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24 de julio de 2019, 1:17:42
Opinión


¿Existe una burbuja en el mercado de las residencias para mayores en España? (I de III)

Por Guillermo Bell


En el último año se han producido más operaciones de compraventa en el sector de residencias en España que en los ocho años anteriores juntos. Entre las más significativas por su volumen se encuentran la compra de Geriatros por Pai Partners, la de Vitalia por Portobello, la de Novaire por Sarquavitae, la de Sanyres por Orpea o la de La Saleta por Armonea. Y en marcha hay algunas más que si finalizan con éxito superarán en volumen a todas las anteriores.

Pero más sorprendente todavía que el número de operaciones está siendo el precio que aparentemente se está pagando por las compañías compradas. Según las informaciones aparecidas en medios, en algunos casos extremos se habrían pagado precios equivalentes a más de 15 veces el resultado bruto de explotación de estas compañías. Pagar un precio así supone tener una fe casi religiosa en que la compañía comprada generará de manera constante como mínimo la misma caja que genera hoy (y probablemente más) en los próximos 20 o 25 años; algo que, en un sector tan intervenido por las administraciones públicas y tan dependiente de la evolución económica de la población como el nuestro, tiene mucho mérito.

Pero más curioso incluso que los precios tan elevados es el hecho de que hace no más de dos o tres años las mismas compañías se habrían comprado por menos de la mitad de lo que parece que se está pagando en la actualidad. Esta situación, absolutamente atípica en nuestro sector, nos lleva a preguntarnos si hay elementos objetivos que expliquen esa subida desaforada de los precios de los grupos residenciales en unos pocos meses o si, por el contrario, nos encontramos ante un ejemplo de libro de una burbuja especulativa en el mercado de residencias para mayores en España.

Empecemos por situar el análisis. Una burbuja especulativa es el fenómeno que se produce en cualquier mercado cuando se da una subida anormalmente alta y rápida de los precios de manera que el valor intrínseco de lo que se está comprando se aleja cada vez más del precio que se paga por ello. Esta situación hace que nuevos compradores también quieran entrar a comprar para no quedarse fuera del mercado provocando subidas todavía mayores y más irracionales del precio. Hasta que un día la burbuja estalla cuando se empiezan a poner en venta esos activos y de repente deja de haber compradores dispuestos a adquirirlos a los precios de mercado. Esto provoca rápidamente una espiral de ventas que genera una caída brusca del precio dejando un reguero de deudas impagadas y un caos generalizado en el sector.

Hay muchos ejemplos históricos de burbujas especulativas en un mercado. La de la vivienda en España y en muchos otros países occidentales en la última crisis es la más reciente y conocida. Pero quizás la más curiosa sea la burbuja de los tulipanes en Holanda en la primera mitad del siglo XVII. Entre noviembre de 1636 y febrero de 1637 el precio de los bulbos de los tulipanes en los mercados principales de Holanda pasó (a precios equivalentes de hoy) de aproximadamente 1 euro a 2.000 euros, sin que hubiera una causa objetiva para ello. En apenas tres meses se creó un mercado de tulipanes tan sofisticado como los mercados de futuros actuales, comprándose y vendiéndose futuros tulipanes que en el momento de la compra eran solo bulbos enterrados de los que no se tenía certeza ni siquiera de su existencia real. Día a día el precio se multiplicaba simplemente porque el día anterior el precio había subido y se pensaba que al día siguiente sería todavía mayor; la burguesía holandesa se endeudaba para comprar; los banqueros ofrecían créditos baratos y se hicieron operaciones de futuros de varias decenas de bulbos de tulipán por el equivalente a decenas de miles de euros. Se cambiaron tulipanes por hectáreas de tierras, por casas, por rebaños enteros de animales… Hasta que de golpe, a principios de febrero de 1637, sólo tres meses después de comenzar, estalló la burbuja y en pocos días los precios cayeron desde los 2.000 euros por bulbo de tulipán a menos de 10, dejando en la quiebra a la mayoría de la incipiente clase media holandesa y en una situación más que delicada a gran parte de los bancos que habían financiado esta espiral de precios y que no iban a poder cobrar nunca sus créditos.

Guillermo Bell Cibils. MBA por el Instituto de Empresa. Licenciado en Filosofía y licenciado en Derecho. Consultor independiente de empresas. Profesor de la UOC. Director General de Novaire (compañía con casi 1.900 plazas para mayores en la Comunidad Valenciana) hasta su venta a finales de 2015. guillermobellcibils@gmail.com

Enlace de interés: Valorador de residencias geriátricas

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