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19 de octubre de 2019, 23:08:48
El rincón del director

EL RINCÓN DEL DIRECTOR


¿Me la juego o no?


Opina sobre este caso práctico en la gestión de residencias y envíanos lo que harías tú en esta situación.


En la residencia la Marismas, de la que por cierto eres el/la director/a, se ha planteado uno de esos casos que, según la forma que elijas de afrontarlo, puede marcar el futuro del centro.

Todo empezó hace un año con una situación peculiar: una residente que había ingresado desde el hospital sufriendo demencia y con una úlcera por presión bastante grande en la espalda empeoró al poco de ingresar y volvió al hospital. A parecer en esa segunda estancia hospitalaria la herida se infectó con una bacteria resistente llamada MRSA. Cuando nos llamaron del hospital para decirnos que nos la volvían a enviar nos avisaron de que vendría con un protocolo para evitar que la bacteria pudiera contagiar a otros residentes y con un plan de curas de las úlceras que iba a requerir una intervención bastante intensiva por parte de la enfermera del centro.

Como siempre hemos colaborado con el hospital aceptamos el reingreso y vimos que el protocolo obligaba a tener a la residente apartada del resto en una habitación individual, con unos requisitos de higiene y unos circuitos de ropa a los que no estábamos acostumbrados. Como la usuaria ocupaba habitación doble tuvimos que arreglar las cosas y hacer cambios para asignarle una individual y finalmente sobrecargamos a una de las enfermeras y tuvimos que comprar algún material que era necesario para aplicar el protocolo pero que el hospital no nos facilitó.

Todo ello nos supuso un sobrecoste que tuvo que aceptar la propia residencia ya que la familia dijo que no podía asumirlo y no teníamos esa circunstancia prevista en el contrato. A pesar de todos los esfuerzos, la residente murió al cabo de tres meses. Al comunicarlo informalmente al hospital nos han dicho que, a pesar del desenlace están muy contentos de cómo hemos atendido a la paciente y hemos aplicado el protocolo y el plan de curas.

Como residencia social estamos obligados a tener unas horas de enfermera y por la normativa autonómica otras de médico, pero sabemos que no somos un centro sanitario por lo que la experiencia pasada nos dejó un sabor agridulce.

Ahora se nos ha presentado un caso que nos ha preocupado mucho:

Hemos tenido una baja de una persona que ocupaba una plaza concertada y nos han enviado desde servicios sociales el expediente de la persona que ingresará en el centro dentro de 48 horas proveniente del hospital a ocupar la plaza. Es un hombre de 84 años diabético y con deterioro cognitivo al que han amputado recientemente ambas piernas y que ingresará con una sonda y con plan de curas que, de nuevo precisará de una intensa intervención sanitaria.

De forma urgente hemos reunido al equipo y tanto la médico como las enfermeras han dicho que con la situación actual de los residentes, si ingresamos a otros con el perfil del nuevo necesitarán que aumentemos la plantilla ya que de otra forma no se puede garantizar el servicio.

Lo hemos comentado telefónicamente con nuestra persona referente en servicios sociales y se ha mostrado molesta. Nos ha dicho que no podemos elegir y que estamos obligados a aceptar el ingreso de una persona que viene a ocupar una plaza concertada. Que si nos negamos a aceptarlo podríamos perder el concierto.

Hemos hablado con el hospital y nos han dicho que tenemos buena fama y que seguro que podemos hacerlo.

Nuestros profesionales dicen que sí, siempre que se amplíe la plantilla. De otra forma no se podrá ofrecer una atención adecuada al resto de los residentes.

Parece que hagas lo que hagas te la juegas. ¿Qué harías tú?

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