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Kufungisisa y las abuelas del banco de la amistad

Kufungisisa y las abuelas del banco de la amistad

lunes 26 de febrero de 2018, 21:10h

A veces parece que sólo podemos aprender cosas de países que se nos antojan más avanzados que el nuestro, sin embargo, siendo el envejecimiento una realidad que se está extendiendo en todo el mundo y que dentro de unos años va a marcar de forma profunda al conjunto de la humanidad, vale la pena intentar compartir experiencias y aprender de todo aquél que haga algo original y positivo, venga donde venga.

Una de esas experiencias llega desde Zimbawe, en el extremo sur de África, un país de 15 millones de habitantes que cuenta únicamente con 13 psiquiatras en activo y donde los problemas de salud mental que afectan, como todo el mundo, a una parte de la población, tiene muy difícil respuesta.

Zimbawe arrastra lustros de gobiernos corruptos y disfuncionales que han empobrecido a un país antaño rico; la miseria, el VIH, que se ha convertido en una epidemia y la falta de expectativas ante el futuro han hecho huir hacia países vecinos a muchos jóvenes y ha hecho que muchos otros sufran lo que allí conocen como Kufungisisa, una enfermedad que nosotros llamaríamos depresión y que, si se traduce literalmene quiere decir “pensar demasiado”. La combinación de una alta prevalencia de depresión y una precaria atención médica ha dado como resultado que el suicidio se haya convertido en un problema serio. Actualmente es la principal causa de muerte entre jóvenes de entre 15 y 29 años.

Ante tan terrible situación, hace pocos años, Dixon Chibanda, uno de esos pocos psiquiatras de Zimbawe, pensó en un posible remedio: Empezó a formar a abuelas locales en terapias de conversación basada en evidencia científica, o sea, les dio una formación básica con simples técnicas de escucha activa, empatía y apoyo para que atendiesen, en los bancos de un parque de Harare situado cerca del hospital, a personas que sufrían Kufungisisa y que de otra forma hubiesen enviado a sus casas sin ningún tratamiento.

Lo que a un observador externo le parecería una conversación entre dos personas de diferente edad, se convirtió gracias a la idea y empuje del Dr. Chibanda en una verdadera experiencia de apoyo psicológico comunitario.

Pero, ¿puede una mujer mayor con una formación elemental convertirse en una especie de “psicólogo de ir por casa”?

La experiencia nos dice que sí: El proyecto “El banco de la amistad” o “Friendship Bench Programm” atiende anualmente a 30.000 personas en Zimbawe en 70 comunidades diferentes. La prestigiosa revista científica Journal of the American Medical Association lo ha reconocido en 2016 en un estudio que demuestra que, en un gran número, las personas atendidas por las abuelas, se mantenían sin síntomas de depresión seis meses después de empezar sus conversaciones, reduciéndose casi por completo el número de suicidios.

Ahora la experiencia se está extendiendo a otros países africanos.

En una sociedad que envejece de forma acelerada como la nuestra, encontrar ejemplos en los que las personas mayores representan un papel es algo necesariamente positivo, y lo será más dentro de unos años.

Si alguien quiere saber más o quiere emocionarse al escuchar como el psiquiatra Dixon Chibanda explica cómo puso en marcha el proyecto, recomiendo poner en Google la palabra Kufungisisa. No resultará difícil encontrar el vídeo. Lo recomiendo de verdad.
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