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22 de febrero de 2019, 12:41:11
Opinión


¿Cree usted en la magia?

Por Antonio Atarés


Sabemos que dirigir una residencia para personas dependientes no es una tarea fácil. Conocer a cada residente, a los trabajadores, coordinar el trabajo de atención directa y del resto de servicios, gestionar la parte administrativa, económica, comercial... atender a los familiares y también la relación con las administraciones.

Todo ello para lograr que la calidad de vida de los residentes sea la máxima posible.

Esa calidad depende de muchos factores, pero nos centraremos aquí en uno que creo puede marcar una gran diferencia: las tecnologías de la información y comunicaciones.

Ya estamos en el año 2019 y es obvio que nuestra sociedad hace un uso intenso de tecnologías como la telefonía móvil, wifi, internet,... sin embargo, en muchos centros residenciales nos encontramos con buscas, timbres, registros en papel, gritos por los pasillos...

No queremos afirmar que el servicio de asistencia de un centro sin tecnología moderna sea necesariamente peor que el de otro que sí la use. De hecho tienen mucho peso los procedimientos de trabajo y la manera de usar la tecnología, pero parece claro que hay mayor probabilidad de dar mejor servicio si se cuenta con las herramientas tecnológicas adecuadas.

¿Basta entonces con comprar aparatos nuevos y confiar? ¡Eso sería mágico!

La implantación de tecnología supone un proceso que se inicia con una decisión clara del equipo directivo del centro y finaliza cuando la tecnología deja de evolucionar... es decir NO finaliza.

Creemos que un servicio de calidad no es producto de magia obrada por tecnologías fáciles, que funcionan solas y son 100% fiables, como muchas veces sugieren los fabricantes con su publicidad. Es cierto que a veces podemos percibir como mágica la tecnología que no comprendemos como funciona, pero eso no quiere decir que no haya mucho esfuerzo detrás. De hecho ese es el “truco”, realmente es necesario mucho esfuerzo detrás.

Por tanto si la decisión está tomada serán varias las etapas a cubrir. Primero hay que analizar la situación actual del centro: con las herramientas existentes en el centro ¿qué carencias existen?, ¿cuál es la lista de prioridades?

A continuación hay que contar con profesionales que sean capaces de escoger y poner en marcha las tecnologías que se adapten a esas prioridades, sin perder de vista otras funcionalidades que puedan interesar en fases futuras.

Una vez en marcha, con los trabajadores formados y los procedimientos de trabajo establecidos, es imprescindible la supervisión del servicio y el mantenimiento oportuno. No hay magia, es trabajo.

Todo esto puede parecer complicado pero analizar o simplemente tomar conciencia del estado actual del servicio de asistencia de un centro no es difícil. Es un gran primer paso.

Por normativa el centro tiene que disponer al menos de pulsadores de llamada en las camas y en los baños. Basta con ponerse en el lugar de alguno de los residentes y probar a pulsar desde la cama o desde el inodoro. Trate de simular la acción de pulsar teniendo en cuenta la movilidad de un residente, sus capacidades sensoriales y cognitivas.

Hay veces que aún siendo contorsionista sería difícil llegar. Si consigue pulsar mida el tiempo hasta que alguien vino a asistirle. Haga esto desde lugares distintos, pensando en residentes distintos y en distintos momentos del día. Hágalo con frecuencia, encargue al personal de mantenimiento que lo haga periódica y exhaustivamente.

Seguramente algún pulsador no funcione o no sea accesible, o alguna vez el tiempo de asistencia sea demasiado lento... o incluso que no venga nadie a atender.

Entonces puede preguntarse:

¿qué ocurre si alguien necesita asistencia urgente y alguna parte del sistema de llamada no funciona?, ¿es esto admisible?

¿y si el residente ni siquiera es capaz de pedir ayuda?,

¿qué pasa con las personas que no entienden la utilidad del pulsador?, ¿qué opciones hay?

¿no debería registrarse cada situación para poder analizar el funcionamiento del servicio?,

¿hacemos algo por mantener el servicio siempre operativo, o detectar enseguida los fallos y corregirlos?

¿hay un responsable concreto supervisando este tema a diario?, ¿en todos los turnos?

Quizá son muchas preguntas y es mejor pensar que todo funciona y es perfecto, ¡pura magia!, pero quizá sea mejor para los residentes y también para los asistentes asumir que el mundo es difícil y que solo con trabajo productivo podemos compensar el caos diario. Trabajo y buenas herramientas. Trabajo y tecnología. No busque más... es así de claro y no hay truco... nada por aquí y nada por allá.

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