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7 de diciembre de 2019, 6:07:58
Salud


Probióticos, aplicaciones móviles o la calidad del sueño en los mayores, a debate en la SEGG


La Sociedad Sociedad Española de Geriatría y Gerontología celebró su 60 encuentro en Las Palmas.


Las aplicaciones móviles, como ayuda para la salud de las personas mayores; los probióticos beneficiosos en el tratamiento del Deterioro cognitivo leve; los horarios irregulares, escasos estímulos luminosos y consumo de fármacos principales como causas de la mala calidad del sueño de las personas mayores; y establecer criterios diagnósticos para la detección del Deterioro Comportamental Leve (DCL) como uno de los retos de la investigación en envejecimiento, han sido algunos de los temas que se trataron los pasados 13, 14 y 15 de junio en el marco del 60 Congreso de la Sociedad Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y el 31 de la Sociedad Canaria de Geriatría y Gerontología (SCGG) que se celebró en Las Palmas de Gran Canaria.

Así, se explicó que conforme los individuos envejecen, la cantidad de sueño lento disminuye y en consecuencia aumenta el sueño ligero además el primer periodo de sueño REM aparece más tarde, disminuyendo el tiempo total que se invierte en este a lo largo de la noche. Otra de las características más relevantes en el sueño de las personas mayores es la desestructuración del ritmo vigilia/sueño.

De esta forma, la doctora Odile Romero, neurofisióloga de la Unidad de sueño del Vall d´Hebrón de Barcelona, durante el 60 Congreso de la Sociedad Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) . En su ponencia “Intervenciones para mejorar la función del sueño en los ancianos”, Odile expuso que “el sueño de las personas mayores se ve interrumpido durante la noche por periodos de vigilia, mientras que durante el día aparecen periodos de somnolencia y siestas”. Lo que aclaró la experta “repercute negativamente en la eficiencia de sueño (cociente entre el número de horas de sueño y el tiempo total transcurrido en la cama)”. Además Odile señaló el avance de fase del ritmo circadiano, sueño/vigilia, como otra de las alteraciones importantes respecto al sueño en las personas mayores, provocando tanto somnolencia vespertina, como un despertar prematuro a primeras horas de la mañana

¿Las personas mayores más propensas a padecer trastornos del sueño?

En muchas ocasiones el perfil de esta población lo hace más sensible a unos incorrectos hábitos de sueño. “Aspectos tan fundamentales para una buena higiene de sueño, como los horarios irregulares (al acostarse y levantarse), el sedentarismo o el inadecuado uso de la medicación se vuelven más habituales y aumentan el riesgo de sufrir determinados problemas de sueño”, explicó la Dra. Odile.

Otro aspecto a tener en cuenta son los problemas de adaptación. En esta etapa de la vida suelen acontecer cambios tan relevantes como la jubilación o la viudedad, ocasionando disminución en la satisfacción del sueño, así como dificultades especialmente en el inicio y/o mantenimiento del sueño.

Más allá del insomnio

Además del insomnio, la neurofisióloga señala que otros trastornos del sueño suelen aparecer con mayor probabilidad. Este es el caso por ejemplo de los problemas respiratorios como la apnea de sueño. Por otro lado, en esta franja de edad el aumento de enfermedades orgánicas que provocan dolor osteoarticular, nicturia, reflujo gastroesofágico entre otros son causas que influyen negativamente en la calidad del sueño; y a su vez la mala calidad de sueño puede agravar estas patologías. Otras enfermedades que aumentan su incidencia a estas edades son las enfermedades neurológicas como el Alzheimer o el Parkinson, afectando considerablemente a la profundidad del sueño, al ritmo de vigilia – sueño y el aumento de despertares. También es común la aparición del insomnio como síntoma de trastornos psicológicos, dificultades con el estado de ánimo o con la ansiedad.

Por último, la Dra. Odile aseguró que a consecuencia del incremento en el riesgo de enfermedades comentado anteriormente, existe un uso elevado de fármacos en esta población. Muchos de estos medicamentos como son los diuréticos, los corticoides, incluso los hipnóticos, tienen la capacidad de modificar la arquitectura y/o la calidad del sueño.

Ante este contexto, la experta recomienda ser regular en los horarios de sueño, estimulo luminoso por la mañana, actividad diurna, no dormir siesta y reforzar con medidas cognitivo/conductuales.

Probióticos y microbiota en el envejecimiento

Se dedicó un simposio a los probióticos y el deterioro cognitivo leve. El deterioro cognitivo leve (DCL) es una situación que intenta agrupar a estados intermedios que hay entre una cognición normal y una situación de demencia de inicio. La diferencia fundamental con la demencia es que en situaciones de DCL no hay una interferencia con las capacidades para realizar actividades de la vida diaria desde el punto de vista intelectual. En la demencia, el déficit intelectual si compromete esta capacidad. Según afirma el Dr. Pedro Gil, Jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos, los probióticos podrían ser beneficiosos a la hora de abordar la neuroinflamación producida en el DCL.

Con la edad se ha observado una tendencia a la pérdida de diversidad bacteriana en la microbiota intestinal que se caracteriza por el predominio de algunas bacterias intestinales que pueden intervenir en un incremento de la fragilidad y la inmunosenescencia y una reducción de capacidades cognitivas.

Por lo tanto, la composición de las poblaciones microbianas puede utilizarse como un marcador de riesgo de fragilidad incluso ansiedad y facultades cognitivas en los ancianos. La dieta, sobre todo la ingestión de fibra alimentaria y hábitos de vida saludables pueden mantener la composición adecuada de la microbiota.

Los probióticos nueva opción terapéutica en el tratamiento del DCL

En cuanto a la relación entre deterioro cognitivo y probióticos, el doctor Pedro Gil, Jefe de Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos, explica que “en el DCL hay dos componentes importantes que influyen en la presentación de la enfermedad que son un componente inflamatorio y un componente oxidativo. Lo que origina neuroinflamación. Una de las maneras de abordar esta última sería a través de los probióticos”. Según la FAO y la OMS los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del hospedador.

“La neuroinflamación se produce por las alteraciones de dos barreras: la barrera intestinal y la hematoencefálica. En la barrera intestinal por el crecimiento de algunos de los gérmenes, ciertas bacterias que en pacientes con deterioro cognitivo leve tienen mayor representación y eso haría que se produjera una respuesta inflamatoria con aumento de interleucina-6, TNFα, interleuicina-8 e interluicina-5 que producirían una respuesta inflamatoria directamente sobre el cerebro.”, explica el Dr. Pedro Gil.

Los probióticos abren nuevas opciones terapéuticas en la prevención de la demencia y actuando en las fases prodómicas como son el deterioro cognitivo leve. “Siempre teniendo en cuenta que no todos los probióticos son válidos para el tratamiento del deterioro cognitivo leve, sino aquellos con unas cepas especiales”, concluye el Dr. Pedro Gil. El tratamiento con probióticos en deterioro cognitivo existe y también con otros cuadros como son la depresión o los trastornos del ánimo muy ligados al deterioro cognitivo leve.

Herramientas digitales

Igualmente, el doctor Jordi Esquirol pone de relieve, durante el primer coloquio sobre “herramientas digitales en Geriatría”, la utilidad de las apps relacionadas con la salud en pacientes de edad geriátrica, ayudando a mantener la salud de los usuarios de diversos modos:

  • Tener hábitos de vida saludable como caminar, hacer ejercicio físico, mejorar la dieta, ejercicios de memoria, recordatorios, educación sanitaria, etc.
  • Adherencia a las recomendaciones de salud y a los tratamientos que haya propuesto el profesional sanitario, como recordatorios de tomas de medicación, de ejercicio, controles de salud, etc.
  • Control del estado del paciente: controles de frecuencia cardíaca y otras constantes vitales, monitorización del lugar en que está el paciente, monitorización de la posibilidad de caídas, monitores de sueño, etc., con el almacenamiento y/o envío de la información directamente al profesional sanitario para que ésta sea analizada en la consulta o en teleasistencia.
  • Ayudas a los cuidadores principales para la educación sanitaria y para el control de las patologías de los pacientes en cuanto a actividades, dietas, tratamientos, contacto directo con los profesionales médicos y de enfermería u otros parámetros de control de los pacientes.

Nueva Guía de Buena Práctica Clínica en Geriatría: Herramientas digitales en Geriatría. Evaluación y recomendaciones

La nueva guía de la SEGG, tras una evaluación de los cambios sociales y culturales que han traído las tecnologías de la información y la comunicación a las personas de edad vanzada, da una serie de recomendaciones para la evaluación de webs y apps con contenidos de interés geriátrico.

Se trata de ofrecer unas herramientas fáciles y útiles para evaluar la calidad de cualquier recurso web o app con contenido geriátrico, a través de cuestionarios e infografías. Tanto los cuestionarios como las infografías tienen tres versiones: una para profesionales, otra para usuarios y una tercera para cuidadores principales.

Deterioro Comportamental Leve

En otra de las mesas se habló de que con bastante frecuencia, el deterioro subjetivo de memoria despierta temor y ansiedad. “Las quejas de memoria podrián considerar­se un posible signo prodrómico de demencia, más que un fenómeno relacionado con la edad o un síntoma de de­presión”, explica la Vicepresidenta de Gerontología de la SEGG, la Dra. Sacramento Pinazo Hernandis, durante la mesa “Deterioro comportamental leve (mild behavioral)” del 60 Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Según comenta la Dra. Sacramento Hernandis, la depresión, el DCL y la demencia po­drían representar un posible continuo clínico ya que suponiendo que el DCL puede ser la antesa­la de la demencia, los síntomas depresivos pueden ser una manifestación precoz pero a su vez, la neuropato­logía subyacente que causa el DCL y la demencia también genera síntomas depresivos.

Los expertos de la mesa coinciden en que establecer criterios diagnósticos para la detección del DCL es uno de los actuales retos de la investigación en envejecimiento. La evaluación mediante pruebas neuropsicológicas es considerada muy útil tanto para la verificación de los criterios diagnósticos como para la valoración de la evolución neuropatológica a lo largo del tiempo. “Se precisa evaluar no sólo los dominios mnésicos, sino las funciones ejecutivas, el lenguaje, la capacidad visoespacial, la velocidad psicomotora, la atención, etc.”, aclara la Vicepresidenta de Gerontología de la SEGG. “La aplicación de un criterio psicométrico podría detectar un mayor número de personas con posible DCL y refuerza los planteamientos de la necesidad de una detección precoz como forma de prevención de la enfermedad de Alzheimer”, concluye.

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