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20 de junio de 2019, 10:29:54
Visto en la Red


'Bienvenido a tu geriátrico', un libro para quitarle la mala fama a las residencias

Por Javier Cámara


“Como en nuestra casa no se está en ningún sitio, pero a veces la vida nos toca vivirla rodeados de personas”. Con esta frase anuncian José Osuna y de Rafael Fernández ‘Bienvenido a tu geriátrico’, un libro que publica la editorial Círculo Rojo con el que quieren mostrar a través de su experiencia como es la vida en una residencia.

Rafael Fernández ha atendido a Dependencia.info:

¿Por qué Bienvenido a tu geriátrico’, cuál es el objetivo que se marca el libro?

En principio lo habíamos enfocado hacia el personal sanitario relacionado con el sector geriátrico, pero luego nos dimos cuenta de que podría leerlo todo el público porque no utilizamos un lenguaje complicado. Queremos mostrar, a través de nuestra experiencia, cómo es la vida en un geriátrico o cómo una persona ajena a este mundo puede imaginárselo o hacerle ver como será el centro al que posiblemente pueda ir en un futuro.

Todo desde el sentido del humor, de la alegría. Nosotros somos así y vamos al trabajo sonrientes y cantando. El día que no es así, algo nos ha pasado. Hemos querido plasmar nuestra forma de ser en nuestra vida y en el trabajo. Nos gusta tener esa cercanía y ese trato con los usuarios.

Esto no quiere decir que todo va a ser risa. En el libro hay capítulos en los que la gente se va a reís porque verá que eso le ha pasado. Pero también hay capítulos que te hacen pensar y que te pueden emocionar. Un ejemplo es cómo vive la muerte el personal sanitario, no solo cuando fallece un usuario, también cuando se le muere un familiar. Es curioso ver cómo cambia la historia.

He de decir que este capítulo lo modificamos a raíz de la muerte de mi abuela, que nos pilló en plena escritura. Contamos cómo ese escudo que te creas con el paso del tiempo se rompe cuando realmente te toca a ti.

¿Tan mala fama tienen las residencias?

Eso es lo que se ve. Por desgracia, casi todo lo que sale es malo. Todo lo malo vende más. Pensamos que si saliera lo bueno, que lo hay, en la misma cantidad que sale lo malo, estaría todo mucho más equilibrado y no tendrían tan mala fama.

Y ese es precisamente también uno de nuestros objetivos, quitarle la mala fama y quitarle hierro a que esté mal visto que lleves a tu padre a un centro geriátrico y ver las residencias como un recurso social que está ahí. Que no sea una carga en tu conciencia, que la gente no lo critique y lo respete.

Ahora, que hay que mejorar, también. Que hay sitios que no deberían estar abierto, por supuesto. Que hay personal (aquí hacemos autocrítica) que no tiene vocación, por supuesto. Todo esto lo contemplamos en el libro y le damos el ‘palito’, el repaso a cada uno. Contamos como sería la residencia ideal para nosotros o el trabajador casi perfecto.

¿Cuál es la figura que más destacas en el día a día de una residencia?

Como enfermero, te diría que el trabajo del auxiliar de enfermería es encomiable. Es una figura muy importante en la residencia. Lo destaco al cien por cien, aun siendo enfermero. Lo digo porque el trabajo sanitario en una residencia o en general en España es muy clasista. Cada uno tiene sus funciones, creemos que trabajamos como un equipo pero muchas veces no se trabaja como un equipo realmente.

En otros países, el enfermero y el auxiliar tienen cada uno sus obligaciones, pero se trabaja más en equipo. Aunque también es verdad que muchas veces no se puede trabajar en equipo porque el material o la falta de personal no te da para ello. Si tu como enfermero eres responsable de 100 usuarios, como me he visto en muchos casos, no puedes decir a tu compañero que le vas a echar una mano para el aseo de esa persona.

También destaco la figura del fisioterapeuta. Odio cuando en una residencia me dicen este profesional va tres veces por semana. No me vale. Es primordial que las personas mayores tengan ese movimiento, esos ejercicios diarios. La terapia es vital para mucho de ellos para mantener la autonomía. Si no se les anima se quedarían quietos y sin moverse.

Desde dentro, ¿cómo veis el sector? ¿Cuál es el principal problema, qué hace falta?

Nosotros creemos que hay que hacer un cambio en todos los estamentos, desde las administraciones hasta los trabajadores pasando por el gerente o el inversor.

Yo entiendo que el que pone el dinero quiere tener beneficios, pero que no sea a costa de recortar personal o bajar la calidad del servicio o no tener una dignidad en los cuidados. Si es así, entiendo que es un beneficio tóxico. Pero también el cambio está en las administraciones, en pagar mejor las plazas y a los propios trabajadores.

En este sentido, debería haber una igualdad. No es lógico que un enfermero gane 3.000 euros en una residencia de la Diputación de Sevilla y yo, como enfermero también, por convenio estatal gane 1.300. Igualmente, entiendo que no es lógico que yo gane estos 1.300 euros y que otro enfermero en Barcelona gane lo mismo tratándose de una ciudad con un nivel de vida más caro.

Todo esto va en detrimento de la plantilla. Luego se quejan de que los enfermeros se van a trabajar a lo público. Si hubiera un equilibrio en los sueldos, en general, de toda la plantilla con respecto a la pública habría plantillas mucho más estables y el trabajo sería mucho más eficaz.

¿Cuál ha sido para ti la anécdota más graciosa o emotiva, la que destacarías?

Me hace gracia porque nos decían que no era recomendable hablar de esto, pero hay un capítulo en el que se habla con humor sobre el estreñimiento en una persona mayor. Hay un diálogo entre el enfermero y el usuario que viene con la cara desencajada porque no puede ‘hacer de cuerpo’ con el que se van a sentir identificados muchos trabajadores.

También hablamos del amor. Cuántos usuarios entran viudos o solteros, en sillas de ruedas y a los dos meses resulta que se han enamorado de otra persona y de ir en silla pasan a ir en andador y de no hablarte nunca a saludarte y de no participar en fisioterapia a hacerlo y sin tomar prácticamente ninguna pastilla.

21 capítulos de llanto, de emoción, de risa... Estamos contentos con el resultado.

En el vídeo, los autores se meten en la piel de dos personas mayores para transmitir un mensaje claro a su público y anunciar la fecha de presentación de su libro.

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