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17 de octubre de 2019, 11:26:50
Mirando al Exterior


Mirando al Exterior: la residencia Holmegardsparken en Gentofte, Dinamarca


Una residencia de larga historia que se ha ido adaptando a las necesidades de la población mayor.


En el viaje geroasistencial a Dinamarca de Junio de 2017 organizado por Inforesidencias.com tuvimos ocasión de ver uno de esos ejemplos que tanto gustan a los directores, gerentes y profesionales de residencias españolas que han asistido a alguno de los 20 viajes celebrados hasta ahora: una residencia viva con una larga historia y que se ha ido adaptando a las cambiantes necesidades de la población mayor y de la sociedad con un esfuerzo, según nos cuentan, continuado por añadir vida a los días y no días a la vida.

Homegardsparken es una entidad semiprivada constituida en 1859 lo que la convierte en la institución más antigua, aún activa, que cuida a personas mayores en Dinamarca.

Sobre lo que era un antiguo asilo de principios de siglo XX, después de derribar buena parte de las construcciones existente y con un acuerdo con el municipio, se construyó un complejo con un total de 120 plazas agrupadas en 12 unidades de convivencia de 20. Me llamó la atención que el conjunto, premiado como el mejor edificio construido en 2016 en Dinamarca, no cumpliría con los requisitos que establecen las normativas que se preparan en Castilla León o Cantabria y que limitan las unidades de convivencia a un máximo de 16 plazas.

El conjunto es un grupo muy armonioso de cuatro edificios en forma de H con una unidad en cada una de sus dos plantas de forma que los “palos largos” de la H están ocupados por los apartamentos y los “cortos” por la zona de convivencia (con su cocina), espacio de lavandería y algún espacio de descanso. Cada uno de los edificios tiene un color dominante que vemos tanto en las paredes como en las flores que hay plantadas a la entrada, las cortinas y algunos otros detalles. Además hay un edificio central con un bar/restaurante abierto al público y a los residentes, una zona técnica y un pequeño edificio de administración (única reminiscencia del anterior asilo).

Resulta llamativo que pudiesen construir todo el complejo y derruir el anterior sin evacuar. Tomaron medidas para disminuir las molestias y descubrieron que, para muchos residentes, el continuo movimiento, más que engorrosos, fueron vividos como algo interesante que ver por parte de muchos residentes.

En la parte exterior todo está unido por un jardín con varios pequeño estanques, mucho césped, una zona de ejercicios, un gallinero y un camino de tierra que permite pasear e ir de un edificio a otro. Del jardín sorprende el hecho de que no haya ningún muro o valla perimetral. Nos explica Connie Engelund, primera directora del centro, hoy jubilada y que se ha ofrecido a acompañarnos, que para crear la residencias estuvieron “cuatro años pensando y cuatro construyendo” y que una de las cosas que hicieron fue jugar con los colores: así, en un centro en el que el 80% de los residente sufren demencia, dispusieron unos caminos por el jardín de un color muy claro, cuando el camino alcanza un lugar que pudiera ser poco seguro para los residentes el suelo cambia de golpe a un tono oscuro, casi negro.

Según nos explica Connie, la mayor parte de personas que sufre demencia, ante ese tipo de cambio de color, opta por dar la vuelta y no pisar el suelo oscuro. Preguntamos si algún estudio fundamenta eso y nos cuentan que a ellos les está funcionando. La residencia no tiene vallas y los residentes no suelen “escaparse”. Como en el jardín hay muchas cosas que hacer y ver, los residentes suelen quedarse en esas zonas; además, con la ratio de personal que tienen, alrededor de 10,1 empleados por cada 10 residentes, casi siempre hay alguien acompañando o cerca de los residentes.


Si en la superficie todo es naturaleza, bajo la misma hay un submundo de túneles con almacenes, y equipos técnicos que permiten acudir de un lugar a otro en invierno, o cuando llueve (algo que por lo verde que está todo debe pasar a menudo).

Si se divide la superficie total del centro entre el número de residentes vemos que cada uno cuenta con algo más de 70m2 en un edificio que ha costado algo más de 40 millones de Euros.

La residencia funciona con un total de 250 empleados que suponen 140 jornadas completas (recordemos ¡Para 120 residentes!), además cuentan con el apoyo de 25 voluntarios que acompañan a los residentes, les sacan en unas bicicletas/triciclo para dos personas y hacen alguna otra actividad con ellos.

Siguiendo con los números nos cuentan que, cuando vives en esta residencia pagas, por un lado el alquiler de tu apartamento con los gastos que ocasiona el mismo como la electricidad, agua… (alrededor de 1.000 Euros al mes. Si no puede pagar esa cantidad puede recibir un apoyo público adicional para tu alquiler y gastos). Atender a un usuario en la residencia tiene un coste total de medio millón de coronas danesas al año, una cantidad cercana a los 70.000 Euros. Como todos los residentes acceden a través de los servicios sociales del Ayuntamiento después de un procedimiento en el que se comprueba que tengan un nivel de dependencia que les impide seguir viviendo en su casa, sólo hay usuarios con un muy elevado nivel de dependencia.

Como entre los asistentes hay viaje hay varios gerentes de empresas e instituciones, en poco tiempo veo calculadoras del móvil en algunas manos y cara de extrañeza. A algunos les resulta difícil, incluso pagando lo que pagan poder recuperar una inversión tan grande y unos costes tan elevados, claro que 70.000 Euros al año contando alquiler y servicio es mucho dinero.

La residencia resulta espectacular y la forma en que llegaron a tenerla también.

Nos explican que en los cuatro años que tardaron en diseñarla pidieron a los empleados, residentes y familiares que pensasen en cómo sería la residencia de sus sueños; visitaron otras residencias de Suecia probaron en la residencia antigua algunas soluciones técnicas sobre iluminación, sonido o eficiencia energética. Con todo ello, y tras rebajar un poco las expectativas iniciales por motivos presupuestarios, redactaron una memoria y convocaron un concurso arquitectónico que ganó una joven arquitecta danesa.

Las claves de la memoria es que querían una residencia:

  • Hogareña
  • Con una buena calidad arquitectónica.
  • Que tuviese en cuenta el drenaje del agua (es una zona muy húmeda con tendencia a encharcarse)
  • Que tuviese muy en cuenta en uso de la luz y el sonido.
  • Que fuese “reconocible”, o sea original.
  • Que fuese flexible para adaptarse a los cambios futuros.

O sea un lugar en el que cualquiera quisiese venir a vivir.

Una vez construida, el sistema de trabajo es un modelo basado en los principios de la Atención Centrada en la Persona (ellos no utilizan ese concepto sino que nos hablan de “La buena vida en Holmegardsparken”) donde cuatro actores con intereses diferentes (la organización, los empleados, la dirección y la administración/la ley) deben irse modulando para orientarse hacia la “buena vida” de los residentes. Nos ponen el ejemplo de los recortes presupuestarios vividos durante los últimos años. Sabían que esos recortes, impuestos por la administración afectaba a los otros tres actores. La residencia cambió en parte el funcionamiento para que se mantuviese la calidad de vida de los residentes.

La función de la residencia Los principios de atención los tienen escritos en un documento que nos entregan: Homegardsparken debe proveer atención y cubrir las necesidades físicas, mentales, sociales, religiosas e intelectuales de los residentes. Los residentes deben tener la posibilidad de expresarse, elegir y mantener su propia identidad. La residencia tiene también el compromiso de atraer y retener a los mejores empleados y ayudándoles a desarrollarse y a tener un buen espacio de trabajo.

Cuando visitamos el centro nos sorprende lo grandes que son los apartamentos y como, posiblemente por la gran cantidad de metros cuadrados, las unidades de convivencia parecen muy vacías. Muchos residentes prefieren quedarse en sus apartamentos gran parte del día por lo que en algunos espacios de convivencia ves a más empleados que residentes.

La residencia, en su nuevo formato, lleva pocos años funcionando por lo que será interesante volver dentro de un tiempo y que nos expliquen cómo ha envejecido.

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