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24 de septiembre de 2020, 4:29:18
El rincón del director

EL RINCÓN DEL DIRECTOR


¿Un monstruo se come la ropa de los residentes?



Lo que en principio parecía una broma entre auxiliares lo ha dejado de ser cuando varios familiares te han venido a ver para quejarse de la pérdida de piezas de ropa en la residencia las Marismas, de la que, por cierto, eres director.

Casi siempre pasaba con ropa interior y calcetines que desaparecían misteriosamente. “Se los ha comido la lavadora” o “el monstruo de lavandería que se alimenta de ropa”. Nadie daba mucha importancia, ahora sí.

Desde hace unos cuantos años, cuando alguien ingresa en la residencia le pedimos que traiga toda la ropa marcada con una cinta cosida por dos puntos donde aparezca impreso el nombre de la persona. Cuando alguien no lo hace le ofrecemos hacerlo nosotros cobrando un tanto por ropa.

Como de la inercia nace la desidia, ha pasado más de una vez que los residentes traen toda la ropa de temporada marcada pero cuando cambia la ropa, la nueva ya no la traen tan bien preparada. A veces han planchado unas etiquetas adhesivas, otras han escrito el nombre con un rotulador indeleble. Con el tiempo unas caen y otros se borran. Encima, tenemos algunos usuarios que tras fallecer no recogen su ropa y la dan al centro. Como también hemos tenido usuarios que no tienen recursos y vienen casi sin ropa, la de unos se aprovecha para otros.

El personal de la residencia es excepcional, tanto desde la perspectiva de la memoria como de la dedicación. Eso hace que en la lavandería clasifican muy bien la ropa recordando en muchas ocasiones de quien es cada pieza sin necesidad de marca; además, las auxiliares de planta actúan como control de calidad y reconocen también la ropa llevando cada pieza al armario correspondiente.

Sí, se produce algún error y a veces hemos oído eso de “¿por qué esa señora lleva la rebeca de mi madre?”, pero normalmente las cosas se arreglan en cada planta y no trascienden.

Ahora han pasado un cúmulo de cosas: se jubiló una empleada de la lavandería, han ingresado varios residentes sin casi ropa y, por un error en la selección de temperatura, una colada quedó teñida de un color indescriptible causando el enfado en varios residentes y familiares. Encima de todo eso, parece que el monstruo está especialmente hambriento y el número de calcetines huérfanos y ropa interior perdida ha aumentado.

Ya hemos hecho una batida por los armarios buscando ropa mal colocada; hemos re-marcado mucha ropa y hemos hablado con familiares pidiendo disculpas, aún así nos hemos quedado con la sensación de que podríamos hacer algo más. Pero, ¿qué exactamente?

Después de pensarlo y hablar con gente se nos presentan varias posibilidades:

  • Externalizar el lavado de ropa en una empresa externa que la recoja y la entregue periódicamente.
  • Adquirir un sistema de termo-marcaje profesional de forma que nosotros seamos quienes marquemos la ropa.
  • Adquirir un sistema de marcaje por radiofrecuencia.
  • Seguir como estamos y esperar que con las medidas que hemos tomado la cosa mejore por sí misma.

¿Qué harías tú?

Autor del caso: Josep de Martí Vallés, jurista y gerontólogo

Director de Inforesidencias.com y Dependencia.info

Profesor del Máster de Gerontología Social y del Postgrado en dirección de centros de la UB, la UAB y del centro de Humanización de la Salud.

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Respuesta del director de Residencial Palau, José Luis Montserrat

Antes de empezar analizar las posibles soluciones planteadas habría que tener algunos putos más en cuenta:

Una de ellas sería recordar que en una casa con una unidad familiar normal se pierden piezas de ropa. En mi casa también existe un “monstruo dentro de la lavadora” que se come los calcetines. A veces he esperado a varias lavados y cambios de varias temporadas para encontrar la pareja del calcetín y no ha sido posible. Si entendemos que una residencia es un domicilio, lo normal es que sucedan hechos similares a los de cualquiera de nosotros.

También hay que recordar que en las residencias viven personas con patologías y que toman medicaciones que hacen tener secreciones “más fuertes”. Esto hace que el lavado de la ropa no pueda hacerse en frío y con los productos normales domésticos. Por ello se usan productos algo más fuertes y con temperaturas más elevadas que un domicilio normal, que producen un desgaste superior y por tanto se reponer con más frecuencia la ropa. Este hecho se ha de dejar muy claro a las familias y residentes para que entiendan por ejemplo que la ropa interior no va a durar trienios.

Y que algunas de las patologías más frecuentes en las residencias son los deterioros cognitivos que en ocasiones pueden abrir armarios, incluso que no sea el suyo, y pueden tirar o cambiar de lugar las piezas de ropa, y que luego hace muy difícil su localización.

Otro hecho a tener en cuenta es que las soluciones planteadas no arreglaran algunos de los problemas descritos como es el hecho que con el cambio de temporada traen ropa mal marcada o errores humanos en el tintado de algunas piezas de ropa.

Para no alargar mucho la descripción de las posibilidades se podría resumir en este cuadro:

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