Con motivo del Mes del Orgullo, Fundación Colisée destaca la diversidad entre las personas mayores mediante el proyecto 'Historias para Recordar', una iniciativa que recoge experiencias de vida y reivindica la importancia de visibilizar trayectorias marcadas por la discriminación y la invisibilidad.
Fundación Colisée ha impulsado durante el Mes del Orgullo una iniciativa centrada en una realidad que, según señala la entidad, continúa teniendo escasa visibilidad: la diversidad sexual entre las personas mayores y el reconocimiento de las experiencias del colectivo LGTBIQ+.
La entidad desarrolla el proyecto 'Historias para Recordar', una iniciativa orientada a recopilar y difundir relatos vitales de personas mayores con el objetivo de incorporarlos a la memoria colectiva. Entre las historias recogidas figuran las de Luis Flamarión, conocido como Lulú, y Clara Palau.
Según explica la fundación, ambas trayectorias reflejan experiencias personales desarrolladas en contextos sociales marcados por la discriminación y los prejuicios.
Luis Flamarión nació en Madrid en 1953 y creció en un entorno familiar humilde integrado principalmente por mujeres, quienes le proporcionaron apoyo y protección desde la infancia.
Desde muy joven tuvo claro quién era y nunca escondió unos gustos que en aquella época eran considerados impropios para un niño. Disfrutaba disfrazándose, del maquillaje, de los colores y de la creatividad, aspectos que, según recoge el texto, continúan formando parte de su vida.
Su historia se desarrolló durante una etapa en la que ser homosexual implicaba convivir con el rechazo y la incomprensión. Más adelante trabajó como mayordomo en la Casa Real, una responsabilidad que, según recoge la fundación, estaba reservada a un reducido número de personas.
Durante aquella etapa, debido a la exposición constante a altos cargos, recuerda que personas de su entorno trataban de justificar o esconder aquello que socialmente no era aceptado. También vivió un periodo en el que normativas como la Ley de Vagos y Maleantes permitían perseguir y estigmatizar a quienes se alejaban de los comportamientos considerados aceptables.
Pese a ello, Luis mantuvo su forma de vivir y de expresarse. "Lo he llevado con mucha dignidad. Siempre tuve orgullo de ser quien soy y como soy", relata en el libro.
La fundación señala que su testimonio representa la realidad de numerosas personas mayores LGTBIQ+ que crecieron en entornos condicionados por la discriminación y que contribuyeron a una sociedad más diversa para las generaciones posteriores.
Clara Palau, mujer trans de 64 años y vecina de Sabadell, identificó desde la infancia que no se ajustaba a los roles de género que se esperaban de ella socialmente.
Según recoge su historia, durante sus primeros años aprendió que expresar su identidad podía tener consecuencias, una situación que la llevó a ocultar durante mucho tiempo una parte esencial de sí misma. Aquella experiencia, sin embargo, también contribuyó a desarrollar una resiliencia que marcaría posteriormente su trayectoria.
Durante la adolescencia encontró espacios donde sentirse comprendida. A través de amistades con las que compartía inquietudes y sensibilidad comenzó a identificar aspectos de sí misma que hasta ese momento no había sabido definir. Ese proceso personal acabó convirtiéndose en una reivindicación del derecho de todas las personas a vivir sin miedo y con autenticidad.
Posteriormente inició su transición y transformó su propia experiencia en una herramienta de activismo social. La fundación presenta su recorrido como un ejemplo de perseverancia y valentía y como una muestra de las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse muchas personas LGTBIQ+ de generaciones anteriores.
"Me fui dando cuenta de que yo solo podía seguir si podía ser realmente yo. Para mí, hacer el tránsito ha sido un regalo. Ahora estoy disfrutando de la Clara que llevo 30 años esperando", relata en el libro.
La escritora Cata Casares, autora de 'Historias para Recordar', subraya la necesidad de crear espacios de escucha para evitar que estas experiencias desaparezcan con el paso del tiempo.
"Escuchar a Lulú fue entender que detrás de cada persona mayor hay una historia capaz de ayudarnos a comprender mejor quiénes somos como sociedad. La escucha permite reconocer y dar valor a vidas que muchas veces han permanecido invisibles. Además, visibilizar historias como la suya es fundamental para las nuevas generaciones, porque nos recuerdan los avances conseguidos y el camino que muchas personas tuvieron que recorrer para hacerlos posibles", explica.
Por su parte, Vicente Moros, director de Fundación Colisée, señala: "Estas historias nos recuerda que detrás de cada persona mayor hay una vida llena de experiencias, aprendizajes y desafíos. Escuchar a las personas mayores nos ayuda a comprender nuestro pasado, combatir prejuicios y construir una sociedad más inclusiva para todas las personas".
La fundación considera especialmente relevante dar visibilidad a las personas mayores LGTBIQ+, ya que señala que muchas tuvieron que ocultar su identidad durante décadas para evitar la exclusión social, el rechazo familiar o la discriminación laboral. Asimismo, indica que algunas continúan enfrentándose actualmente a situaciones de invisibilidad que pueden favorecer el aislamiento y la soledad no deseada.
'Historias para Recordar' es un programa impulsado por Fundación Colisée que utiliza la narrativa terapéutica y la escucha activa para recoger experiencias vitales de personas mayores procedentes de distintos territorios.
A través de entrevistas y procesos de acompañamiento, la iniciativa busca reforzar la autoestima, preservar la memoria colectiva y poner en valor el legado de generaciones que, según el proyecto, tienen mucho que aportar a la sociedad.