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23 de abril de 2019, 1:01:08
Salud


Nueve de cada diez adultos que lleva implantes asegura que ha mejorado su calidad de vida



Los implantes dentales aumentan la satisfacción y la comodidad a la hora de masticar y mejoran la vida diaria en general de quienes los llevan. Se utilizan para retener prótesis –lo que se conoce como soluciones removibles- o soportar prótesis -soluciones fijas-. Se trata de elementos metálicos o dispositivos médicos de titanio, material biocompatible con el cuerpo humano, cuya forma se asemeja a la raíz de un diente.

Además, son aptos para las personas que han perdido todos sus dientes y, bien por limitaciones económicas, médicas o de falta de soporte óseo, solo pueden optar por soluciones con un número limitado de implantes. “Con cuatro implantes podemos retener una prótesis que el paciente retira para poder higienizar la boca”, explica Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.

En los últimos años, la implantología dental ha vivido una auténtica eclosión en nuestro país. Así, según el Estudio de Salud Bucodental de Sanitas de 2019, en el último año, dos de cada diez adultos ha hecho uso este tratamiento, lo que supone un aumento de 1,2 puntos porcentuales respecto a 2017. De hecho, también ha aumentado el número de personas adultas que afirma que el motivo de visita al dentista es este: un 6% respecto al 5,2% de 2017.

La odontóloga de Sanitas Dental asegura que el aumento de la esperanza de vida está directamente relacionado con este dato. La población adulta, si puede, ya no se resigna a llevar las antiguas dentaduras postizas. Además, “los implantes dentales son una opción de tratamiento que permite devolver la función y la estética perdida de forma eficaz. No es necesario alterar dientes sanos y la falta de movilidad proporciona un confort adecuado a la hora de la masticación, la fonación y el resto de funciones propias de la boca”, añade Manuela Escorial.

Por perfil poblacional, los mayores de 60 años son los que más usan este tratamiento; un 40% se ha colocado implantes en el último año, algo superior a los datos de 2017 (37,3%). Además, en este segmento de población, este es uno de los principales motivos por los que acuden al dentista, un 17,7%, por detrás de limpieza dental (51,8%) y revisiones rutinarias (29,7%).

Los resultados de este tratamiento son satisfactorios. Nueve de cada diez mayores de 60 años reconoce que la implantología ha mejorado su calidad de vida. Además, tres cuartas partes dice que nunca ha tenido problemas con este tratamiento; un 22,8% lo ha tenido de forma puntual y solo un 0,9% reconoce haber tenido problemas de forma habitual.

“A la hora de plantear un tratamiento de implantes dentales es imprescindible hacer un estudio riguroso de las condiciones médicas y bucodentales que presenta el paciente. Determinadas enfermedades desaconsejarán la cirugía o exigirán una estabilización previa o la instauración de unas medidas específicas”, asegura Manuela Escorial. Es común que los pacientes se encuentren con problemas durante el tratamiento como la falta de masa ósea (16,2%), infecciones (6,7%) o rechazo (5,5%). La falta de masa ósea en la actualidad puede tratarse, lo que permite que la falta de hueso ya no sea una limitación para la colocación de implantes. Además, “un buen estudio minimiza riesgos y complicaciones”, concluye la odontóloga.
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