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CEOMA exige un plan específico para proteger a las personas mayores frente a las olas de calor y los incendios forestales

Una persona mayor pasa calor en su casa. (Foto: Gemini).
Dependencia.info | Viernes 10 de julio de 2026

El calor extremo representa un grave desafío sanitario, especialmente para este colectivo vulnerable, que requiere una respuesta coordinada entre administraciones públicas y servicios sociales.



La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha lanzado un llamado urgente para que la protección de las personas mayores sea considerada una prioridad en los planes de emergencia y adaptación al cambio climático.

Esta solicitud se produce en el contexto del aumento de las olas de calor extremo y el riesgo creciente de incendios forestales.

Según CEOMA, el calor extremo representa un desafío sanitario significativo que requiere una respuesta coordinada entre diversas administraciones públicas, así como los servicios sanitarios, sociales y de protección civil. El presidente de la confederación, José Luis Fernández Santillana, ha enfatizado que “las personas mayores no pueden ser un colectivo invisible en los planes frente al cambio climático”.

Para él, es fundamental que la salud, seguridad y autonomía de este grupo sean parte integral de cualquier estrategia destinada a mitigar los efectos de fenómenos meteorológicos extremos.

El impacto del calor en la salud

Las altas temperaturas afectan gravemente a las personas mayores debido a factores fisiológicos relacionados con el envejecimiento, la prevalencia de enfermedades crónicas y el uso de ciertos medicamentos. Además, muchas veces enfrentan situaciones de dependencia o aislamiento social que agravan su vulnerabilidad.

Datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, revelan que durante la primera ola de calor del verano 2026 se registraron 212 muertes atribuibles a las altas temperaturas, siendo el 98 % de estas víctimas mayores de 65 años. CEOMA sostiene que estos números evidencian que las olas de calor deben ser abordadas no solo como fenómenos meteorológicos, sino como retos sanitarios y sociales que requieren una acción conjunta e inmediata.

Estrategias preventivas y adaptativas

La confederación aboga por una estrategia preventiva robusta ante el calor extremo. Entre sus propuestas se encuentran el refuerzo de campañas informativas dirigidas a personas mayores y sus familias, así como establecer sistemas de seguimiento para aquellos que han sufrido golpes de calor. También sugieren mejorar la coordinación entre atención primaria y servicios sociales, además de fomentar redes vecinales para detectar situaciones riesgosas.

Asimismo, CEOMA considera esencial adaptar los espacios públicos para hacer frente al aumento en las temperaturas. Las recomendaciones incluyen recuperar fuentes públicas de agua potable, incrementar áreas sombreadas y crear refugios climáticos accesibles. Estas medidas beneficiarían no solo a las personas mayores, sino a toda la población vulnerable al cambio climático.

Incendios forestales: una amenaza inminente

El incremento en la frecuencia e intensidad de los incendios forestales representa un riesgo adicional para quienes residen en zonas rurales o cerca de áreas boscosas. En este sentido, CEOMA exige que los planes de emergencia incluyan protocolos específicos destinados a proteger a las personas mayores, especialmente aquellas con movilidad reducida o deterioro cognitivo.

Entre las recomendaciones destacan la identificación previa de mayores con necesidades especiales y el establecimiento de protocolos claros para su evacuación. También sugieren implementar sistemas accesibles y adaptados para el transporte durante emergencias, realizar simulacros específicos para cuidadores y profesionales, así como definir planes contingentes para residencias y centros geriátricos.

CEOMA subraya que durante situaciones críticas, proporcionar información adecuada puede ser vital para salvar vidas. Por ello, es fundamental asegurar que todas las alertas sobre fenómenos meteorológicos lleguen a las personas mayores mediante canales accesibles y comprensibles, evitando así que la brecha digital obstaculice su acceso a información crucial para su seguridad.

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