Los centros geroasistenciales publican casi 29 ofertas de empleo al día y no encuentran candidatos suficientes para los puestos de mayor cualificación sanitaria. El informe de la Bolsa de Trabajo de Inforesidencias correspondiente a 2025 lo certifica con datos: el desequilibrio entre oferta y demanda en perfiles titulados no solo persiste sino que "lejos de estabilizarse, se está acentuando progresivamente".
La Bolsa de Trabajo de Inforesidencias presenta un alto nivel de dinamismo, pero enfermería, fisioterapia y terapia ocupacional siguen siendo los perfiles que los centros geroasistenciales no logran cubrir. Durante el periodo analizado, que va de octubre de 2025 a enero de 2026, se registraron aproximadamente 39 candidaturas nuevas al día, incluidos fines de semana, mientras los centros publicaron una media anual cercana a 17 ofertas diarias, cifra que en el periodo más reciente de 45 días se elevó hasta las 29 ofertas por día.
Estos números hablan de un mercado en movimiento continuo, donde la rotación y la necesidad de cobertura de puestos son constantes. Pero la actividad de la bolsa no debe confundirse con equilibrio: detrás del volumen de candidaturas se esconde un desajuste profundo que los datos desgranan con precisión.
En el sector de la atención a la dependencia se ha instalado una frase que se repite casi como un mantra: "faltan profesionales". En el artículo 'No faltan profesionales, faltan perfiles: el verdadero cuello de botella del sector geroasistencial' de Anna Cebrián, directora de Inforesidencias, matizaba con precisión ese diagnóstico: "No estamos ante una falta general de personas, sino ante un desajuste profundo entre los perfiles que se necesitan y los que el sistema es capaz de generar, atraer y homologar".
Los datos de la bolsa respaldan esa lectura. En perfiles de atención directa —gerocultores, auxiliares, personal de servicios generales— el sistema sigue generando candidatos de forma constante. El problema en estas categorías no es la inexistencia de personas, sino la alta rotación y una creciente dificultad para garantizar la estabilidad de las plantillas.
El cruce entre el peso de las ofertas y el peso de los candidatos disponibles revela un desequilibrio especialmente pronunciado en los perfiles sanitarios titulados. Enfermería es el caso más significativo: la proporción de ofertas publicadas supera con claridad la de candidatos registrados. El patrón se repite en fisioterapia y en terapia ocupacional.
El informe es rotundo: "Se trata de un déficit estructural del mercado, no de un problema específico de la bolsa". La bolsa refleja esa escasez, pero no puede compensarla por sí sola. Y Cebrián va más allá: el debate, sostiene, "no debería centrarse únicamente en 'faltan profesionales', sino en por qué faltan determinados perfiles, qué barreras impiden que otros se incorporen y cómo está evolucionando la organización del trabajo dentro de los centros".
La dificultad para cubrir estos perfiles no es nueva. El sector geroasistencial lleva años señalándola, pero los datos de 2025 indican que la presión no remite. El aumento de la demanda de profesionales por parte de los centros, unido a la limitada disponibilidad de titulados y a la competencia con otros ámbitos asistenciales —la sanidad pública, principalmente— está "ampliando el desequilibrio año tras año".
A esta escasez se suma un problema menos visible pero decisivo, que la directora de Inforesidencias señala en su análisis: la lentitud en los procesos de homologación de títulos extranjeros.
En España, estos procedimientos pueden prolongarse entre un año y medio y tres años, lo que supone mantener fuera del sistema durante largos periodos a profesionales ya formados y dispuestos a trabajar. En otros países europeos, los plazos de reconocimiento profesional se resuelven habitualmente en cuestión de meses cuando la documentación está completa y la formación es comparable.
La bolsa muestra un equilibrio notable entre oferta y demanda en perfiles como gerocultores y personal de limpieza o lavandería, lo que confirma su utilidad como mecanismo de ajuste en un mercado marcado por la alta rotación y, cada vez más, por un mayor nivel de absentismo. Gerocultores, TCAE y personal de servicios generales representan una parte muy significativa del total de candidaturas, lo que confirma que la bolsa está "especializada en el ámbito geroasistencial y no es generalista".
La categoría TCAE fue incorporada a la bolsa en septiembre de 2025. El análisis del periodo más reciente la sitúa en torno al 6% de las ofertas frente a un 14% de candidatos, lo que descarta por ahora una escasez estructural. Parte de esa diferencia se explica por la reclasificación de candidatos que anteriormente se registraban en otras categorías auxiliares, principalmente gerocultores.
Pero el TCAE tiene, según Anna Cebrián, un recorrido estratégico más amplio. Ante la dificultad creciente para cubrir puestos de enfermería, el sector está evolucionando hacia modelos con mayor presencia de perfiles intermedios. Estos profesionales podrían asumir de forma estructurada más funciones dentro de los equipos de atención, descargando a enfermería de tareas que no requieren necesariamente su nivel de cualificación.
Sin embargo, en España esta evolución está limitada por un marco competencial que no ha avanzado al mismo ritmo que las necesidades organizativas reales de los centros. En otros países europeos, los perfiles intermedios ya tienen un papel más amplio y regulado dentro de los equipos, como respuesta pragmática a la realidad demográfica y laboral.
La conclusión del informe apunta directamente al núcleo del problema: "El reto principal del sector no es la falta global de personas, sino la dificultad para atraer y retener profesionales con mayor cualificación sanitaria, especialmente en un contexto de competencia con otros ámbitos asistenciales".
Cebrián comparte ese diagnóstico y lo amplía: "Más que un problema de volumen, estamos ante un problema de estructura del sistema de cuidados". La experta señala además que la respuesta administrativa y normativa en España no está avanzando al mismo ritmo que la evolución del sector. Mientras los centros afrontan una realidad de escasez de determinados perfiles y un aumento de la complejidad asistencial —con personas usuarias que acceden a los recursos en peores condiciones de salud y con mayor presencia de pluripatologías—, los mecanismos para facilitar la incorporación de profesionales, adaptar los marcos competenciales o agilizar los procedimientos siguen siendo lentos.
"Reconocer el problema no es suficiente si no se traduce en cambios efectivos en homologaciones, planificación de profesionales y modelos organizativos", concluye la directora de Inforesidencias. Mientras tanto, el sector sigue adaptándose sobre el terreno, a un ritmo que la regulación y la administración no siempre acompañan.