Este enfoque disruptivo incluye hogares pequeños para máxima privacidad, gastronomía casera adaptada a los paladares de los mayores y atención médica continua.
La nueva propuesta residencial de Vitalia Paules en Teruel se basa en un principio fundamental: escuchar y respetar las costumbres de toda la vida. Este enfoque se aleja de las rutinas rígidas y impersonales que caracterizan a los centros tradicionales, priorizando lo que realmente importa: los gustos, la dignidad y la libre elección de sus residentes.
A lo largo de los años, muchos centros para mayores han estructurado sus actividades en torno a programas estandarizados que, aunque pueden resultar estimulantes, no siempre logran conectar con los usuarios. En respuesta a las demandas de los propios residentes, la dirección de Vitalia Paules ha decidido cambiar su filosofía. Los mayores expresaron un deseo claro: regresar a la cocina, cuidar de la tierra y convivir con animales; en definitiva, recuperar el sentido de vida que tenían en sus hogares.
Este innovador modelo se traduce en rutinas diarias diseñadas para preservar la identidad de quienes habitan el centro:
“Nos hemos dado cuenta de que esto es mucho más satisfactorio para ellos. Les crea aficiones, les devuelve una rutina real y, sobre todo, les transmite una auténtica sensación de hogar”, afirma Lucía Caballero, directora de Vitalia Paules.
La experiencia vivida en Vitalia Paules no es un caso aislado; representa un modelo residencial disruptivo y pionero en España, fundamentado en “vivir como en una casa con jardín”. Este modelo no solo respeta los gustos individuales sino que también aporta soluciones revolucionarias en tres ejes fundamentales:
Los centros están organizados en unidades de convivencia (casas) con un máximo de 15 residentes, rompiendo con la masificación típica de antiguos asilos y creando un ambiente familiar. Las habitaciones individuales cuentan con baño propio y permiten disfrutar de luz natural e incluso desayunar en privado si así lo desean.
Aceptando que el ingreso no debe romper los vínculos familiares, Vitalia ofrece opciones únicas como un comedor familiar privado, donde los seres queridos pueden compartir comidas. Además, permite que los parientes se alojen en apartamentos totalmente equipados. La comida es casera y adaptada a los paladares de los residentes gracias a un Comité Culinario y de Cata.
A través del empoderamiento en la toma de decisiones sobre su tiempo y pasiones, así como la asignación de tutores personales para guiar sus planes de cuidado, Vitalia demuestra que cumplir años no significa renunciar a vivir plenamente.
Centrarse en humanizar espacios, flexibilizar normas y eliminar barreras posiciona a lugares como Vitalia Paules como referentes hacia el futuro del cuidado: donde atención profesional avanzada se combina con el calor del hogar para asegurar que cada persona siga siendo dueña de su propia historia.