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¿Cuándo volveremos a ocupaciones normales?

Por Josep de Martí
lunes 15 de febrero de 2021, 19:45h
El director de Inforesidencias.com, Josep de Martí.
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El director de Inforesidencias.com, Josep de Martí. (Foto: Inforesidencias.com)

Ahora que, tras la vacunación casi total, de verdad, parece que empezamos a ver la luz al final del túnel en el sector de las residencias, la duda más aguda que se plantea a muchos directores, gerentes y propietarios es cuándo volveremos a tener una ocupación normal.

2020 ha sido un año terrible. No sólo desde el punto de vista humano, habiéndose producido el fallecimiento del 6% de los residentes por causas atribuibles a la Covid-19 y una carga de trabajo y emocional enorme en el personal de los centros residenciales; sino también desde el económico.

Mientras algunos políticos poco escrupulosos se lanzaron a atacar a las residencias, poniendo injustamente la diana en la espalda del sector privado, los empresarios han visto como en 2020 bajaban sus ingresos mientras se incrementaban espectacularmente los gastos produciendo unas elevadas pérdidas. La forma en la que han respondido casi todas las residencias ha sido aportando recursos o endeudándose. Es difícil hoy hablar con el propietario de una sola residencia que no haya pedido un crédito ICO o de otro tipo.

Una parte importante de las pérdidas generadas han venido ocasionadas por la declaración de las residencias como servicios esenciales al principio de la pandemia, que obligó a todas a seguir funcionando, y a la necesidad de adaptarse a las cambiantes instrucciones que han ido recibiendo los gestores por parte de las administraciones.

Aunque no hubiese habido esa declaración, la inmensa mayoría de centros habría continuado en servicio y también casi todas habrían asumido los gastos adicionales que suponía la pandemia. Y si, al hacerlo, hubiesen tenido el apoyo de las administraciones y los medios, lo más seguro es que ahora los niveles de ocupación se estarían recuperando mucho más rápido.

El problema es que, desde que la infame ministra de defensa dio a entender que en algunas residencias había “cadáveres conviviendo con los ancianos” y que lo verdaderamente necesario era que interviniese la Fiscalía, se generó en la sociedad una injusta desconfianza hacia las residencias que todavía hoy estamos pagando.

Si durante toda la pandemia las residencias se hubiesen mostrado como lo que han sido, o sea, lugares pensados para ser sustitutos del hogar que se estaban esforzando al máximo para convertirse en centros casi-sanitarios; lugares que estaban siendo azotados por la enfermedad de forma especialmente perversa, que tenían que trabajar con menos personal porque mucho estaba de baja y eran difícil de sustituir de un día para otro; y que estaban viviendo, como en todos los países de nuestro entorno, una concentración de fallecimientos de personas frágiles y muy mayores; si hubiese sido así, la sociedad habría recibido una imagen mucho más realista de lo que ha sucedido.

Hoy, con los residentes y empleados doblemente vacunados, resulta evidente que el lugar más seguro en el que vivir, si te preocupa la covid-19, es una residencia. Y aún así, muchas personas mayores y sus familiares muestran reservas.

La realidad es que, sin pandemia, lo normal es que en una residencia se produzca una rotación del 20% de plazas cada año. Dicho así queda muy frío. Me refiero a que, tratándose de lugares donde se atiende a grandes dependientes que normalmente tienen más de 85 años, uno de cada cinco fallece cada año. Este año la situación ha empeorado por la muerte de muchos residentes que deberían seguir entre nosotros si no hubiese sido por el coronavirus; por los meses que pasaron las residencias sin realizar nuevos ingresos, principalmente entre marzo y junio; por el parón en la tramitación de ingresos públicos en algunas comunidades y por la crisis económica generada por la pandemia, que ha hecho que muchas familias con un mayor que necesitaría una residencia y en las que alguien está en el paro o en ERTE hayan decidido retrasar el ingreso.

Dicho todo esto, vuelvo a la pregunta que da título a esta tribuna.

¿Cuándo volveremos a ocupaciones normales? Yo creo que el cambio de tendencia se notará de forma importante a partir de mayo y se consolidará después del verano.

Sé que es tarde y que algunas residencias lo están pasando muy mal. Ojalá fuese a ser algo más rápido, pero creo que no. El motivo es que, con el daño ocasionado en la reputación del sector, necesitamos un empujón de optimismo considerable para revertir los efectos de estos meses de basura mediática. Creo que la extensión de la vacunación que va a tener lugar a partir de marzo y la posible recuperación del turismo pueden ser factores relevantes.

Tenemos lo más importante y es un sector de calidad preparado y una tendencia demográfica indiscutible que hace que la demanda exista, aunque ahora tapada bajo una manta de incertidumbre.

Hay que esperar unos meses más, pero pronto el sector volverá a hacer aquello que lleva haciendo años, ofrecer calidad de vida a personas dependientes en un entorno residencial sustitutivo del hogar.

A ver si no me equivoco.
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