La valoración de la biografía, los gustos, las capacidades y las necesidades de cada persona permite adaptar intervenciones como la musicoterapia, la reminiscencia, la estimulación multisensorial, la terapia asistida con animales o el uso de muñecas Reborn.
Una canción, un aroma, una fotografía o un objeto cotidiano pueden despertar experiencias y recuerdos diferentes en cada persona. Esta relación con la historia de vida constituye uno de los elementos que Grupo Villamor tiene en cuenta para seleccionar y adaptar las terapias no farmacológicas dirigidas a personas con alzhéimer y otras demencias.
Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora el 21 de septiembre, Grupo Villamor pone el foco en la personalización de estas intervenciones. Sus centros utilizan recursos como las salas de estimulación multisensorial Snoezelen, la reminiscencia, la estimulación cognitiva y sensorial, la música, la aromaterapia, la terapia asistida con animales y las muñecas Reborn.
La elección de cada recurso parte de una valoración individual que contempla las capacidades y necesidades de la persona, además de sus preferencias y trayectoria vital. Las familias también pueden aportar información sobre gustos, rutinas y experiencias que ayude a orientar las intervenciones.
Según Grupo Villamor, estas terapias no farmacológicas pueden contribuir a mantener la autonomía y la participación, favorecer la socialización y mitigar síntomas conductuales y cognitivos de las personas con demencia. Para la compañía, su eficacia depende de la personalización y del criterio de un equipo multidisciplinar capacitado.
"El mercado ofrece hoy un amplio abanico de recursos técnicos, pero la herramienta no hace el trabajo por sí sola", explica la directora de Operaciones de Grupo Villamor, María Ramos. "Lo determinante es saber qué terapia utilizar, cuándo aplicarla y con qué intensidad según la historia de vida y la fase de la enfermedad de la persona. No se trata de aplicar actividades por catálogo, sino de prescribir intervenciones con rigor".
Los centros de Grupo Villamor incorporan diferentes terapias alternativas y no farmacológicas en función de los distintos estadios del alzhéimer.
Salas multisensoriales y entornos Snoezelen. Estos espacios cuentan con iluminación de fibra óptica, aromaterapia, sonidos relajantes y superficies táctiles. Su diseño permite estimular los sentidos de forma controlada y, según Grupo Villamor, reducir los estados de agitación, la ansiedad y la apatía en fases moderadas y avanzadas de la enfermedad.
Roboterapia y terapia de validación con muñecas. El empleo de muñecas de hiperrealismo (reborns) o de elementos robóticos afectivos permite trabajar el apego y el sentido de cuidado, además de abordar el aislamiento social. Estos recursos facilitan la canalización del afecto y pueden contribuir a mitigar conductas disruptivas y a reconectar a la persona con emociones positivas.
Musicoterapia. El programa utiliza listas de reproducción personalizadas con canciones vinculadas a la juventud de cada persona, así como dinámicas rítmicas guiadas. Según el texto, la memoria musical es una de las últimas estructuras cognitivas que se deterioran. Estas intervenciones buscan favorecer la evocación de recuerdos, reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.
Sesiones de reminiscencia. Las fotografías familiares, los objetos antiguos, los olores y los vídeos de época sirven como apoyo para estas dinámicas, cuyo objetivo es reforzar la identidad personal y la autoestima, además de estimular el lenguaje y la cohesión dentro de los grupos de convivencia.
Terapia asistida con animales (TAA). La interacción con perros adiestrados permite trabajar habilidades motoras mediante actividades como las caricias o los paseos. También favorece el contacto social y, según Grupo Villamor, disminuye la presión arterial y ayuda a superar la apatía mediante el vínculo afectivo generado con el animal.
Grupo Villamor señala que cada persona con alzhéimer presenta capacidades, necesidades, intereses y experiencias propias, lo que hace necesario disponer de diferentes recursos e intervenciones.
La valoración inicial, por tanto, no se limita a establecer el grado de deterioro cognitivo o las necesidades asistenciales. También permite conocer aspectos de la trayectoria personal que pueden resultar determinantes para plantear las actividades.
“Conocer la biografía permite incorporar información sobre la profesión que ejerció la persona, sus aficiones, las relaciones que han sido importantes a lo largo de su vida, sus rutinas, aquello que le gusta o le disgusta y los elementos con los que mantiene una vinculación especial”, indica María Ramos.
Esta información sirve a los profesionales para decidir tanto qué recursos emplear como la forma de plantearlos. Una determinada música puede estar relacionada con una etapa concreta de la vida; un objeto puede guardar relación con una profesión ejercida durante décadas; y una muñeca puede adquirir un significado específico para una persona cuya trayectoria haya estado estrechamente vinculada al cuidado de otras personas.
“todo este planteamiento se integra en el modelo de Atención Centrada en la Persona que desarrollamos en Grupo Villamor”, concreta la directora de Operaciones de Villamor.
Grupo Villamor estructura la intervención en tres fases para determinar la utilización de las distintas terapias y realizar un seguimiento de su aplicación.
Valoración Integral Inicial. Tras el ingreso, el equipo multidisciplinar analiza el estado cognitivo, funcional y emocional de la persona, además de su perfil de historia de vida.
Planificación de Objetivos Individualizados. A partir de esa valoración se establecen metas realistas destinadas a mantener la autonomía, preservar las capacidades residuales o mitigar determinados síntomas conductuales.
Evaluación y Adaptación Continua. La intervención se revisa y modifica de forma continuada teniendo en cuenta el carácter neurodegenerativo y dinámico del alzhéimer y el estadio en el que se encuentra la persona. Así, una actividad que en una fase leve puede plantearse como un taller de reminiscencia verbal puede transformarse, en una etapa avanzada, en estimulación multisensorial o en contacto sonoro y táctil.
Grupo Villamor sostiene que este enfoque técnico y personalizado, desarrollado por profesionales cualificados, repercute directamente en el bienestar y la dignidad de las personas con alzhéimer.