los residentes y sus familias en Emera Juan Bravo?

El centro Emera Juan Bravo tiene un diseño muy actual y elegante. Los techos altísimos, la luz natural que llega a todos los espacios, todo eso crea una sensación de tranquilidad, armonía y confort nada más entrar por la puerta.

Se hizo una reforma integral de este emblemático edificio madrileño de la calle Juan Bravo que, durante años, albergó la extinta Librería Crisol, santo y seña de la cultura madrileña. Como siempre en Emera, se cuidó el más mínimo detalle de todas las estancias de la residencia, tanto desde un punto de vista estético como funcional, para que nuestros residentes se sientan lo más cómodos posible.

Contamos con diversas zonas comunes repartidas en todo el edificio: un restaurante, una cafetería, salones, etc., todas amuebladas con gusto, con distintos tipos de sofás, sillones y aun mesas de juego. Se trata de que los residentes puedan convivir agradablemente, y que las instalaciones y el mobiliario se adapten a las necesidades de cada uno.

Además, quisimos crear un entorno propicio para las relaciones interpersonales y que diera especial importancia a la noción de bienestar físico y emocional. En cuanto a las habitaciones, con sus grandes ventanales que dejan entrar una luz generosa y sus acabados elegidos cuidadosamente, tienen este toque cosy y acogedor que hace pensar enseguida a uno que aquí se vive a gusto.

Una característica propia de la residencia es que está dividida en unidades de convivencia de pequeño tamaño, que toman en cuenta el nivel de dependencia de cada grupo de residentes, algo que permite una atención tanto a personas válidas como asistidas. Las dos últimas plantas de la residencia están de hecho destinadas a residentes autónomos que quieren despreocuparse de las contingencias del día a día y conciliar seguridad y atención personalizada con libertad de ir y venir.

Otro aspecto “encantador” de la residencia es la cafetería que se sitúa en la planta sótano: da a un pequeño patio en el que se podrá disfrutar del buen tiempo con un café o una pequeña colación. Desde ahí, se puede contemplar el jardín vertical de Emera Juan Bravo, que es, en mi opinión, uno de los elementos decorativos más espectaculares de la residencia.

¿Y nos puedes contar más acerca de los servicios que se ofrecen en la residencia Emera Juan Bravo?

Creo que uno de los pilares fundamentales de la filosofía de Emera, con la atención prestada a la calidad hotelera de los servicios, es su modelo asistencial integral. Usuarios y familiares encontrarán un sistema de trabajo libre de uso de sujeciones, basado en la atención personalizada en todos los ámbitos, y que cuenta con un modelo de cuidados en acompañamiento propio de Emera. Todos los cuidados se adaptan de forma continua y con mucho cariño a las demandas sociales, físicas y emocionales de cada residente o usuario en el caso del Centro Día.

Algo igualmente esencial son los servicios de atención médica y de enfermería y, en este sentido, me siento muy orgullosa de poder contar en mi equipo con un médico geriatra y un departamento de enfermería altamente cualificado y especializado en los cuidados a personas mayores. Nos hemos dotado también de distintas salas de terapias para poder abordar un abanico amplio de patologías de la persona mayor.

La sala de fisioterapia es uno de estos espacios, donde los residentes y usuarios de centro de día podrán realizar de forma grupal o individual, según el plan de cuidado definido por el equipo técnico del centro, una serie de ejercicios bajo la supervisión del fisioterapeuta. Terapeutas ocupacionales, psicóloga, fisioterapeutas, etc. Nuestros profesionales trabajan todos con el mismo objetivo: acompañar a los residentes, fomentar su autonomía y prevenir o retrasar lo máximo posible su declive.

De igual manera, las personas mayores que necesiten cuidados postoperatorios o de rehabilitación (traumatológica, neurológica, etc.) pueden acudir a nuestra residencia para una estancia temporal. La proximidad del Hospital universitario La Princesa, del Hospital Nuestra Señora del Rosario, del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo o también del Hospital La Milagrosa es, además de una gran comodidad, una garantía de tranquilidad para nuestros residentes y sus familiares.

Y, no podría acabar sin hablar de los servicios hoteleros del centro. Una residencia no es sólo proporcionar cuidados asistenciales profesionales y de calidad, sino también ofrecer un hogar, y en nuestro caso, un hogar con altos estándares de calidad. Un punto fuerte de nuestro centro es, sin duda, la restauración. Es un tema clave para nosotros y, por ese mismo motivo, la residencia está dotada de un restaurante en la planta baja con un servicio de alta hostelería. La intención es que nuestro chef, Raúl, y su equipo hagan de la comida una experiencia inolvidable visualmente y gustativamente. Comer debe ser un momento placentero.

¿Cómo va a ser el día a día de los residentes en Emera Juan Bravo?

Disponer de unidades pequeñas especializadas nos permite adaptarnos a la propia evolución del residente. En función de sus necesidades personales, se realizarán determinadas actividades. Para ello, nuestro equipo técnico realiza una valoración integral y periódica a cada persona, adaptando de forma específica los cuidados asistenciales a sus circunstancias.

Para llevar a cabo estos planes de cuidados en el día a día, el centro aprovecha los diferentes espacios destinados a terapias y rehabilitación, todos dotados con material específico para cada disciplina, tanto para trabajar de forma grupal como en sesiones individualizadas. Cada día proponemos actividades amenas, terapéuticas, estimulantes y relajantes.

Entre estas actividades, contamos con talleres dedicados a la interrelación entre los propios residentes, talleres de pilates, grupos de tertulia y debate, actividades de gimnasia para reponer fuerzas o recuperar el equilibrio. Y también tenemos una innovadora sala Snoezelen para fomentar la estimulación sensorial. Además, en cuanto la situación sanitaria lo permita, tenemos previsto realizar actividades culturales en el centro y salidas culturales al exterior.

¿Cómo es el personal que va a acompañar día a día a los residentes y usuarios del Centro de día?

La parte humana y profesional es uno de los aspectos más importantes del Grupo Emera. En Emera Juan Bravo somos muy exigentes a la hora de seleccionar al personal del centro. Buscamos profesionales apasionados, cualificados, con don de gentes y que sepan trabajar desde una atención centrada en la persona.

Atrás (de izq a dcha): Rafael Aroca, Ayudante de cocina y Raúl Miguel: Jefe de cocina. Delante (de izq a dcha): Inmaculada Rodríguez, médico geriatra, Ana Fernández, Trabajadora social, Sonsoles Yustas, Directora y Belén Yebra, Coordinadora de enfermería.

A modo de ejemplo, en el ámbito sanitario, tal y como comenté anteriormente, contamos con una médico geriatra, enfermeras con especialidad de geriatría y una psicóloga con formación en psicogerontología (nivel de máster postgrado). También disponemos de un equipo de limpieza, cocina, recepción que coordina nuestra gobernanta, Pilar, una persona con mucha experiencia en su campo y en el sector.

Cuando una persona ingresa en el centro, todos los profesionales del Equipo Emera Juan Bravo se involucran para que se sienta acogida y atendida. Para ello, la realización de las distintas valoraciones iniciales por parte del equipo técnico, así como el tiempo dedicado a conocer y escuchar al nuevo o la nueva residente (o usuario/a en el caso del centro de día) para reconstituir “su historia de vida” son determinantes.

El plan de atención individualizada que recoge todo este trabajo previo es, a continuación, el guion en el que nos apoyaremos para hacer lo que mejor sabemos: cuidar, acompañar y proteger.

Emera Juan Bravo abre en un contexto difícil por la crisis sanitaria sin precedentes que estamos viviendo. ¿Cómo está organizado el centro para hacer frente a la situación actual?

Toda la preparación de la apertura de Emera Juan Bravo ha sido enfocada a la puesta en marcha de un modelo de atención y servicio orientado a la prevención y, en su caso, al tratamiento del Covid-19. Eso ha implicado que se adopten medidas especiales de carácter preventivo: definición e implantación de un plan de contingencias específico, formación de todo el personal, adquisición y suministro de equipos de protección adaptados, así como refuerzo de las medidas de higiene para minimizar los riesgos de contagio, etc.

La organización de la residencia en zonas diferenciadas (unidades preventivas para nuevos ingresos o reingresos del exterior; unidad Covid totalmente sectorizada y separada del resto de unidades, donde se ubicarían a los usuarios con sintomatología para evitar el contacto directo con el resto de usuarios; unidades de residentes sin síntomas ni contacto con la enfermedad, donde también se extreman las medidas de prevención e higiene) tiende a garantizar tanto la seguridad de los residentes como de sus profesionales.

Demuestra la voluntad de Emera Juan Bravo de reunir todas las condiciones óptimas para dar la bienvenida a sus nuevos usuarios.

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