El I Encuentro Iberoamericano sobre la Convención Internacional para los Derechos de las Personas Mayores ha emitido una declaración que expresa solidaridad con el pueblo venezolano ante la crisis humanitaria provocada por terremotos. La declaración resalta la importancia de escuchar y considerar las necesidades y capacidades de las personas mayores en todas las fases de acción humanitaria.
En el marco del I Encuentro Iberoamericano sobre la Convención Internacional para los Derechos de las Personas Mayores de Naciones Unidas, celebrado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, un grupo diverso de participantes ha expresado su solidaridad con el pueblo venezolano. Este encuentro reunió a representantes de instituciones públicas, organismos internacionales, académicos, miembros de la sociedad civil y organizaciones dedicadas a los derechos de las personas mayores.
Los asistentes manifestaron su preocupación por la grave emergencia humanitaria que afecta a Venezuela tras los devastadores terremotos ocurridos el 24 de junio de 2026. Estos desastres han resultado en pérdidas humanas significativas y daños materiales extensos, impactando profundamente la vida de miles de personas y comunidades.
Particularmente alarmante es la situación que enfrentan las personas mayores, quienes suelen ser más vulnerables en contextos de crisis humanitarias y desastres naturales. La pérdida de vivienda, la interrupción en el acceso a servicios de salud y cuidados, así como el aislamiento social son solo algunas de las dificultades que pueden intensificarse para este grupo poblacional. Aquellos que se encuentran en situaciones de dependencia o discapacidad son especialmente susceptibles a estos riesgos.
El artículo 29 de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores establece claramente la necesidad de adoptar medidas específicas para proteger a este sector durante emergencias. Esto incluye garantizar su participación activa en los protocolos de protección civil ante desastres naturales.
Ante esta realidad, se hace un llamado urgente a las autoridades competentes y organismos internacionales para que integren un enfoque centrado en la edad, género y derechos humanos en todas las respuestas humanitarias. Las personas mayores no deben ser vistas como meras receptoras pasivas; deben ser reconocidas como titulares activos de derechos y agentes clave en la gestión y recuperación ante crisis.
Sus conocimientos locales y redes comunitarias son vitales para fortalecer las respuestas ante situaciones adversas. Por ello, es esencial que sus voces sean escuchadas e incluidas en cada fase del proceso humanitario.
Los participantes también reafirmaron la importancia de que una futura Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas Mayores incluya explícitamente su protección durante emergencias y crisis. Sin mecanismos claros que garanticen su inclusión, este grupo vulnerable tiende a quedar invisibilizado en procesos cruciales como planificación y toma de decisiones.
A partir del encuentro en Santa Cruz, se reiteró el compromiso con una respuesta humanitaria que sea inclusiva, digna y basada en derechos. La solidaridad con las personas mayores afectadas en Venezuela fue un tema central entre los asistentes, quienes abogan por una acción efectiva que contemple sus necesidades específicas.