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ALBERTO GIMÉNEZ, PRESIDENTE DEL GRUPO CASAVERDE

"Es necesario un gran acuerdo con gobierno y sindicatos que permita una mejora del precio de concertación y los sueldos"

Alberto Giménez, presidente del Grupo Casaverde.
Alberto Giménez, presidente del Grupo Casaverde. (Foto: Javier Cámara)
miércoles 25 de noviembre de 2020, 02:16h

Entrevista a: Alberto Giménez Artés, presidente del Grupo Casaverde

1.- ¿A qué hora suena su despertador?

A las 7h30m

2.- ¿Cuál es su principal objetivo como presidente del Grupo Casaverde?

Mi principal objetivo en estos momentos es contribuir, en la medida de mis posibilidades, a través de nuestras Fundación Casaverde y Fundación Economia y Salud, a intentar mejorar nuestro Sistema Nacional de Salud con medidas concretas que permitan optimizar los resultados en salud y la eficiencia del Sistema.

Trabajamos además en proyectos tecnológicos para mejorar los tratamientos en rehabilitación neurológica así como en proyectos de gestión que permitan objetivar los resultados en salud esperables. Al mismo tiempo, analizamos con la Dirección General nuevos proyectos y la marcha del Grupo.

3.- ¿Qué podría hacer que no consiguiera ese objetivo?

Conseguir los objetivos no solo depende del esfuerzo, dedicación y pasión que uno le ponga. Muchos de los objetivos dependen de terceras personas, de las administraciones sin cuyo interés y voluntad no se pueden alcanzar.

4.- ¿Qué le gustaría ser si no fuera presidente del Grupo Casaverde?

Me gusta lo que hago y en este momento no pienso en otra actividad.

5.- Ley de Dependencia, ¿cambiaría cosas o haría una nueva?

La Ley de la Dependencia exige dotarla presupuestariamente de forma adecuada, una revisión que permita agilizar trámites para las declaraciones de dependencia y grado y establecer una adecuada coordinación social y sanitaria, dejando claro que los servicios que puedan prestarse desde los centros sociales son meramente de cuidados y de apoyo al sector sanitario, quienes son los responsables de atender los problemas de salud de las personas en situación de dependencia vivan donde vivan.

Todo esto se puede hacer mediante reformas

6.- ¿Sigue España ofreciendo oportunidad de crecimiento empresarial en el sector geroasistencial?

Hoy en España existen 230.000 personas en lista de espera y 140.000 pendientes de resolución. Es necesario crear más camas para dar respuesta a esta situación.

7.- ¿Cómo ve hoy el sector residencial en España?

La pandemia Covid19 ha puesto en evidencia la falta de coordinación del sector residencial con los centros de salud y los hospitales, cuya competencia corresponde a Sanidad. En términos generales la calidad que se presta en los centros es alta a pesar de los precios bajos de concertación y los problemas importantes derivados de la escasez de personal titulado.

Se ha trabajado, por otra parte, en crear protocolos adecuados a situaciones excepcionales como las actuales. Necesitamos más camas en hospitales de media o larga estancia donde trasladar residentes que presenten infecciones graves u otros problemas de salud no agudos pero con necesidad de asistencia sanitaria durante 24 horas, así como problemas importantes de escasez de personal

El sector se ha podido desarrollar gracias a una colaboración público-privada que ha funcionado perfectamente y que ha permitido que hoy pueda atenderse a más de un millón de personas. Esperemos que esta colaboración no sea destruida o deteriorada por intereses y prejuicios ideológicos que en el fondo son ajenos a un pensamiento centrado en las personas, en nuestros residentes y en la calidad de su atención

8.- ¿Y cómo ve el sector residencial en España dentro de 10 años?

El sector tiene una oportunidad para crecer a lo largo de estos próximos años y de esta forma reducir la lista de espera. Por otro lado es necesario un gran acuerdo con los distintos gobiernos y sindicatos que permitan una mejora del precio de concertación y los sueldos del personal.

Por último es preciso una labor pedagógica que conduzca a conocer con rigor cuales son las obligaciones de un centro residencial como centro de servicios sociales y prolongación del domicilio del residente, diferenciándolas claramente de cuáles son las obligaciones del sector sanitario respecto a los residentes, estableciendo de forma fluida y adecuada mecanismos de coordinación con centros de salud, hospitales y U.H.D.

Para entonces tendremos muy claro que salud es calidad de vida y no sólo ausencia de enfermedad, lo que conducirá a un mayor prestigio de nuestro sector. Todo esto puede y debe estar consolidado en ese periodo de diez años

9.- Todo cambia, la población envejece... ¿Para qué debe el sector estar preparado?

En mi opinión, gracias a la tecnología podremos mantener a las personas mayores en situación de dependencia leve o moderada en sus domicilios potenciando los servicios de atención domiciliaria y reservando las residencias para dependencias graves o severas.

Al mismo tiempo, los centros residenciales deben articularse en unidades de convivencia que permitan mejorar la calidad y atención de las personas reunidas en función de su situación o patologías que presenten.

10.- Faltan profesionales, ¿cómo haría más atractivo el sector de la dependencia?

Indudablemente siempre que sea posible mejorando los sueldos. Sin olvidar, por ser de extraordinaria importancia, el componente afectivo. Los profesionales y empleados tienen que ser conscientes de que su trabajo es muy importante para la sociedad y para la salud y calidad de vida de las personas mayores y su familia.

Para ello es imprescindible que el empresario y su equipo logren un buen ambiente en la empresa que haga que las personas que trabajan en ella se sientan a gusto e identificados con el proyecto y sus fines

11.- ¿Falta dinero o imaginación?

Sin duda alguna, dinero.

12.- ¿Qué haría si fuera ministro/a de la Dependencia?

Impulsaríamos un acuerdo con las diferentes Comunidades Autónomas y la iniciativa privada que permitiera construir 80.000 camas para ser concertadas con ayudas de los fondos europeos.

De esta forma reduciríamos la lista de espera, crearíamos empleo intensivo, estimularíamos la economía con más de cuatro mil millones de euros de inversión privada y reduciríamos el déficit público.

13.- ¿Qué le da miedo del futuro?

El futuro no me da miedo. Depende de todos nosotros. Sin embargo, hay que estar atentos a posturas intolerantes y autoritarias que impiden el desarrollo económico y la prosperidad y una verdadera atención humana y de calidad a nuestros mayores.

14.- ¿Qué ha aprendido de esta pandemia del coronavirus?

En primer lugar, que la mayoría de las personas responden en situaciones límites con una entrega y generosidad digna de encomio. Que debemos ser más humildes y estar siempre razonablemente alerta, trabajando por mejorar nuestros servicios y nuestra respuesta a situaciones futuras. Hemos aprendido la verdadera necesidad de una auténtica coordinación de los servicios sanitarios y sociales, y de las distintas administraciones entre sí y con el Gobierno central

15.- Si inventara un robot... ¿qué haría este robot?

Se me ocurren varios tipos de robot, máxime cuando son tan necesarios para tratamientos en salud y en rehabilitación que eviten dependencias, pero por hablar en términos muy generales me conformaría con un robot que recordase y controlase con efectividad a las personas mayores que viven en sus domicilios para que tomasen la medicación diaria.

La falta de adherencia a los medicamentos nos ocasiona además de problemas serios de salud miles de millones de euros de gasto evitable.

16.- ¿Cómo se imagina usted y dónde a los 90 años?

Si vivo y mi estado de salud es bueno, trabajando y disfrutando de mi familia, mis amigos, mis libros y mis viajes.

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