España afronta uno de los mayores desafíos demográficos de su historia y ya está empezando a prepararse para ello. El último informe de Alimarket identifica 528 proyectos de nuevas residencias y viviendas con servicios para personas mayores que, una vez finalizados, supondrán la incorporación de más de 46.500 nuevas plazas en todo el país.
La respuesta al envejecimiento se construye en todo el país
Lejos de concentrarse en unos pocos territorios, este crecimiento se extiende prácticamente por toda España. Andalucía lidera el número de proyectos previstos, seguida de Cataluña y la Comunidad de Madrid. También destacan Galicia, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Castilla y León, mientras que comunidades como Baleares, Asturias, Extremadura o Cantabria mantienen igualmente una intensa actividad promotora.
Este reparto demuestra que la necesidad de ampliar la oferta de recursos para personas mayores ya no es exclusiva de las grandes ciudades. Cada vez son más los municipios medianos y pequeños que impulsan nuevas residencias para evitar que sus vecinos deban trasladarse lejos de su entorno cuando aparece una situación de dependencia.
El estudio también pone de manifiesto que esta expansión responde a un esfuerzo compartido. Junto a los grandes operadores privados, continúan ganando protagonismo ayuntamientos, diputaciones, fundaciones, cooperativas y entidades del tercer sector, que promueven proyectos estrechamente vinculados a las necesidades de sus territorios.
Las administraciones autonómicas también están reforzando la red asistencial mediante nuevas construcciones, ampliaciones de centros ya existentes y distintas fórmulas de colaboración con entidades especializadas. Todo ello refleja que el envejecimiento de la población ha dejado de ser una previsión de futuro para convertirse en una prioridad dentro de la planificación pública.
Al mismo tiempo, los principales grupos privados mantienen sus planes de crecimiento y nuevos inversores siguen apostando por el sector. Esta combinación de iniciativa pública y privada transmite un mensaje claro: existe confianza en que la demanda de recursos para personas mayores continuará aumentando durante las próximas décadas.

No basta con construir más residencias
El volumen de proyectos previstos es importante, pero quizá aún lo sea más la evolución del propio modelo residencial. Las nuevas promociones ya no se limitan a aumentar el número de plazas, sino que incorporan conceptos pensados para ofrecer una atención más personalizada y favorecer la calidad de vida de las personas mayores. Entre las tendencias más frecuentes destacan las unidades de convivencia de menor tamaño, las habitaciones individuales, los jardines terapéuticos, los espacios abiertos al barrio y la incorporación de tecnología para fomentar la autonomía.
Junto a las residencias tradicionales también ganan peso otras alternativas como las viviendas con servicios, el senior living, los apartamentos adaptados o los complejos intergeneracionales.
Esta diversificación permitirá ofrecer respuestas mucho más ajustadas a las necesidades de cada persona. No todas requieren el mismo nivel de apoyo ni desean vivir en el mismo tipo de recurso, por lo que disponer de diferentes opciones favorecerá una atención más flexible y centrada en cada proyecto de vida.
Sin embargo, levantar nuevos edificios solo resolverá una parte del desafío. La puesta en marcha de estos proyectos exigirá incorporar miles de gerocultores, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y otros profesionales especializados, en un contexto en el que muchas organizaciones ya tienen dificultades para cubrir determinadas vacantes.
A ello se suman (y sumarán) otros retos igualmente relevantes, como mejorar la financiación pública, revisar el precio de las plazas concertadas y seguir avanzando hacia modelos organizativos que permitan ofrecer unos cuidados cada vez más individualizados.
Carles Reixach es director de Cuentas y Contenidos en Inforesidencias.
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