Cristina Blazquez Minguez es la dueña principal de Estilista a Domicilio.
(Foto: Estilista a Domicilio).
Más que estética, el valor de la peluquería a domicilio en la atención a personas mayores.
Detrás de Estilista a Domicilio® está Cristina Blázquez Mínguez, impulsora de un proyecto que ha logrado consolidarse en el ámbito sociosanitario gracias a una propuesta clara: llevar la peluquería y el cuidado personal allí donde las personas ya no pueden desplazarse por sí mismas.
Con una trayectoria construida paso a paso, el proyecto presta servicios de peluquería y maquillaje a domicilio en residencias de personas mayores, centros de día, servicios de ayuda a domicilio y otros recursos asistenciales, colaborando con entidades como Serveo, Clece, Sanivida, Cuideo o Serayuda, así como en iniciativas sociales vinculadas al Banco Santander Select a través de Vivofácil.
Todo ello se ha desarrollado con una filosofía de crecimiento sostenido, atención al detalle y un cuidado especial tanto de los profesionales como de los usuarios.
Más allá del servicio estético, Estilista a Domicilio® se ha convertido en un recurso alineado con la atención centrada en la persona, aportando valor directo a las residencias de personas mayores. Su intervención incide en aspectos clave del bienestar emocional, la autoestima y la identidad personal de los residentes, integrándose en la dinámica diaria de los centros y coordinándose con sus equipos profesionales.
Tal y como explica su fundadora en la entrevista, “no se trata solo de prestar un servicio estético, sino de acercar la peluquería a personas que, por motivos de edad, salud, dependencia o situación vital, no pueden acceder a ella de forma convencional”, una definición que resume con precisión el sentido social y asistencial del proyecto.
Pero Cristina Blázquez nos cuenta mucho más:
- Para empezar, para ubicar: ¿Qué es exactamente Estilista a Domicilio® y qué necesidad concreta busca cubrir en residencias de personas mayores y otros recursos asistenciales?
Estilista a Domicilio® es un proyecto de peluquería y cuidado personal que nace con una mirada social y humana. No se trata solo de prestar un servicio estético, sino de acercar la peluquería a personas que, por motivos de edad, salud, dependencia o situación vital, no pueden acceder a ella de forma convencional.
En residencias y recursos asistenciales cubrimos una necesidad que muchas veces queda invisibilizada: el derecho a sentirse bien, cuidado y reconocido. La imagen personal forma parte de la identidad y de la dignidad, y mantenerla es una manera de preservar autonomía, autoestima y bienestar emocional.
- ¿Cuándo y por qué nace el proyecto? ¿Hubo alguna experiencia personal o profesional que actuara como detonante para ponerlo en marcha?
El proyecto nace a partir de la experiencia directa en el sector y del contacto continuado con personas mayores y dependientes. Con el tiempo fui viendo que la peluquería, cuando se hace desde el respeto y la cercanía, genera un impacto mucho más profundo que el puramente estético.
Muchas personas esperaban ese momento no solo para cortarse el pelo, sino para conversar, sentirse escuchadas y recuperar una sensación de normalidad. Esa vivencia fue el detonante para crear un servicio profesional, serio y adaptado, que pusiera a la persona en el centro.
- Habláis de dignidad, salud y compañía. ¿Cómo se traduce ese enfoque en el día a día del trabajo de vuestros profesionales?
Se traduce en el ritmo, en la forma de mirar y en la manera de tocar. No trabajamos con prisas ni con protocolos rígidos, sino adaptándonos a cada persona. Escuchamos, explicamos lo que vamos a hacer, respetamos silencios y tiempos.
La peluquería se convierte en un espacio seguro, donde la persona se siente atendida como individuo, no como un número. Ese cuidado tiene un impacto directo en la salud emocional y en la percepción de uno mismo.
- ¿Cómo funciona el servicio en la práctica dentro de una residencia? ¿Cómo se organiza la atención, la frecuencia de las visitas y la coordinación con los centros?
El servicio se organiza siempre en coordinación con el centro. Se establecen días de visita, frecuencia y número de personas atendidas, adaptándonos a la dinámica y necesidades de cada residencia.
Nos coordinamos con el equipo para respetar horarios, estados de salud y situaciones particulares. La flexibilidad es clave, así como la comunicación constante con los profesionales del centro.
- ¿Qué perfil tienen las personas que forman parte del equipo de Estilista a Domicilio® y qué formación o sensibilización específica reciben para trabajar con personas mayores?
El equipo está formado por profesionales de la peluquería con experiencia, pero sobre todo con vocación. No todo el mundo vale para trabajar en este ámbito.
Además de la formación técnica, es imprescindible la sensibilidad, la empatía y la capacidad de adaptación. El trato con personas mayores requiere comprensión de procesos de envejecimiento, respeto por la historia vital de cada persona y una actitud profundamente humana.
- Desde vuestra experiencia, ¿qué impacto tiene la peluquería en el bienestar emocional y la autoestima de los residentes, más allá del aspecto puramente estético?
El impacto es enorme. Después de una sesión de peluquería, muchas personas se muestran más animadas, participativas y seguras. Verse bien en el espejo refuerza la autoestima y devuelve una sensación de control sobre su propia imagen.
En muchos casos, la peluquería actúa como un anclaje emocional, conectando con recuerdos, rutinas pasadas y sensaciones de cuidado personal que forman parte de su identidad.
- ¿Habéis percibido también beneficios indirectos en otros ámbitos, como el estado de ánimo, la socialización o incluso la relación con familiares y profesionales del centro?
Sí, claramente. Mejora el estado de ánimo general y favorece la socialización, ya que muchas personas esperan ese día con ilusión y lo comparten con otros residentes.
También influye en la relación con familiares, que perciben a sus seres queridos más cuidados y con mejor aspecto, y con los profesionales del centro, ya que se genera un clima más positivo y colaborativo.
- En un contexto en el que se habla cada vez más de atención centrada en la persona, ¿qué papel crees que juegan servicios como el vuestro dentro del modelo de cuidados?
Servicios como Estilista a Domicilio® encajan plenamente en el modelo de atención centrada en la persona, porque respetan la individualidad y los deseos de cada usuario.
El cuidado no es solo cubrirz alimentación o higiene básica; también es identidad, autoestima y reconocimiento.
La peluquería, entendida desde esta perspectiva, es una herramienta de cuidado integral.
- Y, solo si lo consideras oportuno responder, ¿cómo se estructuran los precios de vuestros servicios y qué criterios seguís para que sean accesibles y sostenibles para residencias y usuarios?
Los precios se estructuran buscando un equilibrio entre accesibilidad y sostenibilidad. Son tarifas ajustadas, pensadas para que el servicio pueda mantenerse en el tiempo sin perder calidad ni dignidad profesional.
Se valora el contexto social, el volumen de personas atendidas y la continuidad del servicio, siempre con el objetivo de que nadie quede excluido y de que el trabajo profesional sea justamente valorado.