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Intervenciones sociales en la naturaleza, espacios exteriores bienestar de mayores frágiles y cuidadores

Por Ángel Yagüe Criado
miércoles 17 de junio de 2026, 14:00h
Actualizado el: 18/06/2026 01:10h
Ángel Yagüe Criado es miembro de la Comisión de Cuidados de la Plataforma de Mayores y Pensionistas de España (PMP)*. Responsable de proyectos en CEOMA. Miembro del Consejo AGE Europe y coordinador AGE España.
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Ángel Yagüe Criado es miembro de la Comisión de Cuidados de la Plataforma de Mayores y Pensionistas de España (PMP)*. Responsable de proyectos en CEOMA. Miembro del Consejo AGE Europe y coordinador AGE España. (Foto: Ángel Yagüe Criado)

Intervenciones sociales en la naturaleza, espacios exteriores bienestar de personas mayores frágiles y de las personas cuidadoras

Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que la relación con la naturaleza constituye un elemento clave para el bienestar emocional, psicológico y físico de las personas. Durante la pandemia de COVID-19, el contacto con el entorno natural se consolidó como uno de los factores más relevantes para afrontar el estrés, la incertidumbre y el aislamiento social. Actividades sencillas como caminar al aire libre, respirar aire fresco o contemplar el paisaje se convirtieron en herramientas esenciales de autocuidado. En este sentido, la evidencia confirma que el contacto con la naturaleza y, especialmente, la conexión consciente con ella actúa como factores protectores de la salud física y mental.

Este impacto resulta especialmente significativo en el caso de las personas mayores en situación de fragilidad. Para este grupo, el acceso a espacios exteriores seguros, accesibles y adaptados no solo favorece el mantenimiento de la movilidad, sino que también contribuye a reducir el aislamiento social, reforzar el sentimiento de pertenencia y mejorar el bienestar emocional.

En este contexto, cobran especial relevancia las intervenciones sociales en la naturaleza, entendidas como actividades estructuradas impulsadas por administraciones públicas, ONGs, organizaciones de mayores, centros residenciales y entidades comunitarias, que promueven la participación activa, la interacción social y el bienestar a través del entorno natural. Estas intervenciones incluyen, entre otras, la jardinería terapéutica, los paseos guiados, los programas intergeneracionales en espacios verdes, la prescripción social de actividades al aire libre o los talleres comunitarios vinculados a la naturaleza.

La evidencia demuestra que una interacción activa, significativa y adaptada con la naturaleza genera mayores beneficios que el contacto pasivo, contribuyendo a mejorar el estado de ánimo, fortalecer la autoestima, aumentar la sensación de propósito y favorecer la cohesión social. Asimismo, estas intervenciones permiten abordar de manera integrada desafíos como la soledad no deseada, el sedentarismo o la desconexión social, especialmente presentes en contextos de fragilidad.

Del mismo modo, los espacios naturales desempeñan un papel fundamental en el bienestar de las personas cuidadoras, quienes a menudo soportan una elevada carga física y emocional. La disponibilidad de entornos naturales cercanos facilita no solo un mejor acompañamiento, sino también la posibilidad de disponer de momentos de descanso, desconexión y recuperación, contribuyendo a prevenir el agotamiento y mejorar la calidad de los cuidados.

Este enfoque se encuentra plenamente alineado con el marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su iniciativa de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores[1], que identifica los espacios al aire libre y los entornos accesibles como uno de los pilares fundamentales para promover el envejecimiento activo, la participación social, la autonomía y la calidad de vida. En este marco, no solo se promueve la disponibilidad de espacios verdes, sino también su diseño inclusivo, seguro y estimulante, capaz de facilitar la interacción social y el bienestar integral.

El concepto de “conexión con la naturaleza” describe el vínculo emocional, que potencia significativamente sus efectos positivos cuando se promueve una interacción consciente, activa y significativa. Avanzar hacia ciudades más amigables implica diseñar mejores espacios junto con la acción comunitaria de impulsar intervenciones sociales que faciliten una relación más profunda, inclusiva y sostenible entre las personas y su entorno natural.

En este ámbito, quiero comentar que desde la Confederación Española de Organizaciones de Mayores impulsamos en 2026 el Proyecto GIRASOL, subvencionado por el IMSERSO. Esta iniciativa tiene como finalidad promover intervenciones accesibles, participativas y centradas en la persona, orientadas a facilitar el acceso a actividades en la naturaleza y a reforzar los entornos sociales, especialmente en personas mayores en situación de fragilidad y en quienes las cuidan.

A través de este proyecto, se busca mejorar el bienestar individual y colectivo, contribuyendo al desarrollo de entornos más inclusivos, saludables y sostenibles, y consolidando el papel de la naturaleza como un recurso clave para el cuidado, la participación social y la calidad de vida.

Ángel Yagüe Criado es miembro de la Comisión de Cuidados de la Plataforma de Mayores y Pensionistas de España (PMP)*. Responsable de proyectos en CEOMA. Miembro del Consejo AGE Europe y coordinador AGE España.

[1] IMSERSO - OMS: El Tercer Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores marcará el rumbo hacia un mundo conectado, equitativo y sostenible para todas las generaciones. Enlace

* También forman parte de la Comisión de Cuidados de la PMP: Sacramento Pinazo Hernandis; Pilar Serrano Garijo, Trinidad Suárez Rico, y Pilar Rodríguez Rodríguez (coordinadora).

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