En primera persona

Rafael Sánchez-Ostiz (CEAPs): "Cuidar no puede seguir viéndose como una salida laboral de segunda. Es una profesión esencial"

Rafael Sánchez-Ostiz, presidente de CEAPs. (Foto: CEAPs).

RECLAMA UNA ESTRATEGIA DE PAÍS PARA PRESTIGIAR LA PROFESIÓN DE CUIDAR Y ATRAER TALENTO JOVEN

Javier Cámara | Miércoles 22 de julio de 2026

El sistema de cuidados afronta una etapa decisiva marcada por retos como la falta de profesionales, la necesidad de reforzar la financiación, el envejecimiento de la población y la transformación del modelo asistencial. En este contexto, el Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs), Rafael Sánchez-Ostiz, analiza los principales desafíos que condicionan el futuro de la atención a las personas mayores y en situación de dependencia.

La captación y fidelización de profesionales, el destino de los nuevos recursos económicos anunciados para la dependencia, la incorporación de tecnología sin perder la dimensión humana o la necesaria coordinación entre los sistemas social y sanitario forman parte de una conversación en la que Sánchez-Ostiz defiende que "cuidar no puede seguir viéndose como una salida laboral de segunda" y reclama situar los cuidados como una prioridad estratégica.

A lo largo de la entrevista, el presidente de CEAPs aborda las claves para fortalecer un sistema que considera esencial para una sociedad cada vez más envejecida. "El futuro no consiste en menos personas y más tecnología. Consiste en mejores profesionales apoyados por mejores herramientas", señala Sánchez-Ostiz, que desgrana su visión sobre los cambios necesarios y los retos pendientes del sector.

- La falta de profesionales es el gran cuello de botella del sector. Con unas tasas de rotación y absentismo al alza, y la competencia salarial de la sanidad pública siempre presente, ¿qué reformas estructurales, más allá de las mejoras salariales en los convenios, considera imprescindibles para prestigiar la figura del cuidador y atraer talento joven?

La falta de profesionales es probablemente el mayor reto que afronta hoy el sistema de cuidados. No existe una única solución, porque las causas son múltiples. Naturalmente, unas condiciones laborales competitivas son importantes, pero no bastan por sí solas. Necesitamos una estrategia de país para prestigiar el cuidado como profesión.

Eso pasa por acercar estos perfiles a los jóvenes desde el ámbito educativo, impulsar la formación profesional especializada, agilizar la homologación de títulos extranjeros, facilitar la contratación en origen cuando sea necesaria y generar verdaderos itinerarios de desarrollo profesional.

También debemos combatir una percepción injusta del sector. Quienes trabajan en residencias, centros de día o ayuda a domicilio desarrollan una profesión altamente cualificada, con un enorme componente técnico y humano. Cuidar no puede seguir viéndose como una salida laboral de segunda. Es una profesión esencial para el futuro de una sociedad cada vez más envejecida.

- Las patronales del sector habéis aplaudido el inesperado anuncio del Gobierno de destinar una inyección histórica que superará los 7.200 millones de euros para el sistema de dependencia. Sin embargo, ¿qué mecanismos de control exige para garantizar que este dinero llegue íntegro, de verdad, a las tarifas de los servicios y a la mejora salarial de los profesionales?

Valoramos positivamente cualquier incremento de financiación porque el sistema lleva muchos años infrafinanciado. España continúa destinando alrededor del 0,9% de su PIB a la dependencia, muy lejos de la media europea. Ahora bien, la financiación debe ser finalista y debe poder evaluarse. Es decir, debemos saber en qué se invierte y qué mejoras produce. Debe traducirse en mejores servicios, mayor intensidad de atención, actualización de tarifas, mejora de las condiciones laborales y capacidad para responder al crecimiento de la demanda.

También hemos trasladado una preocupación muy concreta: que una parte importante de esa financiación termine absorbida por el aumento de personas que cada año acceden al sistema. Si únicamente sirve para atender a los nuevos beneficiarios, estaremos acompañando el crecimiento de la demanda, pero no reforzando realmente el sistema.

Además, consideramos importante que las comunidades autónomas mantengan su esfuerzo inversor. La aportación del Estado debe sumar, no sustituir financiación ya existente.

- En este sentido, y entendiéndose que la duda es legítima, ¿confía en que esto sea así toda vez que el anuncio no lo hace el Ministerio de Derechos Sociales dentro de una planificación ordinaria, sino el propio presidente del Gobierno de forma sorpresiva apenas 24 horas después del tremendo golpe judicial a un exministro de este Ejecutivo por corrupción?

No entramos a valorar las circunstancias que rodean las decisiones del Gobierno. Nuestra obligación es analizar las medidas por su contenido y por su impacto real sobre las personas en situación de dependencia y sobre los servicios que las atienden.

- El déficit de plazas y las listas de espera son dos problemas acuciantes. A pesar del incremento presupuestario anunciado para reducir los tiempos de espera del sistema asistencial, el ritmo de envejecimiento de la población octogenaria es vertiginoso. ¿Considera que la prioridad absoluta de los nuevos fondos debe ser también vaciar la lista de espera de valoraciones con la creación de un plan de choque específico para la construcción y concertación de nuevas plazas residenciales?

La prioridad debe ser que ninguna persona espere más de lo necesario para recibir la atención que necesita. Eso implica actuar sobre toda la cadena. Es necesario agilizar las valoraciones de dependencia, reducir tiempos administrativos y, al mismo tiempo, ampliar la oferta de servicios. No hablamos únicamente de plazas residenciales.

También hacen falta más ayuda a domicilio, más centros de día, más teleasistencia y más prestaciones vinculadas al servicio. En el caso de las residencias, es evidente que determinadas zonas presentan un déficit de plazas que obliga a muchas personas a alejarse de su entorno. La planificación debe hacerse con criterios demográficos y territoriales para que la oferta responda realmente a las necesidades de la población.

- La digitalización avanza rápido, pero ahora entramos de lleno en la era de la inteligencia artificial predictiva y la robótica asistencial (como sensores de hábitos o robots de apoyo logístico). ¿Cómo debe equilibrarse esta irrupción tecnológica para que sea un aliado que libere de burocracia al trabajador en residencias o centros de día y el servicio de atención a domicilio (SAD) sin que se pierda la calidez del factor humano?

La tecnología nunca debe sustituir el cuidado humano; debe mejorar las condiciones en las que ese cuidado se presta. La inteligencia artificial, la sensorización o la robótica pueden liberar tiempo de tareas administrativas, facilitar el seguimiento clínico, anticipar riesgos o mejorar la organización del trabajo. Todo ese tiempo ganado debe revertir en algo tan sencillo como que los profesionales puedan dedicar más tiempo a acompañar, escuchar y cuidar a las personas a las que cuidan.

El futuro no consiste en menos personas y más tecnología. Consiste en mejores profesionales apoyados por mejores herramientas.

- ¿Coordinación o integración sociosanitaria? Los perfiles que ingresan hoy en los centros residenciales superan los 80 años y presentan una alta pluripatología o demencias avanzadas. Ante esta realidad, ¿cuál debe ser el primer paso irrenunciable para que la integración sociosanitaria deje de ser un lema político y se traduzca en historias clínicas compartidas y un soporte real de la atención primaria en las residencias?

Más que discutir el término, lo importante es que funcione. Las personas que hoy viven en residencias presentan perfiles cada vez más complejos y necesitan que los sistemas sanitario y social trabajen como uno solo. Ellas no entienden, porque no tienen por qué hacerlo, de competencias entre departamentos administrativos.

El primer paso debe ser garantizar una coordinación efectiva entre Atención Primaria, hospitales, Salud Pública y los centros residenciales, compartiendo información clínica, protocolos y canales de comunicación ágiles. A nadie se le puede olvidar que las residencias son hogares de esas personas mayores. No pueden sustituir al sistema sanitario ni asumir responsabilidades que corresponden a la sanidad pública.

Las personas mayores tienen derecho a la misma atención sanitaria vivan donde vivan, de ahí que siempre hablemos de que el derecho tiene que ser igual sin importar el código postal de residencia.

- ¿Hay algún aspecto clave, ya sea normativo, social o de gestión interna, que no hayamos abordado en esta entrevista y que considere de especial relevancia para el futuro inmediato del sector de la atención a los mayores? ¿Qué pediría o comentaría si mañana tuvieran línea directa con el presidente del Gobierno?

Le pediríamos que situara los cuidados entre las grandes prioridades estratégicas del país. España está viviendo una transformación demográfica sin precedentes y necesitamos anticiparnos. Eso requiere un Pacto de Estado por los Cuidados que garantice una financiación suficiente y estable, al margen de los ciclos políticos, y que permita planificar el sistema a largo plazo.

También le pediríamos que escuchara de forma permanente al sector. Las mejores políticas públicas nacen del diálogo entre las administraciones, los profesionales, las organizaciones empresariales y los representantes de los trabajadores. Los cuidados ya no son solo una política social. Son una política de empleo, de cohesión territorial, de igualdad y de futuro.

Si queremos una sociedad que cuide bien a las personas cuando más lo necesitan, debemos empezar por construir un sistema que también cuide de quienes cuidan.

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