Arquitectura y Residencias

Arquitectura y Residencias: Idu Terrace, arquitectura contra la soledad institucional

IDU TERRACE Nursing Home for the Elderly (Foto: Motoyasu Muramatsu Architects ).
Josep de Martí | Martes 07 de julio de 2026
En el apartado Arquitectura y Residencias solemos hablar de accesibilidad, seguridad o sostenibilidad. Pero hay otra cuestión mucho más difícil de medir y que aparece constantemente en las residencias: la soledad.

La residencia que diseñó el despacho de arquitectos Motoyasu Muramatsu, Idu Terrace Nursing Home for the Elderly, en Japón, intenta responder precisamente a eso. El edificio se organiza alrededor de un jardín interior con terrazas, transparencias y recorridos que buscan permitir ver y ser visto.

La idea puede parecer casi poética, pero tiene bastante sentido desde la gerontología y desde la ACP. Una persona que vive en residencia no necesita únicamente atención física. Necesita seguir conectada visual y socialmente con algo.

Japón lleva décadas afrontando el envejecimiento como una cuestión estructural y no coyuntural. Y eso se nota también en la arquitectura. Allí las residencias forman parte del paisaje cotidiano del país, no una infraestructura marginal escondida en la periferia.

En algunos viajes de Inforesidencias hemos visto centros japoneses donde la relación entre interior y exterior está mucho más trabajada que en buena parte de Europa. Luz, vistas, recorridos comprensibles, patios utilizables, conexión visual constante. No es casualidad.

La ACP aparece aquí desde otra perspectiva. No tanto mediante programas o protocolos, sino a través del espacio. Una habitación con buenas vistas cambia la experiencia cotidiana. Un pasillo donde pasan cosas cambia la orientación. Un jardín visible puede convertirse en referencia emocional.

Eso sí, conviene no simplificar. La arquitectura no elimina automáticamente la soledad. Ver gente no equivale necesariamente a sentirse acompañado. Si faltan tiempo profesional, actividad significativa o vínculos reales, el mejor edificio del mundo puede terminar funcionando como un decorado elegante.

Pero tampoco deberíamos despreciar el impacto ambiental del espacio. Durante años el sector se acostumbró a pensar que lo importante era “atender bien”, aunque el entorno fuese agresivo, oscuro o excesivamente institucional.

La buena arquitectura no sustituye ratios ni profesionales. Pero puede reducir estrés, favorecer orientación, humanizar relaciones y hacer más compatible la vida cotidiana con la dependencia.

Idu Terrace recuerda algo bastante sencillo y que a veces olvidamos: una residencia no debería esconder la vida frágil ni exhibirla. Debería permitir que siga siendo vida.

Y eso, llevado al extremo, tiene implicaciones bastante profundas para el diseño residencial. Porque muchas veces seguimos proyectando edificios donde la prioridad parece ser gestionar dependencia de forma eficiente más que permitir vida cotidiana reconocible.

La ACP ha intentado precisamente corregir esa deriva. Recordarnos que cuidar no es únicamente evitar riesgos, sino también permitir elecciones, relaciones, intimidad y sentido cotidiano. La arquitectura no puede resolverlo todo, pero sí puede facilitar o bloquear buena parte de esas posibilidades.

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